Llegamos al ghat Har-ki-Pairi y aquello es una desolación. Por aquí no pasa el verdadero Ganges sino un canal y está todo en obras. Han dejado solo un poco de caudal, imagino que para el fin religioso. Además están removiendo el lecho, ahora seco, con maquinaria pesada y un gran grupo de niños y jóvenes andan rebuscando allí restos de…pues no sé que quieren encontrar pues solo hemos visto al final de la tarde a unos que contaban un puñado de monedas pero hay algunos que cogen tierra y barro con una gran paellera y lo mueven en el agua como los buscadores de oro, así que imagino que buscan eso, oro. Como van todos vestidos pobremente la sensación es desoladora. Recuerda a las pelis del oeste donde los menesterosos buscaban oro, pero sin la épica que le ponen los americanos. O sin las juergas y el amor de “La leyenda de la ciudad sin nombre”.

El paseo que hay en el ghat está menos animado que en otras ocasiones pero quizás sea debido a la hora. De todas maneras siguen estando los santones y los peregrinos profesionales, en grupos o solos. Y también como en otras ocasiones vemos la ceremonia de la caridad: un sij compra comida en un restaurante y los pobres hacen cola y les dan una ración a cada uno. Porque aquí hay la mayor concentración de pobres y mendigos que he visto en la India.

En el canal por donde han dejado fluir el agua algunos niños y adolescentes siguen buscando su tesoro y unos pocos se pasean por dentro del agua tirando de una cuerda que al final tiene atado un imán. No veo que ninguno saque nada.

Huérfanos con la cabeza afeitada hacen los ritos funerarios dirigidos por un brahmán. Siempre ellos como únicos conocedores de la liturgia y no sé si en el hinduismo, como en otras religiones, los únicos que pueden conectar con el más allá. Porque hasta la gente que parecen de las clases más bajas “contratan” a un brahmán para que haga la ceremonia de poner un cestillo en el río. Le darán poco dinero pero he visto a algún joven brahmán muy activo a lo largo del ghat con esta ceremonia. Porque esa es una de las actividades que realizan todos los peregrinos: echar una barqueta con flores y una lamparilla encendida en el canal del Ganges. Preciosa e inútil acción.

También hay vendedores de leche, que imagino aguada, que los fieles compran por vasos y arrojan al río. Nunca se puede decir mejor que ahora: la religión es la leche. (Perdón por el mal chiste pero no pude evitar ese pensamiento cuando lo vi). Y si lo de las flores me parece inútil, imagínate esto.
Hay familias enteras o grupos del mismo pueblo que se bañan en el Ganges, ellos con calzoncillos (fotografié a uno que los llevaba por la cabeza como un gorro frigio para que se secasen) y ellas totalmente vestidas. Algunas señoras en lugar de entrar en el río para bañarse por inmersión lo hacían echándose agua por encima con ambas manos. Me percaté que lo hacían sobre todo las gordas, pues quizás temiesen no poder volver a salir y que el río se las llevase hasta el golfo de Bengala. De todas maneras baja tan poca agua que sería bastante difícil; incluso las cadenas que están colocadas estratégicamente para que los fieles se cojan y evitar ser arrastrados por la corriente ahora no sirven para nada.

Una pareja de hombres bastante extraña, después de bañarse se colocan ropas de peregrinos impecables con la ayuda de un sirviente (¿un ayuda de cámara en el ghat?), se pintan las frentes y al final uno de ellos, casi calvo, se enrolla alrededor de la frente una de esas trenzas guarras y larguísimas que llevan los santones del Himalaya. Luego el criado baja hasta el río y llena una garrafa de agua. Como en Lourdes en los años 50. Ese es otro de los negocios del ghat junto con los ritos y los cestillos de flores: las garrafas y bidoncitos de plástico para llevarse agua del Ganges a casa. Agua que se beberán con gran unción pues en el rito de bañarse está incluido el de pegarse varios tragos de agua, cosa que creo ningún cristiano haría.

En Haridwar vamos a ver más occidentales que entre todo el viaje exceptuando Phar Ganj de Delhi. Y no sé porqué ellas son más proclives a ser captadas por charlatanes espirituales. ¿Has visto alguna vez a un tío australiano con un brahmán haciendo la ceremonia de los cestillos de flores? Sea falso o verdadero el brahmán es lo mismo. Pues al otro lado del canal había tres occidentales cada una con un brahmán cantamañanas y cada una con su cestillo. Porque las familias hindúes cuando lo hacen cogen (¿contratan?) a uno para todos, pero ellas no, tres para tres. ¿Por qué ahorrar en espiritualidad? No pude oírlas pero parecían estar “superemocionadas”.

A lo largo del paseo por el ghat nos han estado asaltando los “uniformed collectors” para que les demos dinero. Generalmente les dices que no y ya está pero uno se ha puesto muy pesado y al final me ha dicho que esa era su “tarea”. Yo le he contestado que muy bien pero que no era “obligatorio”. Creo que no me ha entendido pero quería decirle que no era obligatorio ni la donación ni que él hiciese ese trabajo.
Al final del paseo nos sentamos en las escaleras del ghat enfrente del lugar donde va a tener lugar la ceremonia del “ganga aarti”. La última vez que estuve sentado lo hice en el meollo mismo de la ceremonia y es muy interesante pero no la ves en su conjunto. Y como hemos llegado pronto hemos podido coger un buen sitio pues luego se llenan las escaleras totalmente. De todas maneras sigo pensando que hay menos personal que otras veces. Se sienta a mi lado un joven de Bikaner que me explica bastantes cosas, algunas divertidas pues se ríe bastante. Todo muy interesante pero yo en hindi solo sé decir berenjena, patatas y lentejas y no ha dicho ninguna de esas tres palabras. Porque ha sido él quien se acercó y empezó la conversación. Seguro que cuando regrese a su hogar cuenta que ha estado explicándoles una clase de mecánica cuántica o la ceremonia del ghat a una pareja de occidentales. ¡Pobres padres rajastaníes que estarán convencidos que han invertido bien sus ahorros enviando a su hijo a clases de inglés!

Tocan campanas, sacan a unos santos en peanas en procesión y aparecen unos cuantos brahmanes que cantan y rezan y rezan y cantan. A nuestro lado unas señoras lanzan gritos tipo “uuuuu” como los bereberes. Luego llega un momento en que todos levantan los brazos como en un concierto pop. ¿Sabrán los seguidores de Camilo Sesto o de Bruce Springsteen que hacen lo mismo que los fieles hindúes? ¿Serán quizás esos ídolos pop dioses para sus seguidores?

Luego viene un momento en que los cánticos se paran, se van los brahmanes y toman posiciones entre el público los “uniformed collectors” arengando a las masas para que den su óbolo, pero allí el personal no se retrata. Solo he visto a una familia que daba 25 rupias y para eso tienen que darle un recibo del que se queda una copia (con papel carbón, por supuesto) el uniformado. Se acaba la colecta y vuelven otra vez los brahmanes que con gran estruendo de campanas y timbales hacen una ceremonia con fuego. Este se pasa luego entre los fieles que pasan las manos por encima del fuego y luego se las llevan a la cabeza. Los cobradores están entre el público y les animan a que griten algo y a que levanten los brazos. Todo muy emotivo.
Se acaba y al regresar nos cruzamos en el paseo con otra obra de caridad y esta vez es una niña quien reparte comida a los menesterosos. Más adelante el grupo más excéntrico de todos está rezando delante de un altar mientras que grupos de pobres se juntan para dormir.
Atravesamos de nuevo el bazar y al hotel que mañana hay que madrugar.