¿Podría Tomás Gómez?.

by

/* Style Definitions */ table.MsoNormalTable {mso-style-name:»Tabla normal»; mso-tstyle-rowband-size:0; mso-tstyle-colband-size:0; mso-style-noshow:yes; mso-style-parent:»»; mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; mso-para-margin:0cm; mso-para-margin-bottom:.0001pt; mso-pagination:widow-orphan; font-size:10.0pt; font-family:»Times New Roman»; mso-ansi-language:#0400; mso-fareast-language:#0400; mso-bidi-language:#0400;}

No me gustan mucho las primarias. Y no me gustan no porque otros electores, supuestamente militantes de algo y al corriente de pago, elijan a quienes luego me piden que les vote, porque menos me gusta todavía que esos candidatos sean elegidos por un oscuro y nunca bien iluminado “comité de listas” de algún partido o directamente por un “presidente”. Los partidos políticos españoles llevan tantos años utilizando procedimientos de dudosa calidad técnica y aun más dudosa calidad moral para elegir a sus candidatos que ya ni siquiera reparan en ello.

Supongo que no es excesivamente jacobino decir que prefiero las circunscripciones pequeñas en las que se elige un solo escaño (uninominales) o en caso de circunscripciones plurinominales la exigencia de listas abiertas, en ambos casos con pocas limitaciones para ser candidato, pero, salvo que me regalen la ciudadanía suiza, nunca veré plasmadas mis preferencias por lo que no queda más que ceñirse a lo que hay. Lo que hay es designaciones generalizadas y unas pocas primarias (sólo para los cabezas de listas) para que no se diga que somos unánimes y obedientes.

En esas primarias, ¡oh paradoja! Se insiste mucho en que las ideas son las mismas porque se va a defender el mismo “programa”, de lo que se deduce que los enfrentamientos son por la cara, o como también se dice por la “imagen” de los elegibles.

En los enfrentamientos hay quien apuesta por las similitudes; a un púgil berroqueño le opongo un púgil berroqueño, a un fino estilista, un fino estilista. En la política de Madrid esa parece la elección del Presidente de Gobierno; a una marquesa Aguirre, una «marquesa» Jiménez, a un untuoso Gallardón, un untuoso Lissavetsky.

Debo tener la percepción algo burda porque prefiero las diferencias notorias, a una marquesa consorte grande de españa, un tío de pueblo. No sé definir en qué consiste la cara de pueblo ni las ventajas que proporciona el tenerla, pero seguro que en una encuesta de CIS saldría Tomás Gómez como «político con cara de pueblo». No sé muy bien lo que eso aporta al votante, pero si dijese «en Madrid sobran las marquesas, incluso las marquesas consortes, ocupando altos cargos, ni que estuviésemos en los tiempos de las elecciones censitarias» sería perfectamente creíble. Creo que sería una de las pocas maneras de pasar a Dña. Esperanza a la oposición. Claro que tendría que aguantar que le llamasen machista, clasista y otras lindezas aquellos justos que al leer la frase en cuestión estuviesen en desacuerdo, pero parece probable que la mayoría apreciase un inequívoco fondo de verdad en que al frente de una Comunidad española no debe estar una «Grande de España» ni siquiera consorte.

Y no hace falta un experto en “temas” para oponerse a su rival Aguirre, porque quienes viven en la Comunidad de Madrid se saben los temas: sanidad, educación, dependencia, espías vergonzantes e innecesarios, comisiones a terceros, obras innecesarias… así que no hay que ser muy incisivo para hacer daño con los temas. Sólo se necesita alguien de pueblo que tenga el valor de decir: “En Madrid no necesitamos grandes de España al mando” con un poco de clase.

 

2 respuestas to “¿Podría Tomás Gómez?.”

  1. Avatar de Carmen Carmen Says:

    Certero y magnífico artículo.

    Durante los años en los que Tomás Gómez ha estado en la oscuridad política he pensado que no estaba a la altura de su cargo. no presentaba una batalla política para desembarcar a Esperanza Aguirre, y, encima, de algunas de sus declaraciones casi se desprendía que su programa socialista era muy parecido al programa de la derecha que decía combatir.
    Gómez parecía más preocupado en mostrar lo trabajador y deportista que era que en combatir realmente al gobierno de la Comunidad de Madrid que tiene bastante que combatir, y no digo que le pregunten a los madrileños porque, cuando les preguntan en las urnas, van y votan en masa a Esperanza a Aguirre.

    Hoy me gustaría que Tomás Gómez ganara las primarias del PS de Madrid, no porque piense que, de la noche a la mañana, se haya transformado en lo que no es, o que vaya a vencer a Esperanza Aguirre que tiene el apoyo mayoritario de los madrileños, suicidas ellos.

    Quiero que gane,

    1) Porque Zapatero ha impuesto a Trinidad Jiménez sin tener en cuenta a los militantes de Madrid y utilizando una argumentación absurda de una encuesta en la que se viene a preguntar y usted a quién conoce más, de nombre, claro, llevando a sí a la política los absurdos métodos de las empresas de comunicación y entontecimiento de masas.
    2) Porque el Partido Socialista, empezando por Pepe Blanco, secretario de organización en su día, jamás ha explicado ni depurado responsabilidades por el hecho de colocar en sus cerradas listas a los diputados de la Comunidad de Madrid, Tamayo y Sáez, que se dejaron sobornar con facilidad, experiencia tendrían en el seno del partido socialista en el que militaban, para impedir que los socialistas se hicieran con el gobierno de la Comunidad de Madrid en el año 2003.
    3) Porque, si, en palabras del Ministro del Interior, Sr. Rubalcaba, Tomás Gómez sólo tiene el mérito de haber dicho “no” a Zapatero, Trinidad Jiménez parece tener sólo el mérito de haberle dicho “sí” a Zapatero, al que sigue con una devoción muy femenina: Trinidad Jiménez no ha expuesto ni un solo argumento político a su presentación como candidata. No sale en sus declaraciones de afirmar lo ilusionada que está por ganar las elecciones y lo ‘ilusionante’ (odio esta palabra) que es su proyecto.
    4) Porque parece que todo este asunto además de propaganda le ha dado a Gómez alas a su vanidad y a su deseo de triunfar que podría ser el impulso para que él y los miles de socialistas madrileños pudieran llevar a cabo un verdadero proyecto socialista en esta Comunidad, no parece probable, pero sería bonito ¿no?
    5) Además, tampoco me gustan los grandes de España al mando de las instituciones políticas.

  2. Avatar de Uno con cara de pueblo Uno con cara de pueblo Says:

    Querido editor de ELSOLES:
    hace unos dias me explicaste tu teoria sobre Tomas Gomez y su «cara de pueblo». «Como tu’ me dijiste. Hasta ahora no se que mi «cara de pueblo» me haya servido para nada, aunque quizas es que no me he presentado a ninguna eleccion. Espero que a el le sirva porque los votantes madrileños no nos merecemos tanta «grandeza».
    Por cierto que a los que tenemos aspecto de pueblo creo que en Madrid nos llaman «paletos». Confio que la prensa reaccionaria no lea este post.

Los comentarios están cerrados.