Por ejemplo, Camps.

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Si crees que mereces la buena presunción, será para los jueces, no para mi opinión. Te han herido de muerte con espada textil y aunque vuelvas con suerte a las urnas gentil, te veremos de nuevo como el tonto sutil, ese que quiere un huevo al donante servil. Bien se merece el horno tu imagen de tergal, por aceptar soborno como prenda habitual. En estas ocasiones se echan mucho de menos otras graves sanciones dictadas como un trueno: Un buen castigo físico, setenta latigazos o venderte en el Índico y rescatarte a plazos. Pues tu mal ya está hecho, no tiene solución. Nos dejas en el pecho la peor opresión. La de creer que estamos en las peores manos y hagamos lo que hagamos no podremos librarnos, que estas cosas nos pasan porque somos humanos. Los tuyos todo enrasan, es que son como hermanos, llenan una explanada si tú los necesitas, y no te digo nada si te vas de rositas.

Una respuesta to “Por ejemplo, Camps.”

  1. Avatar de Carmen Carmen Says:

    Que el tono poético no nos salva de la herida mortal de que todo seguirá igual.

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