15. Sanchi. Segunda parte.

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Una de las puertas de Sanchi.La gran estupa tiene una puerta en cada uno de los cuatro puntos cardinales de más de 8 metros de alto que tienen las esculturas y relieves más famosos de lugar con escenas de la vida de Buda y son algo espectacular. Imagino que la gente que venga con guía recibirá detallada información de todo, como suelen hacer los guías genuinos: cuántos elefantes hay en cada puerta, cuántas posturas adopta Buda en total, y cosas así de interesantes. A mí lo que más me ha gustado ha sido la leyenda que explica la puerta sur: Buda tomó la forma de un elefante con seis colmillos. Una de sus mujeres se puso celosa y mandó cazar y matar al elefante. La vista de sus colmillos, cortados por el cazador, hizo morir a la reina de remordimiento.  Estos de las leyendas religiosas siempre tan exagerados.

Una de las puertas de Sanchi

De las puertas se sabe hasta quién fue el donante de cada una. Y es que eso tiene la piedra. Tú en el siglo I a.C., cuando las puertas, das la pasta para un Escorial de madera y ahora solo lo saben las termitas –que eso se transmite por el ADN-, pero lo haces en piedra, aunque sea un humilde peirón y todavía se acuerdan de ti.

Quizás las figuras más famosas son las “salabhañjikas”, unas señoritas opulentas que cuelgan grácilmente de algunos de los arquitrabes.  Son realmente preciosas.

En el sitio arqueológico me encuentro unos bancos de diseño muy gracioso. Parecen estar hecho para parejas con diferentes puntos de vista.

Paseo por todo el entorno. Solo por la gran estupa merece la pena el viaje.

Habrá algún momento del año en que el campo esté verde pero ahora está todo seco. Además desde la colina donde están las ruinas se divisa una gran cantidad de territorio pero hoy hay muy mala visibilidad.

Y aunque mi guía no dice nada me encuentro con unas figuras eróticas en lo que se llama el “monasterio 45”. Allí también hay un par de figuras de Buda preciosas.

De vuelta a casa, cansados y de piedra

Un grupo de jovencitos me somete a una sesión fotográfica. Primero uno me fotografía como al descuido pero luego otro ya se atreve a pedirme directamente que me haga una con ellos. Al final me han echado varias “placas” (como decía mi amigo Hoyos).

El que sea hoy fiesta ha hecho que haya mucha gente, familias y grupos de escolares y estudiantes.  Así estoy escribiendo el borrador de mi llegada a Bhopal y se me acerca un grupo de media docena de ingenieras.Uncle y las ingenieras de Vidisha. Resulta que hay una ciudad cercana, Vidisha, con una escuela de ingeniería y debe ser importante porque algunas vienen a estudiar aquí desde Benarés. Las dos más lanzadas me llaman “uncle” (que casi parece que digan “Angel” con alguna dificultad) y se ponen a hablar conmigo. Luego acude el resto. También hay sesión fotográfica.Salabhañjika en Sanchi

La guía recomendaba ir al amanecer o al atardecer. Se me ha hecho tan tarde que decido quedarme hasta la puesta de sol y hay un momento en que la estupa empieza a coger un color dorado pero se nubla y se pierde todo el encanto.

Aunque éste es un lugar famoso para los peregrinos budistas hoy son minoría; solo ha habido un pequeño grupo esta mañana rezando y cantando delante de la gran estupa que parecían indios.  Luego por la tarde ha llegado otro grupo que creo que son mis “amigos” de Sri Lanka. Estos iban con dos monjes. El que parecía más venerable se sienta en un sillón y los fieles desperdigados alrededor suyo por el suelo; les cuenta una historia piadosa.  Eso imagino por el tono del monje y por la atención de los oyentes.

Esta mañana he visto como una ardilla se situaba encima de una de las figuras de Buda del monasterio 45. Una foto increíble. Pero no la he podido hacer. Así que como imagino que a las ardillas les gusta mucho el turrón de alicante (hoy he comido solo turrón pues en el sitio arqueológico no hay restaurante ni nada semejante), le pongo un trocito encima de la cabeza de la estatua esperando que no sea una falta de respeto y que acuda el bicho. Por si acaso lo he hecho en el momento en que no había nadie. Y me he apostado a esperar. Así con disimulo. Por las ardillas y por el personal porque era un poco sospechoso.¡Que aprendan los del graffitti!

Al rato aparecen otro grupo de ingenieros a saludarme y a fotografiarse conmigo. Se ha debido correr la voz porque éstos ya venían informados. Y claro con tanto movimiento las ardillas no han acudido y he dejado a Buda con el turrón.

Cuando estoy a punto de irme oigo hablar en español. Eran Magali y Peter, ella mejicana y él británico. Estamos hablando un buen rato. Era la primera pareja de occidentales que veía después de mi salida de Delhi. Son curiosos estos encuentros con mejicanos.

Como llevaba varios días sin hablar y además eran muy simpáticos me despisté y aún me quedaba por ver la estupa número 2. Total, que creo que fui el último en salir del sitio junto con los píos cingaleses. Pero ellos iban en autobús y yo llegué al cruce de la carretera donde debía coger mi autobús ya de noche cerrada.

En el bus me siento al lado de un padre que lleva un niño de unos 10 años sentado en sus rodillas y que ha decidido que su hijo aprenda inglés en el trayecto de Sanchi a Bhopal. El padre le susurra algo y el niño me lo dice. Como no le entiendo se lo hago repetir un montón de veces.  Al final es que me preguntaba por mi cumpleaños.  Todo el rato así: he acabado agotado.

Vuelvo al mismo restaurante en que cené ayer.

Regreso al hotel y me cambio de habitación. Está mucho mejor pero hay bastantes mosquitos. Al cabo de un rato creo que he liquidado a todos. Hace mucho tiempo que no mataba tantos por medios mecánicos: aplastamiento, golpe en la nuca, pisotón,…

El ventilador del techo tiene una estructura metálica que lo rodea. Imagino que es porque el techo es bajo, el ventilador muy grande y debían estar hartos los del hotel de pintar paredes y techos para que no se vieran la manchas de sangre de las manos y brazos cortados de los huéspedes.

Pues gracias a esa fuerte estructura no tengo que poner la cuerda de tender: cojo con pinzas la ropa de esa estructura y se seca en un momento.

NB (budista).

Hay otra interpretación a lo del elefante de seis colmillos: eran solo dos, pero de un tamaño seis veces más largo que lo habitual. Es lo que tienen estar escritas en pali las leyendas que admiten muchas lecturas.

La historia ampliada es así:

Bodhisattva nació como un elefante con seis colmillos, Chhaddanta, y vivía en el Himalaya con sus dos mujeres. La última, Chullasubhadda, imaginando que la primera, Mahasubhadda, era la favorita, rezó llena de rabia y celos al Pratyeka-Buddhas para nacer como una doncella muy guapa y así poder casarse con el rey de Benarés y tener la oportunidad de vengarse de Chhaddanta matándolo. Así en su próximo nacimiento se convirtió en la reina de Benarés y con el pretexto de estar enferma persuadió al rey (un calzonazos, por lo visto) para que contratase a un cazador, Sonuttara, para que consiguiera los colmillos de Chhaddanta. Este aunque herido por las flechas del cazador tuvo piedad de él y le ayudó a serrar sus propios colmillos. Sin embargo, la reina murió de remordimientos al ver los colmillos.

¿Y te parecían unas extravagancias lo de la Biblia?

PD.

Hoy en la mochila me he encontrado una botellita de un desinfectante para las manos que me dio una jovencita occidental cuando se iba al aeropuerto de Bangkok. Viendo todo esto pensaba que si esa chica necesitaba un desinfectante en Bangkok aquí tendría que ducharse con lejía. Un chiste malo: debería ser con la lejía que dice que no estropea los tejidos.