Ayer estuve pensando en que cuando vi escrito el nombre de San Cosme decía St. Cosmo, y entonces me acordé de un simpático policía (realmente era un «marshal» pero no los distingo a pesar del mucho cine americano que he visto en mi vida) que se llamaba así «Cosmo» y que a mi me parecía un nombre estupendo e ingenioso pero que si hubiesen doblado el nombre seria el «marshal Cosme» y ya no me parece tan internacional.
Ayer hable con el editor a través del chat y me dijo que en Madrid estaba nevando. Pues aquí estamos con un tiempo primaveral y encima hoy ha amanecido con un cielo azul precioso.
Repetimos el estupendo desayuno y nos disponemos a ir a coger el autobús. El dueño del hotel se presta a llevarnos con su coche hasta la estación de autobuses. Cuando llegamos le pregunto por el precio: «nada, pero por favor escribid a la guía diciendo que llevamos gratis a los clientes hasta aquí». Una buena publicidad. Aunque el hotel donde hemos estado es de los que recomienda la guía marcándolos como «our pick», estuvimos a punto de irnos directos a Irbid y visitar Gerasa desde allí pues encontré en la red criticas muy desfavorables sobre el hotel y no había ninguna otra referencia excepto uno que estaba a varios kilómetros, bueno para ir con tu coche, pero fatal con autobús. Pero es que todos que vienen aquí lo hacen desde Amman y regresan a dormir allí. He comprobado que la guía no selecciona ningún otro hotel porque no hay más. Y en el nuestro cuando llegamos estábamos 6 clientes y esta noche pasada 5. Lo sé por los desayunos preparados. así que para nosotros este hotel ha sido una maravilla.
Y aquí, como en Amman, tenemos la suerte de que nada más llegar hay un autobús, de esos pequeñitos, que sale para nuestro próximo destino, Ajlun o Ajloun. Solo hay dos asientos libres, también como cuando vinimos de Amman, Marisa se sienta en uno normal y yo al lado del chófer. Y también como en el viaje anterior me hace pasar un poco de miedo. Hoy el conductor es un señor mayor que no para de fumar -aquí se fuma mucho en los autobuses-, pero es que a veces va hablando con su teléfono celular -pero «con manos»- y contando monedas de las que tiene un montón con la otra mano.
¿Que cómo coge el volante? ¿Y por que crees que pasé miedo? Lo mas curioso de este autobús es que todos los pasajeros menos el chofer y yo son chicas. Y jóvenes. Por supuesto todas bien tapaditas y algunas del todo, con el niqab de las mujeres del Golfo. Casi todas se han bajado un poco antes del final delante de un edificio de la universidad de Ajlun.
El paisaje del recorrido es totalmente mediterráneo. Si no fuese por el pasaje podrías pensar que estas en cualquier provincia del este español: suaves colinas, olivos y pinos y algún árbol en flor. Al llegar al final el chófer me dice que para subir al castillo tengo que coger un taxi. La guía también lo recomienda, incluso dice algo así como que es un dinero muy bien empleado dados los tres kilómetros que hay de fuerte subida. Así decidimos subir en taxi y bajar andando, pero el problema es dejar las mochilas. Aquello no es una verdadera estación de autobuses sino una placita donde paran algunos microbuses. Preguntamos si hay consigna. Nadie nos entiende y al final llegamos a una tienda donde un señor con dos dientes, uno en cada mandíbula, nos dice que sí habla ingles. Le pregunto por la consigna de las dos maneras que sé en ingles y además por señas y aspavientos. Y va el tío y me dice que si hablo ingles que se lo diga en ingles. Creo que lo que pasa es que no entiende el concepto de «consigna». Afortunadamente interviene otro, este con todos los dientes, que es el dueño de una tiendecita minúscula y me dice que se las dejemos a el. Realmente es tan pequeña que creo que no le caben las mochilas dentro y las deja en la calle. Subimos con un taxi al Qala’at Ar-Rabad, que es como se llama el castillo de Ajlun.
PD
Llevo un par de días diciendo «Aljun» y viendo que la gente me respondía «Ajlun», hasta que he conseguido darme cuenta de que trastocaba una letra. Ya me paso con Amritsar y con otras poblaciones. ¿Será un defecto de dicción?