2. La India 2012. De Madrid a Delhi.

by

27 de septiembre.

A bordo del… ¿cómo se llamará este avión? Porque  volamos con Lufthansa y primero han dado la información en alemán, luego en inglés –que se entendía como el alemán- y luego en castellano pero en  este caso en una grabación, así que no sé cómo se llama ni el avión,   ni el capitán. Ni siquiera la jefa de azafatas. Tampoco sé si a los aviones alemanes les ponen nombres como hacían antes con los de Iberia y tampoco sé si lo siguen haciendo en éstos.  Porque durante toda mi infancia vi como en el NODO,  Su Excelencia Doña Carmen Polo de Franco apadrinaba un avión de Iberia tras otro y siempre con nombres como “Nuestro Señor del Gran Poder” o “Sierra de Grazalema” Y si no fue así eso es lo que dejó en mis neuronas infantiles tanto NODO visto antes de las pelis. Que  yo me digo que debía ser una putada para las torres de control francesas decir lo  de  “Sierra de Grazalema aterrice en la pista treinta y tres”.

Y como siempre nuestro hijo nos ha traído al aeropuerto. Y, también como siempre, lo ha hecho por unas carreteras que no tienen ninguna indicación de “Aeropuerto”, ni tan siquiera el icono del avioncito.  Así que nunca me podré aprender el camino para llegar hasta Barajas que no sea con transporte público.

Y para acabar con la ceremonia habitual nos ha echado la charla. O mejor “me la ha echado”. Siempre digo que soy el único adulto al que le echan la charla sobre los peligros del viaje los padres y los hijos.

El vuelo de ida será de Madrid a Munich y desde allí a Delhi.  Creo que será la primera vez que vuele a la India desde esa ciudad. Y aunque salimos ya comidos nos ofrecen una comidita –más bien una merienda- que quizás para los alemanes sea ya la cena aunque son las 4 de la tarde.  ¿Por  qué los de Lufthansa te pueden dar de comer y los de Iberia ni agua?

Para compensar tanta normalidad europea (¿alemana?) leo la prensa nacional y me quedo atónito. Nuestro presidente –que sí, que es “nuestro”, de todos- va a Nueva York  y elogia al personal que no se manifestó ayer y anteayer en Madrid. No he visto una simpleza mayor en mi vida.  Si tuviese que elogiar a la gente que no hace cosas no haría  nada más.  “Hoy voy a elogiar a los que no eructan en la comida”. “Hoy elogiaremos a los que no comen cangrejos de rio”.  Teniendo en cuenta que el hecho de manifestarse no es reprobable en sí mismo.   Además  “nuestro” presidente, cuando no lo era,  alababa toda la ocasión en que la derecha o la Iglesia se manifestaban.  Para acabar de joderla el que está en el asiento contiguo al mío está leyendo el “Financial Times” y en su primera página hay un fornido policía (disfrazado de “robocop”) que agarra por el cuello a un sesentón.

Sobre “robocop”.  ¿Por qué a policías y otras fuerzas del orden les gusta  tanto vestirse de forma excéntrica?  Esto ya lo había constatado, e incluso creo que escrito,  cuando  vi a las distintas policías de Sikim y sus uniformes. En España el ejemplo de todo esto son las policías autonómicas. Y menos mal  que solo hay dos regiones que las tienen  y que además presumen de ser las más serias del país.

Pregunta: ¿Si Cataluña se libera del yugo español tendrá una guardia civil y una policía nacional catalana?  Miedo me da pensar de qué los disfrazarán para que no parezcan españoles.

Cuando aterrizamos y veo moverse los “flaps”  siempre pienso en mi vecino Jesús. Trabajaba en CASA y me explicó una vez  que él ponía los remaches de las alas de los Airbus. Y éstas tiemblan mucho. No quiero ni pensar qué pasaría si se soltasen un par de remaches.  No creo que tuviese la oportunidad de echárselo en cara.

Así llegamos a Munich. Lloviendo.

Parece un aeropuerto muy moderno y aunque sea alemán me parece que su diseño no está preparado para los vuelos a Delhi.

En la espera busco el “Financial Times” para leer la noticia a la que he aludido del “robocop”. Pues será el FT pero el pie de foto está equivocado: “Spanish MP Sabino Cuadra in an altercation with a Basque police officer in Pamplona yesterday”.  Así que en Pamplona y “Basque police”.  Y además veo que lleva el escudo de la policía nacional en el pecho y que la insignia que lleva prendida en el brazo es un león.   ¿Cómo vas a comportarte si tu enseña es un león rampante? ¿A ninguna fuerza pública se le ocurre representarse por un koala o una cigüeña? Este enlace al FT es lento puesto que es un PDF.

Llega la hora del embarque y aunque estamos en Alemania aquello ya empieza a parecerse a la India.  El personal no respeta ninguna cola a pesar de que la mayoría deben ser indios que viven aquí.

La azafata, a poco de despegar, nos entrega un “recuerdo” del viaje: una galleta de color azul en forma de corazón. Es tan bonita que Marisa decide que no nos las  podemos comer  antes de hacerle una foto. A pesar de que le digo que con el calor de la India el chocolate se derretirá no consigo vencer su determinación: no hay galleta de color azul.

Cuando llega la hora de la cena, la amable azafata nos pregunta si la queremos con carne o vegetariana. Le pregunto si ésta es india y me dice que sí  y por la cara que pone deduzco que no es una fan de este tipo de comida.  Además nos ensalza las maravillas del otro plato: es algo típico  de Baviera pues ahora se celebra en Munich la “Oktoberfest”. Resultó ser un plato delicioso.  Por cierto, que la “Oktoberfest” se debe celebrar en septiembre como su nombre no indica.

El vuelo hacia oriente es un “viaje engañoso”: entras en el avión a las 8 de la tarde, te dan el regalito, cenas, luego el té o café y una copita y te echas a dormir a las 11 ó 12 de la noche y crees que vas a tener suficiente tiempo pues llegas a tu destino a las 7 de la mañana. Error: en la India son 3 horas y media  más tarde (sobre esta excentricidad el medio huso horario creo que ya he escrito en alguna otra ocasión) y así cuando te duermes son las dos y media o tres de la mañana (de la India) y a las 5 y media te despiertan para  darte el desayuno. O sea que  duermes dos o tres horas. Y si encimas tienes detrás a una pareja mayor india  que están desvelados y tienen bronca  o están algo sordos… pues tuve que echarles un grito y siguieron despiertos pero callados.  Quizás se acuchillaban en silencio.

Y como la hora de llegada es tan temprana y casi acabas de cenar parece que no tienen tiempo de darte un desayuno normal y te ofrecen una especie de bocadillo y un té. Lo malo es que aunque habíamos salido de Munich parecía que lo habíamos hecho de Madrás (o que nos habían aprovisionado en vuelo como a los aviones de guerra) pues aquello picaba como un demonio.

Al ir a aterrizar comprendí que la pareja gritona quizás era la primera vez que viajaban en avión  (sería la segunda pues de alguna manera llegaron a Munich y no creo que fuese por autobús) y estaban excitados por la novedad y  además no sabían las normas de conducta en este tipo de viajes y por encima de todo eran indios.  Y fue porque la azafata necesitó ir a buscar a una colega india para que les explicase que debían abrocharse el cinturón de seguridad pues la azafata alemana no consiguió que lo hicieran a pesar de sus repetidas explicaciones y su insistencia.

Si hubiese sabido alemán le habría explicado a la azafata la bronca que tenían por la noche y que quizás  se habían matado el uno al otro y que no es que no la entendieran o fueran díscolos, es que estaban muertos.  Pero la final oí el click del cierre del cinturón.  Y me pregunté que por qué el cierre de esos cinturones hace tanto ruido. Porque los de los coches casi no se oye, sin embargo en los aviones cuando hay orden de ponérselos o quitárselos es como una sinfonía: “click, clack, clok, clok, clak, cluk,…

La llegada al aeropuerto de Delhi ya no tiene el sabor mítico de la primera vez. En aquella ocasión viajábamos los cuatro (para mí “los cuatro” somos nuestros hijos, Marisa y yo), el aeropuerto era un edificio cochambroso, el paso por el control de emigración era lentísimo y cuando salías a la calle (era el mes de julio)  recibías un bofetón de aire caliente (casi hirviendo)  cargado de humedad. Y además había cientos de personas esperando en el exterior y encima el taxi que nos tocó era el vehículo más  viejo y sucio en el que he viajado en mi vida. Tenía agujeros en la carrocería por donde entraban los gases del tubo de escape.

Ahora el edificio es moderno y nuevo (creo que estaba recién inaugurado en nuestro viaje del 2010), el policía de emigración fue rápido y eficaz (y amable) y al salir, aunque seguía habiendo mucha gente esperando a sus clientes  con los típicos letreros de hoteles y agencias de viajes, todo era “menos cálido”.  Y encima a nosotros nos estaba esperando nuestra amiga Smriti que nos llevó directamente a la terminal nacional para coger el vuelo  a Calcuta.

Un consejo: no sé si hay “transfer” o “shuttle” entre ambas terminales pero están a unos 10 ó 15 kilómetros y puede haber bastante circulación.  Así que no te confíes.

Así acabó nuestro primer día de viaje, casi sin darnos cuenta de que ya estábamos de nuevo en la India.

Etiquetas: , ,

Una respuesta to “2. La India 2012. De Madrid a Delhi.”

  1. Avatar de jose luis jose luis Says:

    Pues mira por dónde Ángel, ya no eres el único al que le echan la charla su madre y su hija, aunque claro la de mi pequeña Lola no es nada todavía, pero ya apunta maneras. Siento fastidiarte la exclusividad.

Los comentarios están cerrados.