Después de comer regresamos al hotel y al pasar delante de la estación de ferrocarril nos paramos a hacer unas fotos de una máquina antigua que tenían como de exposición y estaban arreglando. Los operarios que ya se marchaban ven que Marisa va a hacer fotos y vuelven a poner la escalera y a hacer como que trabajan. Muy gracioso. Y entonces aparece un joven corriendo como un loco y detrás otro gritando, imagino que “al ladrón, al ladrón”. Me pregunté si lo haría en asamés o en hindi. En España sería más rotundo gritar “al ladrón, al ladrón” que “al lladre, al lladre”. Pues aquí la gente se quedaba como sorprendida y los múltiples policías por los que pasaba el huido hacían ademán de apresarle después de la primera sorpresa pero el huido era más ágil (¡mira que están en mala forma física los cuerpos de la seguridad de estado!, como llaman a la policía los políticos) y además no puedes perseguir a nadie con un escopetón enorme encima. Al final iba un montón de gente detrás. Al poco ha aparecido entre dos felices policías y el perseguidor (imagino que robado) junto a él gritando desaforadamente y unas 100 personas detrás. Uno de los policías llevaba un palo, cosa muy frecuente aquí, y le iba dando de vez en cuando. Creo que ha sido mejor que le haya cogido la policía porque la multitud es muy peligrosa. ¿Cuánto habrá robado? Seguro que una miseria. ¿Qué habría que hacer con la cleptocracia española?

Lo del “falso posado” de los ferroviarios ha compensado la amargura de la ira popular.
Breve descanso en el hotel y nos vamos a coger un barco que hace un recorrido turístico por el Brahmaputra, que Marisa todavía no ha visto, y que nos ha recomendado el recepcionista del hotel. Según él veremos la puesta de sol sobre el río, pero además de no saber cuándo es el ocaso (aquí estamos muy al este del país), nos sobreestima al decir que podríamos ir andando, pues estaba lejos, lejos. Aquí cuando preguntas a la gente por alguna dirección y como llegar hasta allí te suelen decir que “auto”, que quiere decir que cojas un rickshaw a motor. Normalmente lo hacen para no complicarse la vida o la contestación, y hoy entre el hotel y el barco hemos preguntado varias veces y nos han contestado que “auto” y tenían razón. Así cuando llegamos al barco ya casi es de noche cerrada, aunque no son las seis todavía. O sea que ni puesta de sol ni amanecer. Y además “no customers”, así que no había excursión. Menos mal que lo que ha visto Marisa de las orillas del río le ha gustado mucho para hacer fotografías. Volveremos.

Vuelta al hotel en autobús. Encontramos un sitio con internet y a mitad del precio de Delhi. Cena (picante) en el hotel y pronto a la habitación.
El inglés.
Hoy aprovecho el acceso a internet para buscar en el diccionario de la web un par de palabras en inglés que me tienen preocupado pues las considero importantes para la comprensión de la guía.
Así de los apatanis dice que “tienen sensibilidad estética refinada y que son muy diestros tejiendo y en los trabajos de ‘wicker’”. ¿Qué es “wicker”? pues mimbre. ¡Vaya tontada!
La otra es “greedy”, que significa “codicioso”. Pues ésta sí es importante porque decía que los de las agencias de viajes de esta ciudad son “greedy lot”. Tenía que haberlo leído antes de contratar el viaje aunque me aplicaron una tarifa de catálogo.
También hoy puedo leer un periódico español en internet: ¡una bomba en El Pilar! Mi familia y amigos preocupados porque vengo a lejanas (y ellos creen que peligrosas) tierras y va y el riesgo está en Zaragoza.
Es curioso porque cuando era niño o quizás adolescente un profesor nos explicó que antes de la guerra civil Zaragoza pasaba por ser una ciudad de orden y tranquila pero que no era así y que había una fuerza anarquista muy importante y que era el único lugar donde habían asesinado a un cardenal. Se refería sin duda al cardenal Soldevila, asesinado por dos anarquistas en 1923. Así que Zaragoza sigue siendo peligrosa debajo de su apariencia provinciana y tranquila. Claro que uno de sus hijos más ilustres fue nada menos que el Sr. Roldán.
Etiquetas: Brahmaputra, Guwahati, locomotora
20/02/2014 a las 21:38
Demostrado está que las multitudes son muy peligrosas, sobre todo cuando votan en falsa democracia y se convierten en mayorías, también falsas.
21/02/2014 a las 10:33
Joder Joséluis, que parece que tu comentario lo haya escrito Montaigne.
24/02/2014 a las 23:42
Ilústrame porque igual he sonado muy fino.
25/02/2014 a las 18:20
muy bonita foto
07/03/2014 a las 00:51
Yo no sé si tendría más miedo de la multitud o de los policías…
23/03/2014 a las 19:24
Torpedo, yo creo que cuando lo pillaron los polis se quedo tranquilo porque si lo coge primero el hurtado no sé que hubiese pasado.