21. La India 2013. 9 de octubre. De Cherrapunjee a Shillong. Segunda parte.

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Llegamos a Shillong con el correspondiente atasco de entrada y lo hacemos al “Paltan Bazar”, lugar increíble y muy, muy “overcrowded”. Vamos al hotel y afortunadamente tenemos habitación a pesar de los malos presagios, pues estos días con la llegada masiva de bengalíes y asameses puede ser un problema pero se soluciona: en este hotel el gerente es muy amable y un joven recepcionista  muy eficaz.

En Shillong no hay muchas cosas que ver excepto el ambiente de los bazares, algunos edificios coloniales  que aún perduran (pocos) de cuando esta ciudad era la capital colonial del único estado que había en esta parte del país en la época británica: Asam. Después las tensiones tribales  hicieron que se crearan las “seven sisters”  del nordeste y así esta ciudad  perdió categoría (la apreciación es mía)  quedándose solo en capital del estado de Meghalaya.  Y no sé si también por ese pasado hay  muchos establecimientos oficiales y militares.  Pero muchos.  Pero sí hay  una particularidad en  esta ciudad que no tiene ninguna y que no pude ver en mi anterior visita y a la que le dedicaré una crónica entera: la “siat khnam”.

Así que decidimos ir a verlo después de una opípara comida en un elegante restaurante de esta ciudad.

Después de asistir a este espectáculo cogemos un taxi compartido para regresar al centro.  Y es que es la leche: no hay autobuses urbanos, o eso me pareció a mí,  pero sí cientos de cochecitos como taxis.

Nos bajamos en correos y allí nos encontramos con una situación de esas que te impide olvidarte que estás en la India.

Quiero enviar unas postales a unos amigos de España pero no conozco ningún país con menos interés por las postales que este.  Incluso en Delhi tienes problemas para encontrarlas y encima son horribles, así que entramos en esas oficinas y una funcionaria me dice que sí que tienen. Me saca una hoja tamaño A4 de correos de Meghalaya dedicada a Gandhi que tiene cuatro postales. Le digo que solo quiero dos. Que no, que tengo que comprar la hoja entera, las cuatro; pero es que solo cuestan una rupia. ¡Una rupia las cuatro! O sea 0,012€. Incluso en pesetas son menos de dos.  Las compro y a pesar de que en la ventanilla hay un letrero que dice “Venta de sellos” la señorita me dice que no, que tengo que ir  al sótano. Y aquello parecía el ministerio del interior de Delhi pero sin personal y nosotros por allí deambulando buscando a alguien a quien contarle nuestros problemas. Al final encuentro a un señor, me coge las postales, les pone un tampón y las coloca en un casillero. O sea que después de pagar una rupia por las cuatro nos cuesta cero rupias enviarlas a España. Aquello ya me pareció demasiado surrealista.  Le digo que no, que debo poner un sello pues si no igual se hubiesen quedado en el casillero de aquel gran mueble de por vida. No era fácil hacerle entender aquello pero al final logro que le pregunte a otro funcionario que pasa por allí. Coge las postales y me lleva a la señorita que me las había vendido. No me lo podía creer: la que vende “stamps” y no sabe que hay que ponerlos en las “postal cards”. Pero es que no sabía qué hacer así que va a la mesa de la supervisora, indagan, hablan con otras funcionarias  y al final llegan a la conclusión de que hay que poner sellos. Y eso en las oficinas centrales de correos de la capital de ese estado.

Ya es de noche y aunque no podemos visitar nada pasamos por la  “All Saints’ Cathedral”.

Fue construida en 1902 y es la sede de la “Iglesia del Norte de los Estados del Nordeste”, anglicana.   La iglesia tiene cerrada la puerta principal pero veo una lateral abierta y entramos. Están preparando aquello para una boda que se celebrará mañana.

Se casan…pero a pesar de que pedí una de las invitaciones que había en los bancos no he logrado saber quiénes lo hacían.  Y eso que está escrito todo en khasi y lo puedo leer (os recuerdo que este idioma se escribe con caracteres latinos), obviamente sin entender nada. De lo que sí me percato es que el diseñador del díptico era un principiante pues me recordó la época en que aparecieron los primeros programas para hacer presentaciones  (ahora todos fagocitados por el Power Point) en que se intentaba utilizar el mayor número de tipos de letras, tamaños y colores.  Aquí en la portada han usado siete tipos de letras en 10 líneas.

La iglesia es una preciosidad con todo  el interior de madera y sin adornos.

Los bancos tienen cada uno una placa con el nombre del donante. Uno de ellos: “In loving memory of Francis Henry Hodgkins 1869-1949 and Gertrude Amelia Wallace Hodgkins 1876-1960”. Otro más escueto y directo: “A gift from F. E. Connell 1909-1936”. Ya ves murió con 27 años y todavía tuvo tiempo de regalar un precioso banco a su iglesia.

Pasamos por la estación de autobuses para comprobar los horarios de mañana y allí nos encontramos con una pizarra que para descifrarla hay que ser el profesor Robert Langdom.

Regresamos al hotel y encontramos por el camino que ya están empezando a levantar “pandals” para la Durga Puja, porque aunque sea una región cristiana sigue habiendo muchos hindúes.

Jaimitada del día: Envío una postal a mis nietos y no pongo la dirección. Cosas de la edad.

Las “Seven Sisters”.
Se les llama así a los siete estados del nordeste: Asam, Meghalaya, Arunachal  Pradesh, Nagaland, Mizoran, Tripura y Manipur.   Los nombres de sus capitales entrará en el próximo examen, pero algunos son ciudades de las que nunca has oído hablar.

Los siete estados más Sikim forman una unidad administrativa llamada North Eastern Council, NEC. Y como una cursilada de esas “siete hermanas” a Sikim le llaman “the only brother”.

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