Cuando los problemas son graves es fácil enfocar las minucias y olvidarse de lo esencial. En el tema de los «escraches» creo que centrarse en la invasión de la intimidad de los señalados y en la presión indebida sobre sus conciencias es la minucia, aunque lo apoyen todas las leyes, porque, aunque de forma alborotada, lo que de verdad señalan los escraches es que los diputados, no sólo los hasta ahora molestados sino todos, no tienen conciencia.
Por un lado, porque cuando se presentan millón y medio de firmas de ciudadanos con una petición hay que estudiarla muy en serio, tanto más cuanto que esa petición cuenta con el apoyo mayoritario de la población en encuestas aparentemente limpias. Quienes creen representarnos no pueden estar satisfechos con el voto cuatrianual y deben procurar cuanto antes una manera de que los ciudadanos se pronuncien sobre muchos temas que les atañen. Hoy he leido en la publicidad de un libro » Se publica también en papel» Eso es lo que tienen que tener en cuenta nuestros parlamentarios: No vamos de momento a arrumbar el voto en papel, pero se necesita urgentemente el voto electrónico frecuente (o entre tanto, frecuente en papel) sobre los temas que nos atañen. El voto de papel es el siglo XIX. Hoy necesitamos más y mejor voto. Sobre partidas presupuestarias concretas, sobre sistemas electorales, sobre los impuestos que pagamos, sobre duración de los períodos de representación, sobre los privilegios de los representantes y sobre una gran cantidad de temas que no son triviales y que desvían recursos de un lado a otro y que se nos dan masticados por «ex-pertos» (ejemplos triviales: ¿porqué es importante y porqué se da casi unanimidad entre los políticos madrileños en el hecho de que Madrid sea olímpico?¿lo querrían quienes tienen que pagarlo si supiesen su coste y los usos alternativos de esas inversiones?¿porqué la justicia en España no puede ser mucho más rápida?)
Por otro lado, si vamos al diccionario de la RAE y vemos acepciones de conciencia tales como «Conocimiento reflexivo de las cosas.» o «Conocimiento interior del bien y del mal.» está claro que nuestros parlamentarios han hecho dejación de su conciencia porque votan de forma grupal sin que nada haga suponer que tienen «Actividad mental a la que solo puede tener acceso el propio sujeto.» y de forma esclava votan lo que quiere el portavoz de su grupo en casi todos los temas, de modo que si alguna vez no lo hacen es noticia reseñable, porque puede ocurrir una sola vez por una sola persona cada cuatro u ocho años.
Creo que nuestros representantes todavía no son conscientes de la gravísima situación en que vivimos y por eso necesitamos que recuperen su conciencia y que sean responsables, es decir que nos respondan siempre que les hablemos.
21/04/2013 a las 18:42
Sí.
24/04/2013 a las 13:58
Ya ves que el presidente del Supremo te ha dado la razón. Yo lo he oído esta mañana en la SER.