21. Diu-Vanakbara.

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Pescadores Marathi.Hoy queremos ir a visitar el pueblo de pescadores de Vanakbara que está en el extremo oeste de la isla, mientras que la ciudad de Diu está en el extremo este. La guía recomienda que vayas de 7 a 8 de la mañana pero antes hay que coger un autobús que sale cada hora, así que madrugamos y a las  7 cogemos el transporte municipal, un autobusillo cuadrado con unas tablas pegadas a las paredes que hacen de asientos corridos. Se nota buen ambiente y entre algunos de la docena y media de pasajeros que vamos al comienzo hay también un cierto cachondeo, cosa que no es fácil de ver en la India, sobre todo porque el jaleo es mixto. Y menos a las siete de la mañana que la gente está recién levantada y es de noche cerrada. En el camino se suben unos 30 escolares, que parece mentira que quepan todos allí.
El autobús te deja a un kilómetro o algo más del barrio pescador y cuando llegas allí el espectáculo es impresionante y el puerto es verdaderamente importante. Hay muchos barcos de pesca y una especie de rickshaws muy altos que llevan el pescado que sale de las bodegas  de los barcos hasta unos almacenes que hay en la orilla situados en una especie de grandes cabañas. Rápidamente nos hacemos “amigos” de uno de los conductores que posa encantado mientras carga el pescado. Lo curioso es que yo creía que el pescado, que igual que se resbala de tus manos, lo haría al cargarlo pero éste está medio congelado –o congelado del todo-  y al cargarlo se pegan unos pescados a otros y forman una montaña que sobrepasa la caja del motocarro sin que se caiga. También es curiosa la forma en que tratan el hielo, sobre todo si lo comparas con algún puerto pesquero español. Lo transportan con camionetas o tractores en grandes bloques de 1 metro por 50 y por 70 centímetros. Lo dejan allí tirado en el suelo y unos jóvenes lo parten en trozos para luego triturarlo con unas máquinas desde donde va a parar a las bodegas de los barcos.  De una manera que también parece de otras épocas cargan el gasoil en los barcos: con unos bidones y una bomba manual. Y algunos barcos son bastante grandes.
Y así como hay trabajos y zonas donde solo hay hombres, otras son exclusivas de las mujeres, éstas tatuadas en brazos, cuello y lo que se ve de las piernas. Así son ellas las que se dedican al secado del pescado, que aquí se hace en gran cantidad. En otra zona el pescado fresco se selecciona en montones por clases y tamaños. Y también lo hacen las mujeres, algunas casi unas niñas. Sería muy interesante saber como hacen el reparto en los barcos y si ésas son las mujeres e hijas de los pescadores, que a mí me parece que sí. Finalmente encontramos un mercado de pescado fresco recién pescado muy interesante.
Y como estamos en la India hay dos particularidades que no podían faltar. Una es la fisiológica: el personal en algún sitio tiene que “aliviarse” por la noche y lo hacen en esos muelles y así al lado de las explanadas donde se seca el pescado encuentras lo que no quieres encontrar. Y en cantidad.
La segunda particularidad: la religiosa. Vemos una ceremonia en la que un brahmán bendice un barco. No he sabido si es por nuevo, si es que lo acaban de reparar o pasar la revisión de las 100 mil millas, o porque empieza una nueva temporada de pesca. O porque no lo cojan los paquistaníes. Me pregunto si lo del cura náutico será una especialidad,   como los capellanes castrenses en la iglesia-ejército español -en la mili los llamábamos “páter”, ¿por qué esa denominación en latín?-. El brahmán además de todos los rituales habituales acaba echando leche  por todo el barco. Nos ve tan interesados que al final se dirige a nosotros y nos pregunta de donde somos. Y como casi siempre nos contesta que “beautiful country”.
De regreso al autobús pasamos por un astillero  donde siguen haciendo barcos de madera y bastante grandes. Ha sido una visita muy interesante. Con otro autobusillo regresamos a Diu. La vuelta la hacemos por la parte norte de la isla que está llena de marismas. Cuando llegamos a la ciudad de Diu y camino del restaurante tengo un pequeño incidente con un musulmán por la invasión del territorio, pero creo que lo dejaré para mis comentarios finales.
Volvemos al mismo restaurante de ayer, una terraza sobre el puerto donde hay 2 ó 3 extranjeros y también algunos indios turistas, algunos de ellos en claro viaje de novios. Me percato de dos características de los nacionales: no  emplean jamás la mano izquierda para comer –alguno ni la saca de debajo de la mesa- y en cuanto acaban de comer se levantan inmediatamente; ni 5 segundos de sobremesa.
Por la tarde pasamos por parte del Diu antiguo. Muy interesante. Y nos vamos de nuevo al “sunset point”. Hoy estamos más acompañados que ayer pues hay varias familias indias pero que como si  estuviesen en un restaurante apenas aguardan hasta el final y se van rápidamente.  En una playita que hay más abajo se ven 3 ó 4 parejas que supongo de occidentales.
De regreso, y ya de noche, pasamos por delante de la iglesia católica que entonces tiene una bonita iluminación. Nos sorprende que están con las grandes puertas abiertas y haciendo misa y con bastantes fieles. Resulta que es el día de la Inmaculada Concepción, a quien está dedicada la iglesia. Me preguntaba si en Diu hablarán en hindi, idioma oficial de Delhi o en gujarati. Aquí me lo han resuelto: la misa la celebran en inglés.
Un ratito de internet, cena estupenda y a dormir.
Marisa me dice que Diu es para quedarse. De verdad que sí. Estamos en diciembre y la temperatura es ideal, no hay polución y la vida es amable.
En el puerto vemos un autobús que como nombre comercial tiene “NetBios”.
Y como pensamiento final me pregunto si habrá buenos ginecólogos en esta ciudad.

2 respuestas to “21. Diu-Vanakbara.”

  1. Avatar de Carmen Carmen Says:

    Sale un relato del deseo de Marisa de quedarsey el tuyo de que haya buenos ginecólogos. ¿Se trata de la funcdación del clan de los Lahoz en Diu o es un chiste fácil con el nombre del pueblo?

  2. Avatar de Angel de la India Angel de la India Says:

    Carmen, tu comentario ha ido mucho más allá de mis deseos. Como dices se ha tratado solo de un chiste fácil.
    Un beso

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