¡Al fin Ziro! Podemos decirlo pero por poco.
Ayer no podíamos entrar en Arunachal Pradesh por culpa de un “bandh”, que hoy nos hemos enterado que afectaba solo a la capital, Itanagar. Así que no sé si realmente se cerró la frontera para todos o solo para los extranjeros (o sea Marisa y yo) o si la agencia propietaria del coche prefirió que no entrásemos para evitarnos, y evitarse ellos, problemas. Pero al fin no pudimos entrar. A cambio hemos conocido la ciudad de North Lakhimpur, que a pesar de ser importante y conocida en Asam no debe aparecer en ninguna guía de viajes, por lo que nunca hubiésemos caído por aquí y estado en el mejor hotel del viaje.
Hoy en la parada para tomar el té de la mañana el conductor ha cambiado una rueda que estaba casi en el suelo y que había hinchado nada más salir del hotel. Al poco rato suena como un disparo que hasta Marisa se ha asustado: era la rueda “nueva” que se había reventado. El chófer (no me gusta emplear esta palabra pues parece indicar una relación de servidumbre pero la tengo que usar para evitar la repetición) quita la rueda, para a un coche y nos deja allí sin decirnos ni una palabra. Que una cosa es ser poco hablador pero éste se pasa. Regresa al cabo de una hora y media y luego vuelve a parar para arreglar otra rueda que está a punto de reventar por varios sitios. Así que hoy es una casualidad poder dormir en este estupendo hotel de Ziro.
Fin de la digresión.
¿Para qué venimos a Ziro? Porque la guía dice que este valle tienes unos de los paisajes más bonitos de la India y que parece un reino mítico. Y muchas más cosas interesantes sobre el territorio y la arquitectura de los pueblecitos de este valle. Y además se viene aquí para ver a los apatanis, uno de los grupos étnicos más interesantes de este estado. Pero ayer Marisa echó una ojeada en internet y vio fotografías de algunas de esas mujeres pensando que solo tenían tatuajes pero cuando vio que las habían transformado en una especie de monstruos de feria sufrió una desilusión. Y es que no solo por estética, sino que también por ética, estamos en contra de fotografiar ciertas cosas. Y en algunas zonas del sudeste asiático se siguen practicando algunas salvajadas como las mujeres jirafa solo porque hay turistas que van allí para verlas y fotografiarlas, que sin las fotografías parece que no exista la realidad.
Aunque este sea el mejor hotel del viaje, de la alcachofa de la ducha al calentador eléctrico no hay más de 20 cm, a mi electricista favorito le daría un ataque de ansiedad si lo viese.
Otra excentricidad: el rollo de papel higiénico tiene una envoltura que dice que es de la marca “French” y que es “World class vergin tissue”. Si “vergin” es “virgin” no espero otra cosa de un papel higiénico: que no lo haya utilizado nadie antes que yo. Aunque quizás la explicación de esa virginidad sea que es “made from world class virgin pulp”, como dice en otro lugar; como no conozco el negocio papelero no sé que será eso de la “pulpa virgen”.
Otra curiosidad: ayer me acosté con una presión atmosférica de 1000 mbar y hoy me he despertado con una de 1001. Si fuese coleccionista de registros atmosféricos solo me faltaría la 1111. Seguiré probando.
Nos despedimos del hotel cuya mayor extravagancia es tener muchos símbolos de la monarquía británica, como por ejemplo una colección de platillos en la pared con fotografías de bodas reales o principescas.
El coche, aparcado en el patio del hotel, está cubierto de unas preciosas flores, que parece una ofrenda a Toyota.

Salimos a las 8 y cuarto y primera parada para gasóleo: a 54,35 el litro, unos 65 céntimos de euro. Parece barato pero para el nivel de vida del país es bastante caro.
La carretera por el estado de Asam está en buen estado pero es estrecha y hay una circulación bastante grande de personas andando pues hay casitas y campos cultivados sobre todo arrozales, pero también muchas bicicletas y por supuesto las jodidas cabras. O cabritas pues parecen de una raza enana. ¿Qué harán con ellas? Porque no aparecen en ninguna carta de restaurante.

Estamos de lleno en la India rural de campos muy bonitos y lo son más cuando encontramos plantaciones de té. Debe ser junto con el arroz en terrazas el cultivo más hermoso. Bastantes de estas plantaciones (“gardens” en inglés) pertenecen a la compañía Goodricke, de la que escribí el año pasado pues poseía algunas plantaciones en Darjeeling y en Kurseong con nombres e historias preciosas.
Desde que hemos salido de North Lakhimpur no hemos visto soldados pero ya cerca de la frontera aparecen cuarteles de la “Indo Tibetan Border Force “, ITBF, pero apenas se ve a nadie, nada comparable con lo de la carretera a Tawang; no encontramos en todo el recorrido ni establecimientos militares, ni movimientos de camiones, ni tropas, excepto a algunos del GREF que están vigilando para que otros trabajen arreglando al estilo indio los desperfectos de la carretera. Porque esta era bastante buena hasta que llegamos a la frontera de Arunachal Pradesh, luego se transforma en una pista de tierra con algunos tramos asfaltados pero entonces llenos de baches.
Primer control donde debo entregar una hoja del PAP. Intento indagar si han pasado más extranjeros pero sin éxito. Desde que dejamos a Andrea en Cherrapunji no hemos vuelto a ver ningún occidental, y no digo extranjeros porque seguro que nos cruzamos con butaneses o nepalíes pero no los distingo de los indios. Hoy en el hotel de Ziro sí han aparecido un grupo de 5 ó 6 cincuentones todos hombres, quizás alemanes, que viajan con su coche con chófer y guía.
A las 9 de la mañana cruzamos la frontera. Al poco empiezan a aparecer los mensajes del BRO: “Speed thrillss but often hills”. Si en lugar, o además, de contratar poetas y publicistas, lo hicieran con ingenieros quizás sería otra cosa, porque, como en España, no solo la velocidad mata, también el estado de las carreteras.
Y al dejar Asam los campos llanos dejan paso a bosques, montañas y selvas. Algunos valles encajonados con unos bosques de bambú de un verde precioso con bananos “parsemenés” entre las altas cañas. Realmente precioso.
Paramos a hacer unas fotos y aparece por la carretera una señora con la carga en un capazo sujeto a la frente con una tira. Le pregunto qué es: nishi, nuestro primer encuentro con uno de esa etnia que son mayoría aquí. Lleva un niki con una curiosa leyenda: “Afghanistan Freedom Watch”. En este lugar es una excentricidad pero realmente corresponde a una revista de la “American Forces Network Afghanistan”.

Aparecen los mismos cicádidos que en Cherrapunji: un sonido tan intenso como no hemos oído de otros insectos.
A veces bajan de las laderas de la montaña unos torrentes con gran fuerza. Me encantaría poder dedicar un tiempo a seguir el curso de uno de estos barrancos. ¿Cuántas especies de animales y plantas estarán todavía por descubrir? Pero ya me ha cogido muy mayor: al “adiós juventud, placeres“de Espronceda tendré que añadir “y adiós a los barrancos de Arunachal”.
Aunque nos cruzamos con algunos coches ya no hay los de los turistas bengalíes: me da la impresión que lo de Tawang para ellos es como una moda y no está dentro de esos parámetros el viaje a Ziro. Sí encontramos en uno de esos torrentes que cruzan la carretera a una familia con la que charlo: son de Itanagar y han venido aquí para una comida campestre, han recogido unas ramas y hecho una hoguera. También veo que acaban de desplumar un pollo. Son nishis y católicos y muy simpáticos.

Paramos en Potin, y cambio de rueda en el coche. Es un pueblecito donde paran los “sumos” compartidos y donde hay unos puestos donde venden vegetales en la carretera. Hay unas guapas vendedoras nishis y baptistas, todas casadas, y una de ellas es la mujer más guapa de todo el viaje. Creo que les da vergüenza que las fotografiemos pero dejan al final a Marisa que lo haga.


North Lakhimpur.
Está situada en el nordeste del estado de Asam, lo que quiere decir en el extremo nordeste de la India y a unos 400 km de Guwahati. Y para que la sitúes en el mapa mundial pero con referencia a España está a una latitud parecida a la isla de Hierro. Su población es de unos 100 mil habitantes.
El nombre tiene varios padres. Los más piadosos creen que viene de Lakshmi, la diosa de la prosperidad. Los más prácticos que procede de “Lakhimi”, campo de arroz, y “pur”, lleno, pues es una zona de arrozales. Los más eruditos de “Lakshmi Devi” madre de un rajá descendiente del rey Arimatta, quien reinó en la segunda mitad del siglo XV en la parte oriental de Kamarupa.
Y poco más os puedo decir de esta ciudad.
Etiquetas: Nishi, North Lakhimpur, Ziro
28/04/2014 a las 20:06
lo del sr. conductor es de «traca».