9. La India 2013. 4 de octubre. Guwahati. Día 1. Primera parte.

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Una cama dura como es habitual en este país pero con unas sábanas inmaculadas y una habitación amplia y recién pintada. ¿Qué más se puede pedir?  Pues que el resto del hotel estuviese igual, pero ha sido una noche estupenda.

El desayuno habitual y antes de partir a la búsqueda del Santo Grial, que para nosotros es el PAP (Protected Area Permit) o por lo menos el RAP (Restricted Area Permit) vuelvo a preguntar en la recepción del hotel dónde debo coger el autobús para ir a la Arunachal House, AH, pues como es el hotel de la organización del turismo oficial del estado (aquí el de Asam) esa persona se dobla funcionalmente como empleado de la oficina de turismo.  Pero resulta que no estaba el joven eficaz y con buen inglés de ayer sino una sustituta pánfila que además no hablaba inglés.   Así que toma la iniciativa de hablar conmigo una jovencita vestida de escolar que habla como una ametralladora  y le pido que me escriba el lugar de la parada así que muy aplicada escribe todo: “catch a 21 No Bus right from Reserve Bank Bus Stop”. Da gusto encontrarte a gente así.  Aprovecho para preguntarle el precio del billete pues –un consejo gratis- a veces pagas con un billete sin saber el precio o sin haberlo entendido y no sabes cuánto te deben devolver y en muchas ocasiones el cobrador se llama andana e intenta no devolverte el cambio. Así que si puedes es mejor pagarles el importe exacto.

Salimos a la calle y allí mismo tenemos el “Reserve Bank”.  Está rodeado de una gran tapia con una imponente  cancela metálica cerrada y con un grupo de unas 30 ó 40 mujeres esperando entrar. Delante del banco, sentadas en la acera 3 ó 4 mujeres que tienen en sus manos paquetes de billetes de 10 y 20 rupias completamente nuevecitos. ¿Cuál será sus “bisnes”?  Veo a un par de elegantes caballeros que salen de esa “Reserva” y estoy a punto de preguntarles a qué se dedican esas señoras pero recapacito  y pienso que quizás no les guste que me haya fijado en ese detalle y pudiera ser que las expulsasen a aquella pobres mujeres de su trabajo. Y he hecho bien porque luego me percato  que hay varios grandes letreros en hindi y quizás en asamés (no soy capaz de distinguir uno del otro) y en inglés donde dicen que la compra o venta de billetes de banco fuera de la “Reserve” está terminantemente prohibido.

Lo curioso es que en la calle delante de la gran tapia hay un destacamento de la policía. Y es que esta ciudad parece tomada por las fuerzas del orden y los militares.  Hay cantidad de puestos fijos de unos y otros, paso de camiones que casi parecen un desfile, personal de estas características que llega o se va de la estación…Y es que Guwahati es un centro muy importante de transito de tropas hacia todos los estados del nordeste. Pues bien, toda esa superpoblación  de personal del orden no pueden evitar que sea una de las ciudades más caóticas de la India.  Vaya, para mí la que más de todas las que conozco.  Y si no estás de acuerdo conmigo date una vueltecita  por el Paltan Bazar. Creo que todos ellos, y dada la profusión de armas largas que portan, están más preparados para una invasión que para resolver los problemas del día a día.

Cogemos el bus y descubro que hay autobuses donde los asientos del  lado izquierdo están reservados para las mujeres.  Se pueden sentar los hombres pero si no hay mujeres de pie. Pero las mujeres sí pueden sentarse en la parte derecha, como ha hecho Marisa al sentarse conmigo.

Al conductor le hemos dicho que íbamos a la Arunachal House y el lugar donde debíamos bajar. Después de una hora de viaje (y era un bus urbano) nos ha hecho bajar. Y digo “hecho bajar”  porque él no tenía ni idea de adonde queríamos ir, ni él ni el 99% del personal al que hemos preguntado. Pero la perseverancia tienen su premio y al final hemos llegado. Allí un grupo de indios pidiendo el permiso para entrar en Arunachal Pradesh,  pues ellos también lo necesitan (y pagan por ello) pero solo el ILP (Inner Line Permit). El primer funcionario nos envía a un segundo y éste acaba de desvelar el misterio: que no, que no es posible solicitarlo directamente, que hay que hacerlo a través de una agencia de viajes.

Al regresar a la carretera para coger el bus de vuelta está todo cortado.  En cada cruce un policía o un grupo de ellos. Imagino que estarán esperando el paso de algún jerarca importante.  Por el rato que ha estado cortada pienso que debía ser por lo menos el primer ministro o el Papa. Después de unos jeeps ha aparecido una tromba de coches, como unos 40. Muy espectacular pero un poco pobre. En cuanto han pasado a pesar de que el policía cercano intentaba controlar la circulación han  decidió salir todos de golpe. Un follón increíble.

Cogemos un bus de regreso y allí, en aquella carretera-calle con una circulación endiablada de camiones, autobuses mil, motos y coches aparecen dos elefantes. ¡Dos elefantes! Y es  que la India  es la leche. Es como si en la hora punta de la M-40 (o tu letra-40 local) apareciesen dos elefantes. ¿Te lo imaginas? Además como los autobuses tenían  que parar en las paradas, ellos aprovechaban para ir por el carril derecho, que aquí se conduce por la izquierda.  Y es que a esta ciudad para  ser la reina del caos circulatorio solo le faltan un par de centenares de vacas en sus accesos.

Al llegar al Paltan Bazar, el centro de transportes, encuentro una agencia de viajes donde pueden conseguir el famoso permiso pero un 43% más caro del precio oficial, y tiene que ser con viaje todo incluido. Su razonamiento: a las autoridades de Arunachal no les gusta que vayan turistas sueltos, quieren que vayamos en tour organizados. ¡Vaya tontería! Al final les contratamos junto con el permiso un coche con chófer para siete días pues hay un problema añadido: dentro de unos días hay no sé qué en ese estado y todos los hoteles  están ocupados durante 3 ó 4 días, así que hay que ir antes  o después del evento y a nosotros nos coincide en medio mismo.  ¿Quién dijo que viajar por la India  era fácil?

Al final vamos a viajar como unos turistas acomodados.

Comida en un buen restaurante pero, como siempre, picante como un demonio. Marisa ya empieza a añorar la comida “continental” del tren.

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2 comentarios to “9. La India 2013. 4 de octubre. Guwahati. Día 1. Primera parte.”

  1. Otramarisa Says:

    Hay veces que lo que cuentas parece sacado de un guión de una película de los hermanos Marx. Me gusta.

  2. Luigi Says:

    turistas acomodados, jejeje, quien no os conozca quizá hasta se lo crea

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