38. La India 2013. 17 de octubre. De Tezpur a North Lakhimpur. Segunda parte.

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Durante todo el recorrido por Asam grandes campos de arroz  y algunas veces unas chimeneas troncocónicas en medio de los campos pero sin nada alrededor excepto algún montón de ladrillos macizos. Imagino que la industria ladrillera ha desaparecido  o era subterránea.

Cuando veo esas figuras en medio del campo me sale la palabra francesa “parsemenées” y no la española “diseminadas”, que no me ha venido a la mente hasta escribir el borrador del artículo por la noche.  Y es curioso porque me ocurre de vez en cuando y no lo veo como un síntoma de erudición, que sería la capacidad de expresar el mismo concepto en cinco lenguas además  de la tuya, sino de vejez, que te hace recordar cosas de tu adolescencia y olvidar las más recientes. Quizás sea el síndrome de “Rosebud”.

Como siempre viajo en autobús lo había visto desde dentro pero ahora lo veo desde fuera: los conductores de autobús suelen ser grandes masticadores de betel  (aquí en Asam es un vicio muy extendido, solo hay que ver las bocas del personal). De vez cuando escupen por la ventanilla como un pequeño vómito rojo todo lo que llevan en la boca.  Hoy lo he visto desde el coche y debes tener cuidado cuando adelantas porque te lo puedes llevar encima.

Pasamos por un pueblecito que tiene los “pandals” que montaron para la Durga Puja ya vacíos.  Hemos visto en un río restos de las estatuas de Durga medio hundidas. No sé hasta cuando mantendrán las estructuras de cañas de bambú  y telas de vivos colores de los pandals. Nuestro conductor sabe tan poco inglés que no me sirve como fuente de información y además va mascando “paan” durante casi todo el viaje y cuando le pregunto algo no le entiendo y si insisto tiene que echar todo lo de la boca y prefiero no hacerlo.

En esta zona del estado hay mucha información que solo está escrita en asamés como por ejemplo los letreros de los autobuses. Sí veo pasar alguno con letreros en inglés pero que van a lugares tan lejanos y son tan cochambrosos  que no creo que tarden menos de 2 ó 3 días. Así uno dice “Jonai-Siliguri”. Esta última es una vieja conocida mía y poco amada ciudad, pero no sé dónde está Jonai. La busco y está casi en el extremo de Asam, pero sin carretera en el mapa. ¡Increíble!

Aparecen al fin los esperados campos de té e indicaciones de “Tea Estate”, y los indios tan amantes de las siglas lo transforman en “TE”, que parece que lo escriban en español. Son unas plantaciones preciosas y muy cuidadas con árboles “diseminados” entre los arbustos de té.  Y cuando  ya estamos cerca de la frontera con Arunachal cambia el paisaje, se empieza a hacer montañoso y llegamos a Banderdewa  desde donde sale la carretera que va a Itanagar, la capital del estado.  Nuestro conductor pregunta a otro de un “sumo” pues parece que hay un problema y luego llama por teléfono a su agencia de Guwahati: hay un “bandh” en Arunachal Pradesh y no se puede pasar. Marisa dice: “Este Arunachal nos lo está poniendo muy difícil”.

La de la agencia me propone por teléfono que nos quedemos a dormir en una gran ciudad de Asam que está cerca  y que intentemos pasar mañana.  Y así nos vamos a North Lakhimpur, ciudad que desconocíamos y a la que no teníamos previsto visitar.

En el camino a nuestro nuevo destino paramos en un par de templos hindúes nuevecitos y muy graciosos.

Uno de ellos con los animales de escayola más grandes y horrorosos y cómicos que te puedas imaginar.


En el otro hay un brahmán en un ambiente muy kitsch donde unos fieles hacen las ofrendas típicas de flores y frutas.

Afortunadamente el hotel de esta ciudad está muy bien, vaya el mejor que hemos estado en este viaje y seguramente que estaremos. 

Eso sí aquí hace bastante  calor y esperamos a que se haga casi de noche para salir a buscar un sitio con internet.  Encontramos el lugar más cutroso de la India, ¡qué ya es decir!, con pantallas CRT, teclados en los que se atascan las teclas y una conexión que se interrumpe constantemente.  Y encima el que está al frente del negocio está mascando betel y como tiene la boca llena no le entiendo nada de lo que me dice. Como insisto tiene que salir a la calle a escupir todo lo que lleva en la boca así que no vuelvo  a  preguntarle.

Intento buscar en internet información sobre el “bandh” en la prensa india pero no encuentro nada y me sorprende bastante aunque sí  que hablan de grandes lluvias  y de problemas en el este del estado. Nosotros queremos ir al centro. Espero que lo del “bandh” no haya sido un invento del chófer.

Damos una vuelta por el centro de la población y es la típica ciudad india sin demasiado interés y menos de noche.  Regresamos al hotel, pregunto por el “bandh” y tampoco saben nada.

Estos días en que la climatología es tan importante para nosotros compruebo cada noche y de nuevo por la mañana la presión atmosférica para ver si ha habido variación. Esta noche es de 1.000 mbar exactamente: parece una media budista.

Mañana a Ziro. Espero.

Sobre el “bandh”.

Aprendí esta palabra en uno de mis viajes a Calcuta y luego la volví a encontrar en mis viajes por Asam.  En Calcuta la guía te advertía que los “bandhs” podían se molestos pues era una especie de huelga en la que cerraban las tiendas y paraban todos los trasportes, haciendo especial referencia a los taxis al aeropuerto. Y recuerdo que eso me inquietó bastante  pues era verano y pensar en cargar con la mochila desde el hotel a la estación podía ser una gran putada. Desde entonces siempre que he ido a Calcuta he estado en un hotel desde el cual en caso de un gran apuro habría podido ir andando. Lo malo debe ser llegar al aeropuerto y que no haya transporte a la ciudad.

Más tarde leí que esas protestas eran también frecuentes en los estados del nordeste y he aquí que nos encontramos con una.  Porque esas huelgas pueden ser de diferente amplitud: afectan desde una ciudad a un estado e incluso de toda la nación..

Por todo lo anterior ya habrás deducido que un “bandh” se parece más a una huelga general que a otra cosa y como ésta tiene un cierto carácter de desobediencia civil , por lo tanto es una palabra  india que si viajas por este país debes conocer, porque imagínate que te dicen como a mí que debes suspender o cambiar el viaje porque hay un “bandh”.

El Tribunal Supremo de la India los prohibió en 1999 (“banned bandhs”) pero parece que no le han hecho mucho caso.

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Una respuesta to “38. La India 2013. 17 de octubre. De Tezpur a North Lakhimpur. Segunda parte.”

  1. El sol es… » Blog Archive » 55. La India 2013. 23 de octubre. De Guwahati a Delhi. Quinta parte. Says:

    […] Leo en un periódico de Guwahati que los activistas bodo quieren crear “Bodoland” y amenazan con un “bandh” de 1.000 horas.(Si no conoces el término puedes leer  lo que escribí en  mi artículo 38 de este viaje). […]

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