¿Qué se viene a ver aquí? Pues según la guía hay dos puntos de interés: la reserva natural de Ajloun y un castillo. La reserva, pequeñita y reciente, de 1988, que es importante para proteger los bosques de roble, algarrobo y pistacho y para preservar un tipo de corzo que ha estado al borde de la extinción aunque también hay muchos otros bichos como jabalíes, martas, turones, chacales e incluso hienas. De todas maneras con esos vecinos no me extraña que los corzos lo tengan difícil. Y además dicen que es un lugar ideal para hacer senderismo. Pero hay un problema: no hay transporte público y además para algunas de las rutas necesitas un guía. Bueno, es un problema relativo, pero hay tantas cosas para ver y tenemos tan pocos días… así que dejaremos para otra ocasión las difíciles.
El otro punto de interés parece mucho más fácil: el castillo de Qala’at Ar-rabad, también conocido como el castillo de Aljoun. Mucho más fácil. Fue construido en la cima de una montaña a finales del siglo XII nada menos que por Izz ad-Din Usama bin Munqidh, sobrino y general del famoso Saladino. En aquel tiempo se utilizó también como puesto de palomas mensajeras. Dicen que llevaban los mensajes de Damasco a El Cairo en un solo día. Muy rápido me parece. Los mongoles lo destruyeron a mitad del siglo XIII y después los mamelucos del sultanato de Siria lo reconstruyeron. Así llegó al siglo XVII cuando dejó de tener importancia militar y desapareció de la historia. Luego llegó Burckhardt, el que descubrió o mejor “redescubrió” Petra, que también hizo lo mismo con este castillo a principios del siglo XIX. Después hubo un par de terremotos y hasta hoy.
Y hay un tercer elemento de interés en esta ciudad: Mar Elías. Os refresco para los no judíos: Elías era un profeta que vivía en la tierra de Galaad. Vivía de una manera que si te la cuento te creerás que me lo acabo de inventar. En su historia se cruza con Abdías que también tiene lo suyo: “Porque cuando Jezabel destruía a los profetas de Jehová, Abdías tomó a cien profetas y los escondió de cincuenta en cincuenta en cuevas, y los sustentó con pan y agua”. Que claramente el que hizo esta descripción o le pagaban la redacción a tanto la palabra o no sabía nada de matemáticas, porque mira que es fácil: si tienes 100 profetas y quieres ponerlos 50 en cada cueva (muchos me parecen) pues solo necesitas dos cuevas. Y la redacción es mucho más clara. “…Abdías tomó a cien profetas y los escondió en dos cuevas,…”. Volviendo a Elías. Lo mejor es como se fue, que es lo que lo ha hecho famoso: se subió en un carro de fuego y desapareció en el cielo. Pues resulta que aquí, al lado de Aljoun, en Tell Mar Elías, está el lugar donde nació el profeta. Pero la guía dice que solo merece la pena si tienes coche y combinas esta visita con la del castillo y la reserva. O como decimos los catalanes. “a más a más”. Así que también lo dejaremos.
El castillo es una maravilla aunque tiene zonas sin acceso porque están restaurándolo. Cuando llegamos estamos solos pero pronto aparece un nutrido grupo de alemanes y luego otro de una docena de españoles y dos o tres familias sueltas. Desde luego nada que ver con el gentío de Gerasa. Regresamos al pueblo andando y nos encontramos con un letrero que indica una desviación al santuario de un profeta. Tengo que poner al día mis conocimientos del Islam porque pensaba que la famosa frase de «solo hay un Dios y Mahoma es su profeta» llevaba implícito que también solo había un profeta. Pues estaba equivocado.
Con el día que está haciendo hoy la bajada continua desde al castillo al pueblo ha sido un bonito paseo.
Recogemos las mochilas y nos dicen que el autobús para Irbid sale cerca de la mezquita pero que no esta lejos. Y nada mas llegar sale el nuevo autobús y esta vez podemos viajar juntos.
La guía advierte que muchas veces debes esperar un buen rato hasta que el vehiculo está lleno pero hasta ahora hemos tenido mucha suerte. En el asiento delantero esta sentado un joven jordano, divertido y expansivo al que le gustaría ser español. Pienso en todos los nacionalistas que aborrecen del hecho, que además no pueden evitar, de ser españoles. Curiosamente no aborrecen del hecho de ser nacionalistas. Que sí podrían evitar. Este joven nos ha dicho un montón de veces: «¿verdad que parezco español?». Realmente parecía europeo pero es que además era dibujante -no se si profesional o aficionado- y estaba enamorado de Picasso. también le gustaban Goya y Dalí, pero sobre todo Picasso. Y aunque hablaba muy poco inglés nos ha estado hablando todo el rato. Incluso nos ha hecho un retrato rápido a bolígrafo. Un tío especial, Darek.
Había otro joven en el autobús que también ha intentado ayudarnos y nos ha preguntado a que parte de Irbid íbamos para decir al autobús que nos parase en el lugar más cercano. Nosotros teníamos dos hoteles posible y el ha mirado el mapa de nuestra guía y nos ha dicho donde bajarnos después de señalarnos el punto donde nos encontrábamos, muy cerquita a uno de los hoteles. Con esa información nos hemos bajado en Irbid.