6. De Kars a Dogubayazit.

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23 de marzo del 2011

Advertencia previa. Por si vas allí decirte que “Dogubayazit” se escribe “Doğubayazıt” y se pronuncia “Doubayaset”. O algo parecido. “Igdir”se escribe «Iğdır»  y se oye como “Ede”. O así.
Un reparador desayuno y de nuevo volvemos al viaje. La sorpresa ha sido que esta mañana todo estaba nevado y seguía haciéndolo; unos copos pequeñitos sin parar pero para ir andando del hotel a la otogar es mejor la nieve que la lluvia.
En Kars hay una estación de minibuses para los recorridos cercanos y una “normal” para los autobuses grandes de largas distancias. Como a Igdir –etapa intermedia- solo hay unos 130 km, tres horas,  se va en minibús. Ayer sacamos el billete para el de las 10. Nos dijeron que debíamos estar a las 9:30, cosa normal en Turquía, y cuando hemos llegado a las 9:30 voy al de los billetes y nos coge y nos hace pegar una carrera pues el autobús estaba saliendo de la estación. ¡Media hora antes de la salida! Pues resulta que nos hemos ido a la otogar “normal” donde hemos estado 30 minutos. Seguramente ayer nos explicó en turco todo esto pero no lo entendí. O sea que llega siempre algo antes de la hora que te han dicho.
La otogar de Kars es la estación de autobuses más solitaria que he visto en mi vida. Quizás es que está recién hecha pero allí no había nadie, ni nada, y además estaba en medio de la estepa, hoy toda cubierta de nieve.
La carretera aunque con 4 vías tipo autopista era mala, mala. Toda llena de baches por lo que el autobús circula por el carril izquierdo pisando la mediana. Y nieve hasta donde se pierde la vista, solo con la línea negra de la carretera en medio de aquella blancura.  Pero se va complicando y había tramos donde la línea negra se iba estrechando hasta que desaparecía: la nieve cubría toda la carretera. Para animarnos vemos un par de coches que se habían salido.  Y sin parar de nevar.

La verdad es que la nieve me da mucho respeto pero pensaba que aquel buen conductor turco de unos 60 y tantos años debía llevar toda la vida haciendo este viaje todos los días. Y cuando la situación se ha puesto muy complicada han aparecido unas máquinas quitanieves que por lo menos han dejado una rayita negra donde nuestro chófer ponía  las ruedas del lado izquierdo.

Viendo aquello pensaba en Nuri, el ferroviario de Erzurum, que para este viaje me recomendó que alquilase un coche allí  para ir a Ani y luego a Dogubayazit. Muy buen consejo.
Afortunadamente cuando cambiamos de vertiente al pasar un puerto de 2300 y pico metros la situación cambia, deja de nevar y desaparece la nieve.
Llegamos a Igdir y cambiamos las mochilas a una furgoneta para ir a Dogubayazit. Detrás de nosotros viajan tres jóvenes. Les pregunto si hablan inglés, uno me dice que sí y aprovecho para preguntarles por los hoteles de nuestro próximo destino. Doy por supuesto que si van allí son de allí o por lo menos  de la zona. Pues no, resulta que son iraníes y regresan a su país pues Dogubayazit es un paso importante de la frontera. Recuerdo que cuando estuve allí me encontré con una pareja de simpáticos jóvenes españoles, Arancha y Joseba,  que iban a cruzar la frontera con una furgoneta. Recuerdo que me ofrecieron su colección de DVD pues no podían entrar con ellos en Irán. ¡Los teócratas siempre tan  comprensivos! ¿Qué habrá sido de ellos?
Una de las delicias de este viaje es la vista del monte Ararat pero de nuevo la climatología nos es adversa.
En el hotel de Dogubayazit las camas solo tienen sábana bajera. Es algo habitual en la India y aquí ya nos ha pasado en otro sitio. Así que les pido la otra sábana pero no me entienden. Les hago un dibujo pero nada. Entonces el de la recepción tiene una idea: me hace pasar detrás el mostrador y me hace escribir la palabra en inglés y busca la traducción. Me  dice que no tienen y que no me lo pueden dar. Y no me entiende pero le digo que si no me la dan nos vamos.
No me puedo creer que en un hotel no tengan más sábanas y entonces pienso en los homónimos y que la palabra “sheet” tiene otros significados y quizás no es el de “sábana”el que aparece. Acudo a un  pequeño diccionario español-turco que llevo y que nunca utilizo. ¡Pues claro que tienen! Por si acaso  me llevan a una habitación con ropa de cama para comprobar que lo que quiero es lo que me ofrecen.
Ha resultado ser un hotel con la gente más amable de todo el viaje.
Nos vamos a comer y el joven dueño nos pregunta de donde somos: “de España”, que en turco suena casi igual, “Ispanya». Y me dice: ”¿vascos?”.
Pero hemos comido muy bien.
Un paseo por esta fría ciudad, reposo en el hotel preparando el viaje para mañana y un rato en internet. Allí otra vez problemas con las webs prohibidas. En un garito no logro entrar en Terra y nos vamos a otro donde sí puedo pero  Marisa no logra hacerlo en Flickr.  ¿Quién será el censor que determinará qué páginas son prohibidas y cuales permitidas? Curiosamente tenemos fotos en Flickr de Turquía que son de las más visitadas. Como aquí quien gobierna es un partido islamista moderado y quienes  mandan en muchos entornos son los militares no sé a quien será debida esa arbitrariedad.
La previsión anuncia sol para mañana. Lo deseo con todo mi corazón pues Marisa  lleva todos los días sin poder ver las maravillas de esta tierra en todo su esplendor. Y además la vista del Ararat desde aquí es impresionante. Hoy ya nos hemos perdido la puesta de sol sobre él.

PD
Parece que esta ciudad ya es totalmente kurda. Quizás por eso en medio de la calle principal hay un par de tanquetas de la policía, lo que en lugar de darte seguridad te intranquiliza aunque hace tiempo que no hay altercados importantes.

Mezquita Evliya

Pamuk.

Me despido de Kars con un poema sobre esta ciudad que aparece en el libro de Pamuk.
Y con el que nos estoy de acuerdo pero verás porqué ese autor no es muy querido en esa ciudad. Imagino.
“Aunque nuestra madre vuelva del Cielo y nos coja en brazos,
Aunque nuestro padre infiel la deje sin paliza por una noche,
¡No sirve de nada, se te hiela la mierda, se te seca el alma, no hay esperanza!
Mejor que te tires por el retrete si llegas a caer en la ciudad de Kars.”
20110323

5 respuestas to “6. De Kars a Dogubayazit.”

  1. Avatar de Miguel Miguel Says:

    hola , he echado un vistazo al blog y al ver estas tumbas, el morbo me ha podido. He disfrutado de de tu crónica, de viajero aguerrido y socarrón como siempre, y al concluir con Ohram Pamuk , el epílogo ha sido genial.
    Qué distancia me lleváis!!! Y que suerte la vuestra, os deseo el mejor viaje.
    Un fuerte abrazo.
    Miguel Portero

  2. Avatar de AL de Turquía AL de Turquía Says:

    Miguel, tengo algún recuerdo de mis viajes contigo que no lograré superarlos haga lo que haga.
    Un fuerte abrazo

  3. Avatar de Carmen Carmen Says:

    Otra duda, ¿ese libro de Pamuk es el que te ha llevado a esas tierras?
    Tengo que confesar que no he leído nada de Pamuk pero creí que amaba su tierra o lo que sea aquello con lo que uno se identifica, o quizás su tierra se reduce a Estambul y a lo que se podría llamar parte occidental de Turquía. En cualquier caso sus afirmaciones parecen corresponder más a las típicas frases hechas que los de las tierrucas pequeñas de las tierras grandes dedican al vecino de la lado, en fin, muy reflexivo no parece

  4. Avatar de jose luis jose luis Says:

    Anda! La otogar de Kars como los aeropuertos de Castellón y Ciudad Real…

  5. Avatar de AL de Turquía AL de Turquía Says:

    Carmen, que eso no lo dice Pamuk, que lo dice el personaje de su novela. Y por si acaso no me paseo por Kars con ese libro debajo del brazo. Ni en su versión en castellano.

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