24. De Junagadh a Dwarka.

by

El Nawab de Junagadh y cortesanos a finales del XIXDe nuevo gran madrugón pues no hay demasiados autobuses de Junagadh a Dwarka nuestro próximo destino. Y de nuevo los cánticos del muecín nos sorprenden por la potencia y cercanía.  En un paseo llegamos a la estación de autobuses.
Visto como se cogen los vehículos al asalto lo mejor es tener el asiento reservado y nosotros lo tenemos, lo que pasa es que cuando lo compré el taquillero me dijo que el autobús era 3+2 (aquí todos los de la compañía estatal son así) y que nos daba la segunda fila en el lado del “2”. Y cuando llegamos están ocupados. O eso supongo por la posición de los asientos pues están escritos con rotulador y en gujaratí. Les digo a la pareja que los ocupan que esos son nuestros asientos. Ellos me dicen que también son los suyos. Viene el cobrador, que apenas habla inglés, le intento explicar el caso y le digo que “esos 9 y 10 son nuestros”. El me contesta que no, que los nuestros son al otro lado del pasillo, en la parte de los tres asientos. Le insisto que no, que el taquillero me vendió en el lado de los dos asientos y que son los nuestros. Yo creo que el tío estaba alucinado y que cómo yo que no era capaz de leer los números y encima era la primera vez que me subía a aquel autobús le estaba discutiendo a él donde estaban los asientos. Incluso me lo intentaba demostrar contándolos desde el primero, pero yo le demostraba mi posición de la misma manera. Pues al final se rindió y les dijo a los dos pasajeros que se cambiasen. Pensándolo luego creo que fui demasiado terco y que quizás no tenía razón.
En el transcurso del viaje recapacito sobre Junagadh y creo que merece la pena por la ciudad, sobre todo por el centro que apenas hemos visitado y por los mausoleos, pero no por la colina que le da fama, sobre todo si antes has estado en Palitana. Pero hasta que no lo ves no lo sabes, por lo menos si no lees un blog como éste.
Y de nuevo un autobús con una conducción que da miedo, sobre todo en las grandes rectas, que en las curvas el peligro solo lo sientes un segundo, pero en las rectas vas diciéndote aquello de “no será capaz de adelantar ahora” y al final lo hace él o el que viene en dirección contraria. Vaya, que se pasa un mal rato. Y en estos viajes el “rato” es de un montón de horas.
Paramos solo en las estaciones de autobuses de las poblaciones y solo un momento. La mayoría tienen escrito el nombre exclusivamente en gujaratí. Y este vehículo sigue la tónica de desamparo de los otros: las ventanillas son trozos de metacrilato violeta sucios y rayados, y la mayoría rotos. No sé qué pasará cuando llueva. Bueno, sí que lo sé: entrará agua y el sufrido pasajero se mojará. De repente un fuerte frenazo: el autobús se ha encontrado de golpe con un carro enorme tirado por un también enorme camello. Y es que en Gujarat se utiliza este animal como tiro de transporte. Al poco rato lo mismo: una manada de búfalos que andan por en medio de la carretera
Pasamos de un territorio casi desértico a otro fértil con enormes campos de algodón, luego por terrenos con instalaciones de energía eólica, cosa que no  había visto en la India hasta ahora, y finalmente por un territorio despoblado con marismas. En el recorrido pasamos porun pueblo que se llama “Amar”. Bonito nombre.
Y en 5 horas y media llegamos a Dwarka.

Una respuesta to “24. De Junagadh a Dwarka.”

  1. Avatar de jose luis jose luis Says:

    Una vez me dormí en un viaje de autobus apoyado en la ventana. Cuando desperté tenía el forro polar y la improvisada almohada empapados.
    El alcalde de Amar seguro que deja empadronarse a todos los inmigrantes.

Los comentarios están cerrados.