En la oficina de turismo de Yurakucho sí que me dijeron que para lo de la floración de los cerezos había llegado tarde y además estaba lloviendo todo el día. Pero yo había venido aquí por negocios y así estuve todo el día con el metro arriba y abajo. En uno de los viajes coincidí en el mismo vagón con dos chicas españolas y un varón, todos de unos treinta y tantos. El iba tatuado como un maorí y con las orejas llenas de anillos que parecían dos libretas con espiral.
Ahora los vagones de metro, por lo menos los de la línea que cogí, llevan una pantallita encima de cada puerta y te van informando de todo el viaje. En japonés e inglés. Y una vez aparecía una información diciendo que el “JP rail”, o sea la RENFE, estaba en “estado de alerta”. Era algo así como “El JR East Group y la policía están en “high alert”. Bueno, quizás “high alert” sea “máxima alerta” pero me dejó un poco mosca. Y encima en algunas de las estaciones algunos empleados llevaban unos brazaletes como con la bandera española que también decía “High alert”. Pero la verdad es que solo sacaron esa información una vez, que no era un machaque continuo. Si me hubiese atrevido hubiese vuelto otra vez a la oficina de Yurakucho a preguntarles.
En mi búsqueda de compras encontré un par de dependientes muy amables y un par de bordes. Imagínate donde compré.
Con el “Japan Rail Pass” puedes viajar en todos los trenes (y en la línea Yamanote de metro de Tokio que también es de la JP Rail) excepto en los “Nozomi”, que son los shinkansen más rápidos y que sobre todo son los que menos paradas tienen.
Pues resulta que cuando estaba haciendo planes saqué unos billetes en Sapporo para ir de allí a Nagoya en el día de hoy. Luego los cambié para no ir en el último día y al final me quedó libre un billete de Tokio a Nagoya que me dieron para un “Nozomi”. Y pensé que nunca podría viajar en este tipo de trenes así que cogí ése pero estaba como con miedo pensando que cuando llegase el revisor vería que yo no tenía derecho a tener este billete. Era una tontería pero hasta que no pasó y me vio el billete no estuve tranquilo. Y encima el tren era como los otros shinkansen solo que éste estaba casi lleno. Todos “trabajadores ejecutivos” que volvían de sus oficinas. Y todos, como siempre, de oscuro menos el que estaba sentado a mi lado que llevaba unos pantalones “príncipe de Gales”, que yo pensaba que ese tejido ya no existía. Aunque luego se puso una extraña chaqueta de punto negra. Debía ser un extravagante.
Cuando llego a Nagoya está cayendo un buen chaparrón así que me quedo a cenar en un restaurante de la estación. Cojo al camarero y le señalo en el mostrador exterior el modelo del plato que quiero. Así parece que no te puedes equivocar. Pues sí, puedes.
En la recepción del hotel hay uno vestido con la bata de fámulo que nos ponen en las habitaciones. Parece un perseguido.
Hoy me he dado una buena paliza pero “he cubierto los objetivos”.
PD
Esta cadena de hoteles ha lanzado una novedad de tipo de habitación que llaman “Business Twin”, que a pesar del nombre no es para los hermanos gemelos que van de viaje de negocios juntos.
Se trata de que para “mantener la privacidad” es una habitación con dos cuartos individuales, con su cama y mesita con TV y conexión de internet y su neverita para cada huésped, pero con baño común. Imagino que así dos amigos y compañeros de trabajo pueden hacer su vida independiente. No sé como serán los japoneses con su privacidad pero yo preferiría tener dos baños separados aunque hubiese un solo cuarto con las camas. O sea menos “privacidad” y más “intimidad”.
Si lo comparas con los precios sí ves que es una ventaja pues las habitaciones de dos camas cuestan lo mismo que las de “cama de matrimonio” y en ese caso te dan más espacio en las de “business room”.
Y esto que lo cuento como una novedad, como hace años que no hago viajes de negocio, quizás sea una práctica habitual. Claro que cuando viajaba así siempre dormía solo excepto una vez en Lérida que por problemas de habitaciones lo hice con un compañero que llegó a ser un alto directivo de una caja y a veces decía que yo era el único hombre con el que había dormido. No digo quien por si las flais.
Viaje de Tokio a Nagoya con el Nozomi: una hora y 43 minutos para 366 kilómetros y tres paradas.