Dicen en España que la fiesta nacional son las corridas de toros. Quizás sea la “fiesta nacional” nominalmente y por el interés de una minoría que cree que las costumbres se deben conservar aunque sean bárbaras, salvajes y culturalmente indefendibles, pero en Shillong, o quizás en todo el estado de Meghalaya la “fiesta nacional” o más todavía la “pasión nacional” es el tiro de flecha con arco. Extraño, ¿no?
La guía define al “Siat Khnam” como “un deporte local único que es también una lotería” y Shillong, o por lo menos el centro de la ciudad, está lleno de puestecitos donde venden esa lotería pero al intentar asistir ese evento deportivo nadie nos daba razón por ese nombre. Así empezamos un largo peregrinar preguntando. Vaya, cuando empleo el plural en lo de “preguntar” lo hago como el Papa con su hablar mayestático pues Marisa es de la clase de personas que prefiere perderse en un pantano cenagoso antes que preguntar nada.
Así que visto el poco éxito entré en un local de los de venta de boletos y les pregunté donde y cuando se desarrollaba el acontecimiento pues la guía solo dice la hora: “alrededor de la 4 de la tarde aunque la hora puede variar según la estación”. Pues “hoy es de 4:30 a 4:45 el primer round y se desarrolla en el ‘Polo Ground’ ”. O eso entendí. Y como era en el campo de polo y se trataba de tiro con flechas imaginé que sería en un gran campo de hierba donde los arqueros disparaban sus flechas a gran distancia. Vaya, como en las pelis.
Así que empecé a preguntar por el campo de polo y cuando no me entendían decía que “flecha” y hacía ademán de tirarla con un arco. La gente sonreía y nos decían que siguiésemos adelante. Y hubiésemos seguido y seguido hasta salir del estado pero afortunadamente preguntamos a un desdentado amable -aquí hay muchos por efecto del betel, quiero decir desdentados, que no sé si el betel además hace amable al personal- que nos dijo que preguntásemos por “For Polong”. No sabíamos que era eso, pero a partir de ese momento todo el mundo nos entendía. Y al final dimos con él: detrás de una puertecita metálica se escondía el misterio de este juego: unos veinte señores sentados en unas banquetas con un arco y un puñado enorme de flechas a sus pies.
La primera sorpresa es que son arcos normales, como los que nos hacíamos de niños para jugar; nada que ver con los artilugios que se ven en la tele. La segunda que el recinto es pequeño y con poco personal asistiendo. La tercera es que el ambiente es tranquilo y relajado. Pues yo pensaba que dado el fervor que despierta había una multitud de espectadores y solo estaríamos allí unas 40 personas además de los empelados de una docena de garitos de apuestas que había allí mismo.

El desarrollo es el siguiente: colocan un rodillo hecho de fibras vegetales de un metro de alto por medio metro de diámetro enfrente de los arqueros que forman un semicírculo. A las 4:30 un señor da una voz y todos empiezan a disparar las flechas pero sentados y sin apuntar, así como al desgaire, y muy rápido, uno detrás de otro. Y más sorpresa todavía visto como lo hacen: la mayoría da en el blanco. Dan un par de voces más que imagino que en khasi debe significar “quedan 10 minutos” y “quedan 5 minutos” porque a las 4:45 un empleado tira de una cuerda que sostiene una lona tapando de esa manera la diana. Y acaba el juego. Vaya, acaba la primera parte del espectáculo.

El personal se acerca a la diana y nos invitan a que lo hagamos nosotros también. Se recogen todas las flechas que no han acertado en la diana y también las que se han quedado trabadas pero sin clavarse entre las que sí lo habían hecho.
Después van recogiendo todas las flechas clavadas y colocándolas en grupos. Al final sale un señor mayor con pinta de ser el jefe con cinco flechas en la mano y dice “setecientos treinta” (o “setecientas treinta” que ya sabéis que en inglés los numerales no tienen género) y va lanzando y contando las 5 flechas: “1, 2, 3, 4 y 5: 735”. Pues el número ganador es el “35”. Y en esta ocasión dieron 80 rupias por rupia. Y rápidamente algunos de los asistentes empiezan a llamar por teléfono celular imagino que diciendo a las casas de apuestas el número mágico.
Cada flecha debe llevar un indicativo que permite que cada arquero recupere la suyas porque se debieron tirar mil por lo menos.
Hay 30 minutos de descanso y luego una segunda y última ronda. No nos quedamos pero en esta ocasión acabó en “00” y se pagó a 60 rupias. Y fue así porque todo Shillong se llenó de letreros que ponen “35.00”.
En definitiva es como cualquier otra lotería pero en lugar de salir una señorita (antes lo hacía así la ONCE, pero no sé si seguirá igual) diciendo “el 7, el 4, el 5 y el 9”, aquí lo hacen mucho más ameno.
Por la noche me vio un joven al que le había preguntado por la tarde por el lugar y vino a preguntarme si lo había encontrado.
Por si te interesa el tema: me parece que la hora del tiro va variando a lo largo del año pues en la casa de apuestas donde pregunté tuvieron que buscarlo en unos papeles, porque si fuese siempre a las cinco de la tarde, como nuestra gloriosa fiesta nacional, no hubiesen dudado.
Así que fue todo muy extraño pero muy interesante.
Como veis un caso opuesto a la navaja de Ockham que tanto le gusta citar a nuestro editor o ¿por qué hacerlo sencillo cuando se puede hacer complicado?”
Nota del editor: Pues me parece una forma sencilla, ingeniosa pero sencilla, de evitar los amaños, teniendo en cuenta que, en Italia por ejemplo, ha habido amaños que se sepa en las quinielas y en la Lotería. En el Siat Khnam me parece difícil que los haya salvo que al árbitro del recuento no se le controle.
Etiquetas: Shillong, Siat Khnam.