Habíamos llegado a Delhi y eran las cinco de la mañana (para nosotros de la noche, aunque se empeñaban todos en decirnos “good morning”) pero como dicen los vividores “la noche es joven”. Y aquí va un consejo práctico para tu próximo viaje a Delhi.
En este aeropuerto tienes tres opciones para ir hasta el hotel hasta que no se acabe la linea de metro prevista. (¡Vishnu y Siva quieran que sea pronto!).
1. La menos recomendable. Vaya, que no deberías hacerla bajo ningun concepto. Sales a la calle y coges un taxi. Una vez leí en una crónica de Octavio Paz en la India que cuando llegó a Madrás y pidió que le llevasen al hotel el taxista le dijo que se había incendiado. Me alegré mucho al leerla pues me parecía mentira poder compartir una experiencia idéntica con alguien tan importante. No sé si él había leído la misma guía que yo, aunque los diplomáticos, y creo que él lo era, no deben leer guías de viaje, en la mía decía que eso era un truco de los taxistas para llevarte a otro hotel donde el mentiroso conductor tenía comisión. Tengo alguna experiencia poco agradable al respecto.
2. La más recomendable, sobre todo si es la primera vez que vienes, es que el hotel te envíe un vehículo a recogerte. El único inconveniente es que te puede costar un 20% o 30% mas. También que si eres una persona muy mirada padecerás si te pasa lo que a nosotros en este viaje y llegas tarde. O bien que crea en este caso que no llegas y se largue sin ti. Y te encuentres en la tercera opción. Una ventaja de la segunda es el chiste que puede hacer el hotel con tu nombre y que te servirá el resto de tu vida para las reuniones familiares.
Mi ocasión: un taxista inglés esperándome con un letrero que ponía “Santa Hortensia”, nombre de la calle de la empresa donde estaba trabajando. Me costó, y más con mi inglés, convencerle de que yo no era “Santa” y mucho menos “Hortensia”, pues me hizo esperar un buen rato hasta que comprobó que no salía nadie más por la puerta de “Arrivals”.
Pues a pesar de eso paró en el camino en una rotonda oscura y solitaria y la verdad es que me asustó un poco pues era noche cerrada y quizás era un depravado, tipo de los de “Eyes wide shut” y esperaba una santa para alguna ceremonia orgiástica y se encontró con un ángel que no le servía para nada y entonces iba a llamar a los señores del capirote y el antifaz y le dirían que me hiciese desaparecer en algun acantilado pues íbamos hacia la costa. Pero al final me llevo a Southampton.
3. Coger un taxi prepagado. Antes de salir del recinto, y despues del “no” control de aduanas (¡que diferencia con los japoneses!) te encuentras un kiosco con el letrero de “Prepaid taxi”. “¿Donde vas?”. “A tal hotel, que está en tal sitio” “Son tantas rupias”. Y te dan un recibo oficial con el importe y el destino. Cualquiera en el exterior te dice a qué taxis te debes dirigir e incluso quizás un taxista más avispado (en algunos casos “demasiado”) te aborda. “¿Sabes dónde está el hotel tal en tal dirección?” ”Por supuesto.”
Al salir del recinto de los taxis debe parar en un control donde con tu papel registran la salida y a dónde vas y con quien (imagino). Y el taxista se queda con tu recibo. Error. Has de reclamarle el papel y no entregárselo hasta llegar al destino que tu has dicho. Y más todavía si son más de las cinco de la noche/mañana. Pero noche oscura.
Nuestro taxi era una furgonetilla, casi nueva y nuestro taxista locuaz. A sus preguntas yo ya le había explicado que había estado antes en Delhi y que conocía la zona donde estaba el hotel, Paharganj, la zona mochilera de esta ciudad. A mitad de camino va y me pregunta que si sé cual es el bloque donde está el hotel, que esa informacion era imprescindible. Salté como un muelle. Esa información es imprescindible pero solo si vas a Connaught Place, pero yo no iba allí. Las calles estaban solitarias y yo me temía que nos quisiera dejar en cualquier sitio. Y así intentó hacer: nos mete en un barrio de casas pequeñas, por supuesto todo cerrado a esas horas y y nos dice delante de un pequeño establecimiento con un letrero que pone “Paharganj” que eso era adonde íbamos. Me pareció el colmo por su parte sabiendo que yo conocía el lugar aunque seguro que era la técnica que había utilizado en otras ocasiones y el viajero se le rinde y le dice que le lleve a un hotel que conozca él puesto que por allí no hay ninguno.
Le digo que me deje el recibo para comprobar qué nombre hay escrito allí. Ya con el papel en mi poder –sin el no podía recuperar la “carrera”- le digo que me lleve a mi hotel en Paharganj. Discusión sobre si era aquello o no a donde debia ir, pero al final me lleva aunque sigue haciéndose el tonto y le tengo que indicar el camino un par de veces y preguntar por el hotel otro par y al final llegamos al hotel. Bajamos del taxi, le doy el recibo y el jeta me dice que si no le doy propina: “una patada en los huevos te voy a dar”. No se lo dije pero lo pensé.
Y allí llegamos a la cama a las seis de la mañana. Y había que levantarse a las ocho. Que si hubiese ido solo me habría ido directamente a la estación de ferrocarril pues hoy queremos irnos de Delhi a Amritsar: y pagar una noche por un par de horas… Encima como a las religiones les encantan las horas matutinas para proclamar a todos los vientos la grandeza de sus dioses y de paso no dejarte pegara ojo… pues teníamos al lado del hotel un templo o una mezquita, no se qué era pero no pararon de cantar. Claro que para que a mi me hubiesen impedido el sueño, hubiesen tenido que ponerme en medio de la batalla de Belchite, pero a Marisa no le han dejado dormir. Y a las ocho nos han llamado de la recepción.
PS. Al llegar a Paharganj hemos visto bastantes vacas por el barrio. Marisa se ha sorprendido pues ya se había olvidado de esas simpáticas vecinas que llenan el barrio con sus bostas.
Parece mentira que una ciudad así no sea todavia una “ciudad libre de vacas”.
01/12/2009 a las 23:55
¡Qué jóvenes sois! Yo, con esta feroz lucha por llegar al hotel aderezada con dos horas de sueño o duermevela después de un larguísimo viaje, me encuentro francamente agotada.
03/12/2009 a las 12:47
Lo de las vacas creo están en ello, y están pensando quitarlas.
Es increible que aún conociendo Delhi como tú, todavía te toque luchar cuando llegas. Mi última vez, fue parecido. Tuve que luchar en el aeropuerto con la comisión por el cambio y después tuve que luchar con el taxista. Nosotros hicimos lo de tu opción A, y claro al tío solo le faltaba el parche en el ojo. Me colocó un billete de 500 rupias falso que yo le dí para pagar, y él me devolvió después de cambiarlo por el falso y decirme que no tenía cambio de 500. Por suerte, yo se lo colé al del hotel Metrópolis ( recomendación tuya ).
Bueno, he oído que en los años 60 y 70, el Levante español era todavía peor para los guiris europeos.
03/12/2009 a las 14:26
Joseluis, no has dejado claro si yo te recomende el hotel o si te recomende que se lo cambiases en ese hotel.
De todas maneras hace años que quite el Metropolis de la lista desde una vez que nos dieron una habitacion llena de bichos. Por si acaso alguien cree que lo sigo recomendando.
04/12/2009 a las 11:42
Me recomendaste el hotel, claro está. Eso fue hace cinco años.
Main Bazaar no es el mejor sitio para alojarse si no te gustan los bichos, aunque supongo que todo se puede mejorar. El Metrópolis no está mal, pero la verdad que algunas habitaciones son muy ruidosas y tristes. La última vez, la del billete, nos dieron un búnker con un aire acondicionado especial para las migrañas. Espero tus nuevas recomendaciones, porque aún así me sigo quedando con Paharganj.