34. Dehra Dun. III.

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Mindrolling. Empiezo a escribir este borrador sentado enfrente de la gran estupa de Dehra Dun oyendo una melopea budista que si me descuido me deja frito.

Vuelvo a mi “restaurante” habitual para desayunar mi tortilla y té de todos los días. (Cuando regrese a casa tengo que intentar hacer tortillas como las de aquí).

Hoy voy a visitar la parte tibetana de Dehra Dun.

El vikram te deja justo delante de la entrada de la colonia y el conductor le pide a una señora tibetana que viajaba en el mismo vehículo que me indique el camino. Y en un momento pasas del mundo indio hindú al tibetano budista.
Mindrolling.
La señora sabe cuatro palabras de inglés pero me acompaña hasta la entrada del monasterio que voy a visitar. “Esa casa blanca es mía” me dice con orgullo delante de una casita, tipo chalet, con muy buen aspecto y que además está justo en la entrada del complejo. Dentro todo está lleno de monjes. Y de monjas, porque como llevan el mismo hábito y van con la cabeza pelada a veces no los distingo. He estado a punto de meterme en el lavabo de señoras siguiendo a uno que ha resultado ser “una”.

El monasterio se llama Mindrolling y tiene fama entre otras cosas por tener una estupa de cinco pisos y de la que dicen que con sus 60 metros es la más alta del mundo.   Siempre la manía de los récords. También tiene una estatua de Buda de 35 metros de alto.

Alrededor de la estupa algunos abuelitos tibetanos rezando el rosario. “Su” rosario.

Mindrolling

La estupa es realmente impresionante. No es maciza como otras muchas sino que en la base tiene una gran sala que está cerrada pero con ventanas a través de las cuales se la ve llena de colchonetas y cojines. Unas escaleras conducen a una gran puerta que cierran cuando estoy llegando así que no sé qué tiene en su interior. Pregunto y me dicen que hasta mañana no la vuelven a abrir.

Llega un mercedes con un monje con pinta de jefe. Un modelo antiguo pero grande con aspecto imponente. Ya sé que los jefes tienen que vivir bien y que seguramente el automóvil procede de la donación de algún rico occidental, pero me parece escandaloso.

Veo a una occidental de unos 60 años con largo pelo blanco, sentada rezando el rosario mirando a una cercana pared blanca. Quizás sea como cuando íbamos a los escolapios, que no sé si ellos o alguna organización cristiana nos daban unas estampas de una santa, no recuerdo si era de Santa Teresa de Jesús o de Santa Teresita de Lisieux, una santa que entonces estaba de moda. Pues bien, mirabas fijamente la santa a los ojos, no sé si tres o cinco minutos, luego los cerrabas, los abrías de nuevo y veías a la monja en cualquier sitio que mirases.

En un lateral de la estupa muchas mantas, colchonetas y cojines.

Todo el lugar está muy limpio y cuidado y se respira una gran calma.

Mindrolling.  Esperando a Taklung Tsetrul Rimpoche.

Un par de letreros llaman mi atención. Uno dice que la primera piedra de la estupa fue puesta por el honorable ministro de defensa Sr. Fernandez (sin acento) en el 2002.

El otro dice que “prohibido comer cacahuetes”. Es la primera vez que veo algo así. Y es curioso que solo hable de ellos y no diga nada del resto de frutos secos. Aunque quizás vista la cantidad de cacahuetes que vi ayer en el barrio alrededor del mausoleo Ram Bai quizás esa palabra sea una metonimia o el budismo tibetano lo considere un fruto prohibido.

Veo a más occidentales por allí. ¿Por qué el budismo atrae a tantos occidentales? Quizás sea porque es una religión (o una “no-religión”) de prácticas laxas.

Voy a comer a un restaurante que está dentro del complejo (también hay algunas tiendas de recuerdos) y veo a varios monjes comiendo. ¿Por qué lo harán aquí y no en el comedor del monasterio que debe ser gratis?   Realmente si eres un monje con algo de pasta debe ser mejor esto que la comida diaria del rancho.

Pido una sopa tibetana cuyo nombre conocía de cuando estuve en Sikkim. Me ponen un vaso de agua caliente primero. Menos mal que sabía como era la sopa que si no igual pienso que era eso. Claro que tampoco sabía si era para beberlo o para echarlo encima de la sopa si te parecía muy espesa, o para lavarme las manos como en los restaurantes de marisco.  Espero hasta que veo que en una mesa de al lado se sientan unos monjes y se beben el agua caliente tal cual y yo hago lo mismo.  Acabo la comida con un té tibetano. Lo había bebido en Ladak: es salado y le añaden mantequilla, lo que pasa es que allí era de yak y rancia, lo que hacía que a veces fuese un tanto repulsivo, pero éste era bueno.

Llegan al restaurante tres occidentales jóvenes, blanquitos. Como recién salidos de un cuento de Disney. O como los niños de la familia Trapp. Llevan una faldilla budista hasta los tobillos pero en la parte superior van vestidos a la occidental.

Esta será la tónica de todos los que voy a ver. ¿Es que no hay budistas negros?

En un velador una joven pareja india que van de uniforme escolar o de la universidad.  El le pasa la mano por el hombro a ella. ¿Tendrán que venir aquí para festejar?

Empiezan a llegar más monjes a la explanada que hay a un lado de la estupa. Y también algunos occidentales. Todos llevan un cojín o un aislante como los de camping y los occidentales, además, como un plumier grande de tela.  Casi todos los monjes van rapados y afeitados pero de vez en cuando aparece alguno con melena, normalmente recogida en un moño y algunos con bigote. Los monjes jóvenes suelen estar en grupos y algunos adoptan posturas que en Europa corresponderían claramente a una relación de amor homosexual.

Mindrolling.  Esperando a Taklung Tsetrul Rimpoche.Para intenta resolver algunas dudas me siento en un banco al lado de dos monjes jóvenes.

Resulta que a partir de las dos viene un lama muy importante de Shimla, Taklung Tsetrul Rimpoche, y da como una clase o un rezo. Dura tres o cuatro horas cada día. Es algo extraordinario que solo se hace este año durante tres meses. Y que por este acontecimiento han venido monjes de muchas partes, incluso de Nepal y Sikkim. Con el que hablo es sherpa nepalí.

Visto el grupo de blanquitos que hay le pregunto si también da el rezo en inglés. No, solo en tibetano. Se supone que ellos saben tibetano. Pero tienen que saber mucho pues me he quedado para oír al lama y habla como el Sr. Fraga.

También me explíca el enigma de los pelos. Los monjes “nagpa” lo llevan largo y los “rapchung”, corto.

Como falta poco para empezar me quedo a ver el espectáculo. En la parte este de la estupa sobre la que hace sombra se han colocado largas filas de monjes. En la parte oeste han colocado un toldo y hay monjes pero también laicos. Y el gran salón que forma la base de la estupa está lleno a rebosar. Veo por una ventana que casi todos los occidentales se han sentado dentro del salón y juntos. Se oye una voz recitar algo de forma repetitiva.
Mindrolling.  Llegada de Taklung Tsetrul Rimpoche.

Al cabo de un rato llega el mercedes de esta mañana y sale un abuelito con problemas de movilidad. Un par de edecanes  con sus gorros de monjes budistas tocan unas trompetas y otro le precede con unas varitas de incienso. Grandes reverencias de todos los que hay por allí. Veo a una occidental joven y delgada (y blanquita) también reverenciándolo mucho. Está sentada al lado de una curtida tibetana y hay un gran contraste entre ambas.

Mindrolling. Contrastes.

El abuelito está rezando o dando una clase pero no me creo que los occidentales entiendan nada. Aunque sepan tibetano. Claro que si eres un cristiano convencido y te dicen que San Pablo está dando una charla en Cariñena pues vas allí aunque no entiendas el tarsiano. Y es que la fe quizás mueva montañas pero tú no puedes entender a un Fraga hablando en tibetano.

Están preparando algo de comida; incluso me han dado un platillo de papel y una etiqueta en tibetano que no sé si es un vale para recoger la merienda o como un crédito para cuando vaya al cielo, pero me temo que se me hará muy tarde así que regreso a Dehra Dun.

Internet. Hoy estreno local. Moqueta roja recién puesta. Pantallas CRT y teclados con algunas letras borradas. Me advierten que no tienen todavía todos los programas instalados pero sí los necesarios para la conexión a internet. Pues era nuevo pero la velocidad ha sido la peor que me he encontrado hasta ahora.

Voy a cenar a otro sitio. Lo que llaman un “restaurante familiar”. Cuando lees un nombre raro de un plato te puedes imaginar que es algo propio de la zona y que será picante, pero si lees “mix vegetables” crees que será algo suavecito. Error, picaba como un demonio.

A dormir y mañana a Haridwar.

PD.

Hoy he pensado en las grandes diferencias y semejanzas que hay entre dos pueblos sin territorio como son el tibetano y el saharaui.

Ninguno de lo dos conseguirá su territorio de nuevo. Esa quizás sea la única similitud. La diferencia   es que a los tibetanos todos los quieren, les ayudan, les dejan establecer sus colonias y además están de moda. Aunque lo que pretendan sea restablecer una teocracia. A los otros no les quieren más que un pequeño grupo de españoles. Muy pocos. Argelia los soporta, pero lo imprescindible. Y encima no tienen glamour aunque lo que pretendan sea establecer una república.

Y también están los kurdos. Estos tienen territorio pero no estado.

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