21. Indore. Omkareshwar.

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La entrada a la ciudad te sorprende pues hay edificios muy modernos y esperas que todo sea así.   Tiene casi dos millones de habitantes y aunque la capital sea Bhopal, ésta es la ciudad industriosa y de negocios. Vaya, como Reus y Tarragona en los años 60.

El viaje de Pachmarhi acabó felizmente en la estación de autobuses de Indore. Una de esas estaciones típicas indias con todo muy sucio y lleno de gente y autobuses y ayudantes de los chóferes y cobradores que llaman a gritos a los posibles clientes.

Estación de autobuses

Menos mal que cuando llegas aquí ya llevas unos cuantos días en este país.

Además la estación está rodeada de restaurantes y restaurancillos que hace más populosa y caótica la situación.

En cuanto bajas del bus y coges el equipaje ya eres una posible presa para los de los otros autobuses que no paran de decirte que subas al suyo -¡pero que acabo de bajar de uno tío!- y de los que quieren llevarte a un hotel.

Mi guía recomienda un hotel cercano y la única información que da es que es popular entre los que viajan por negocios. Para llegar a él se pasas por un callejón repleto de hoteles a uno y otro lado, con un aspecto que va de malo a peor.

El seleccionado tampoco tiene demasiado buen aspecto pero es que además solo tiene una habitación libre. Bastante mala.  Ellos mismos me recomiendan otro cercano pero me advierten que por algo que no he logrado entender hoy habrá problemas en cualquier hotel.  Y así ocurre: en el otro está todo completo. Vuelvo al primero y han desocupado una habitación que está ligeramente mejor. Pensaba quedarme dos días en Indore pero lo haré solo esta noche.  Porque esta ciudad para mí sólo es el paso para visitar Omkareshwar y Maheshwar. La guía dice que la oficina de turismo organiza una visita a ambas ciudades a las 8:30 y si no hubiese sido por el accidente hubiera llegado a tiempo siempre que fuese verdad que los siguen organizando. Así que puesto que estoy al lado de la estación de autobuses me iré a ver Omkareshwar. La guía dice que está a “sólo” dos horas así que podré ir y venir en el día.

Omkareshwar.

La guía lo define como un “mini Benarés”·. El nombre le viene de que es una isla en forma de “Om” a la que van los peregrinos hindúes y muchos shadús.

El viaje en autobús, y con la experiencia pasada, no es nada tranquilizador.

Hay un par de curvas tan cerradas y en cuesta que nuestro vehículo las toma por el otro carril. Lo curioso es que los que vienen en sentido contrario no se paran a esperar y se cruzan también. Un poco escalofriante cuando vas; porque cuando vuelves ya sabes lo que van a hacer.

En la salida de Indore hay un peaje en lo que algún día será una autopista. “Será” cuando no hay animales deambulando sueltos, ni bicicletas, ni peatones. Perr ohya un peaje y allí en cada ventanilla hay dos personas: una en el exterior que coge el dinero, se lo pasa al que está dentro de la caseta y éste le da el cambio que el de fuera entrega al del vehículo. Claro que tienen que emplear a mucha gente pero es una de las situaciones más ineficaces que he visto en mi vida.

Llegamos a Omkareshwar y ya te encuentras el ambiente típico de los lugares de peregrinación hindúes: tiendas a ambos lados de la calle que te llevan al puente por donde se pasa a la isla. Todas venden lo mismo: colares, amuletos, polvos rojos y toda la parafernalia de una religión que abusa de ella. Y como dice la guía aquí todos los indios vienen en peregrinación. Y al calor de esos peregrinos está la gente que vive de ellos como los mendigos y los shadús.

Omkareshwar

Y, ¡cómo no!, los brahmanes. No sé si son de verdad o postizos pero en estas ciudades siempre hay los que se te acercan para que hagas una ofrenda, sea de flores o de cocos en una ceremonia que dirigen ellos y por la que luego te cobran.

Yo ni les miro y entonces no me suelen decir nada. A no ser que te caiga el brahmán más pesado de la India, que los hay, y entonces les miras a los ojos y les dices que no. Normalmente te dejan tranquilo. Pero hay gente que flaquea y dice que “total por unas rupias…” Yo es que aunque fuera gratis. En Pushkar había problemas porque algún incauto pensaba pagar 100 rupias por la ceremonia y les exigían 50 ves más. O sea 100 dólares. Pero aquí, quizás porque no ha llegado el turismo occidental, son menos agresivos.

La guía te presenta dos opciones: dar la vuelta a la isla por un camino que la debe recorrer pasando por los ghats que hay por todos los lados o bien subir por unas escaleras que te llevan a las ruinas de un templo en lo alto de la colina.

Decido subir por las escaleras, me equivoco de camino (y me indican mal) y aparezco en una especie de barrio de chozas donde la gente se queda asombrada de verme. Claramente ven que me he perdido  y además de comentárselo los unos a los otros me indican el camino para subir a lo alto. Y esa gente, sin la contaminación de alguien que les suelta 50 rupias por hacerse una fotografía, te piden que se las hagas y luego cuando se ven en el visor –y el mío es enano- les encanta y llaman a la vecina para que las vea.

Al llegar arriba me encuentro a tres chicas y un chico   jóvenes recogiendo leña. ¡Vaya trabajo!  Este año he visto a bastantes mujeres con esos fardos en la cabeza.
Recogida de leñaArriba te encuentras los restos de algo que la guía llama el templo Gaudi Somnath, pero que parecen más bien las de una fortaleza. Si era un templo era enorme. Y es una pena verlo en ese estado. Algunas esculturas que podrían estar en un museo están tiradas por el suelo, eso sí pintadas de color azafrán; que les encanta. Seguramente no se podrá quitar nunca pero quizás tampoco estropee más la piedra. Y al lado de esas ruinas abandonadas se está construyendo un nuevo templo con una gran estatua que se ve desde todos los sitios. Un horror.

Artesano de dioses
Pero eso no pasa solo aquí; en España y más concretamente en Madrid tenemos también ejemplos.

Arriba ya me encuentro con gente que va por el camino “oficial”. A los lados cabañas y chozas donde intentan vender algo. El aspecto de los que viven por allí es bastante pobre.  De vez en cuando un santón con su chiringuito.

Y siguiendo el camino llego a la punta norte de la isla donde la guía dice que se unen los ríos  Narmada y Keveri. El primero es de los que tienen la categoría de “sagrados”.  Y digo que “la guía dice” lo de la isla y los ríos porque no he visto ningún mapa y allí no veo que desemboque otro río y parece que por los dos lados es el mismo río.

Pues la punta final de la isla también está ocupada por un chiringuito religioso. Hay bastante gente alrededor del río y entre todos hay un grupo de unos veinte que está realizando un rito. Como lo están haciendo con dos chicas –o mujeres, que no puede verles la cara- que están sentadas dentro del agua imagino que será un rito de purificación. Es curioso esto de las religiones que siempre se empeñan en que se purifiquen las mujeres.

Ceremonia en el río Narmada

Estoy un buen rato pero no logro ver como acaba la cosa. Lo curioso es que la ceremonia la está haciendo una chica jovencita que se lo está pasando en grande.

Salgo de la isla, cojo el autobús y en un viaje dedos horas y media, con el consabido cruce de carriles en las curvas cerradas llegamos a Indore.

Busco un sitio de internet y en el camino me encuentro con un hotel de buen aspecto y precio razonable. Es lo malo de las guías, que no siempre aciertan. Pero restaurantes no encuentro ni uno fuera de la zona de la estación de autobuses así que vuelvo allí.

Parece mentira que esté en la India y un día entre semana. Están todos llenos pero hay un par que parecen “El Bulli”.  Son casi todos jóvenes y no logro saber si es que celebran algo. Pero hay mucha, mucha gente. Veo que me voy a quedar sin cenar pero un camarero que me ve merodeando me pregunta si voy solo y entonces me acopla en una mesa con tres chicos jóvenes. Los tres están cenando y leyendo el periódico al mismo tiempo. Les pregunto que cenan y me aconsejan que coma lo mismo que ellos: lentejas. Me da miedo y pido algo más suave.

La habitación no ha sido tan horrible como la recordaba esta mañana y además sólo la utilizo para dormir.

Mañana a Ujjain.

PD. Hoy me he encontrado a tres occidentales en Omkareshwar.

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