En la farsa generalizada en la que se ha convertido el caso B hay una razón de peso que no ha querido revelarse para no hacer daño al más imputado. Los papeles no pueden ser suyos porque parece ser que no sabe escribir. Tuvo que fingir que escribía ante los expertos caligráficos por temor a un despido deshonroso.
P.S. En las «discrepancias» entre el juez R y el juez G se debió dar la razón a este último. ¿Qué tiene que ver el caso Gurtel con los papeles llamados B? El agua de la playa es habitualmente agua del mar, pero el mar tiene más agua y más profunda.
Por cierto, para los que dudan de la independencia de los jueces (e incluso de su dignidad) léase esta entrevista de un juez digno muy vilipendiado por ciertos políticos y ciertos medios en su momento hace más de 20 años, que se parece bastante a la actualidad en algunos aspectos corruptos.