
Falso japonés
El inglés. Siempre el inglés. Y no solo me pasa a mí. En Photoespaña, seguramente el certamen más prestigiosos de fotografía de nuestro país, hay una exposición, nada menos que en Círculo de Bellas Artes, donde a una serie la titulan “La manzana de Adán”. En mi iconografía, e imagino que en la tuya, esa manzana es la que utilizó Eva para seducir a su marido pero aquí son una serie de fotografías de transexuales. Y la explicación la encuentro cuando leo que el título de la serie en inglés es “Adam’s apple”, o sea “la nuez” que tenemos los varones en la garganta. Claro que el DRAE también lo explica: “Manzana de Adán: nuez de la garganta”, claro que en América.
Autoadulación.
En la carretera de entrada a Gangtok hay un arco en la puerta de acceso a un cuartel que dice: “Black Cat Wheelers” y debajo “The best of the best”.
Cuando alguien pone una tontería así, por lo menos debería escribir debajo en qué estudio o estadística se basa esa afirmación.
Cocina USA.
En una publicación que me mandan por internet aparece una receta para hacer albóndigas que empieza así: “Homemade Meatballs and Tomato Sauce. Meatballs can be labor-intensive—simmering an artfully spiced tomato sauce for hours or frying multiple batches of meatballs on the stove—…”
O sea que hacer albóndigas les parece “labor-intensive”; ¿qué pensarían si tuviesen que limpiar borrajas, plantar arroz o picar piedra como hacen aquí en la India muchas mujeres?

Dios y el poder. O el poder de Dios.

Cuando estuve en un monasterio de Kalimpong el monje que me acompañaba me dijo que Vajrapani era “el dios del poder”. Y esa definición como casi todo del budismo lamaísta me pareció algo sin sentido: “Dios del poder”. Pensé que formaba parte de esos rituales extraños llevados a las palabras. Coges dos palabras importantes, en este caso nada menos que “dios” y “poder”, las juntas, con o sin determinantes, y ya tienes un grupo nominal contundente. Y cuando lo escribo me percato que eso no solo ocurre en el budismo tibetano, que también nos sucede en el catolicismo español. Así tenemos “el Cristo del Gran Poder”, por ejemplo. Y todo con mayúsculas que parece más “gran” y más “poder”. Pero, ¿qué quiere decir lo de “Gran Poder”? ¿Es que hay otro con “Pequeño Poder”? Pues es lo mismo, coges dos o tres palabras importantes, algún determinante ligero y ya tienes el “grupo nominal contundente”: “Santísima Virgen del Destierro”. Como ves, mejor con algún superlativo. ¿Tendrán los tibetanos también superlativos?
La mano de la India.

Cuando estuvimos en el hotel de Calcuta decía que hacía falta una mano de pintura y cuatro muebles. Pero es eso le falta a toda la India: una mano de pintura, otra mano de infraestructuras, otra de orden, otra de alcantarillas tapadas, otra de…Me parece que son demasiadas manos.
Sobre Candela y Pedro.
Cuando me encuentro con alguna pareja española y volvemos a encontrarnos y son majos, y Candela y Pedro lo son mucho, siempre les pido permiso para nombrarlos en este blog, pues podría ocurrir que tuviesen alguna profesión peligrosa o secreta o simplemente que estuviesen huidos.
Cuando estuvimos en Laos pensé que era el peor sitio para que un señor calvo, gordito, blanquito y de Zaragoza se escondiese. Y eso es lo que hizo el señor Roldán. Pues yo podía habérmelo encontrado y si lo nombro y luego se lo cargan…un peso en mi conciencia.
Por si acaso a Candela y Pedro se lo pedí y sí me dieron permiso para citarlos.
España un país de negros.
De negros y de chinos.
El día 1de julio a las nueve y pico de la noche oí un cohete y me asomé al balcón. Una gran sorpresa: mi ciudad era como Venecia: ni un solo coche. Claro que tampoco había góndolas. Y casi nadie paseando por la calle, que habitualmente está muy poblada. Solo unos cuantos negros con sus familias y algún chino pasando raudo y veloz en una motocicleta llevando comida a domicilio. Y la puesta de sol era preciosa.
Ser japonés.

En Sikim uno me preguntó si yo era japonés. Me quedé tan sorprendido que le dije rápidamente que no, pero luego pensé que tenía que haberle dicho que sí, que soy japonés, a ver que me decía. Porque estoy harto que siempre me digan algo así como “World Cup”. Y que cuando me preguntan dónde vivo les digo siempre que he vivido 20 años en Barcelona y 20 en Madrid pero que “pertenezco” (realmente preguntan “Where are you belong?”) a un lugar entre medio de las dos. “¿Pero dónde?”. “Pues cerca de Zaragoza. Pues resultó que uno conocía Zaragoza, o mejor “Real Zaragoza”. “¿Qué significa Real?”. Cuando se lo explico entonces entiende que hay otros equipos de fútbol que son “Real” y que no es un adjetivo común a varias ciudades. Aunque gracias a esa WC nadie me hable de los toros ni de la tomatina. O poco.
Y me pregunto que si le confirmo que soy japonés, ¿me hubiese dicho Kurosawa? A lo peor me habrá salido con que matamos ballenas. Mejor sigo como estoy.
Cuando los catalanes no sean españoles lo tendrán más fácil, solo les hablarán del Barcelona, que además no es “real”, claro que entonces el Barcelona estará jugando en un campeonato con el Tortosa, el Salou y el Cadaqués. Quizás no sea tan famoso.