14. Sanchi. Primera parte.

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Hoy tenía previsto quedarme en Bhopal y venir mañana a Sanchi. Incluso la guía sugiere que es mejor quedarse a dormir aquí que en Bhopal pero es que el desplazamiento “a equipaje completo” cada vez se me hace más pesado. Y es que además me muevo demasiado para mis condiciones físicas, así que he decidido quedarme en el hotel de Bhopal y hacer una visita a Sanchi y regresar otra vez.

He cambiado los planes porque hoy es el cumpleaños del gurú Nanak. Esta es una de las pocas fiestas religiosas indias que caen siempre en la misma fecha (¡cómo que es un cumpleaños!) y no se mueve con la luna ni con las mareas. Y yo debería haberme acordado de lo de San Nanak, pero es que excepto San Blas, Santa Águeda, San Luis, Santa Marina y San Valero no me acuerdo de casi ninguno más. También sabía cuando era Santo Tomás de Aquino pero la iglesia lo cambió de fecha. ¿Por qué lo hará? Y hoy San Nanak, que es una fiesta sij pero que en este estado multiconfesional es fiesta nacional. Como el fin del ramadán, el Aid Al Fiar, que sí cambia cada año. Y es que además la India es un país muy festero. Son como los valencianos de Asia.

Así que decidí irme a Sanchi.

Al salir del hotel y ya con la luz de la mañana vuelvo a ver la entrada. Es un callejón por donde no entraría un cristiano. No puede ser más feo y cochambroso. Y lo curioso es que da acceso a una media docena de hoteles, que si fuesen de otra manera aquello podría parecer Las Vegas. Pero como aquí cada uno va a lo suyo…

Lo mismo pasa con las estación de autobuses. Allí me encuentro con una mujer con burka. ¿Cómo puede haber pensadores musulmanes, y algunos que no lo son, que digan que el islam representa un avance para la mujer?  Puede parecerte exagerado pero a mí el burka me pone mal cuerpo. Y muy mala leche.

Para Sanchi hay autobuses con bastante frecuencia. Aunque solo está a unos 45 kilómetros se tarda más de una hora. El mío casi dos porque sin razón aparente paró dos veces mucho rato. A veces están 8 horas sin parar y sin saber porqué…Además cogimos cerrados todos los pasos a nivel del ferrocarril. En el primero vi algo que había visto en mi primer viaje a la India: está el paso a nivel cerrado y se forma una cola en el lado izquierdo de la calzada de cada lado de la barrera. Os recuerdo que aquí se conduce por la izquierda. Entonces llega nuestro autobús adelanta a todos y se pone el primero en la parte derecha. Detrás de él se forma otra cola. Pero los insurrectos de enfrente hacen lo mismo. Y cuando se levanta la barrera empieza una competición de “marica el último”. Pero al final pasan todos y no se agreden. Ni siquiera se insultan. Les cuesta diez veces más pero el tiempo no importa: si estás en una rueda de reencarnaciones continuas que más te da 17 minutos ó 47.

Llegamos a Sanchi y aquí tengo mi anual cabreo contra la política de precios del gobierno indio. Y eso que ya lo sabía: entrada a las ruinas de Sanchi: indios (y algunos países “amigos”) 10 rupias; el resto 250. O sea que pagamos 25 veces más. Para que veas el abuso mejor:   pagamos el 2.500%. Lo de siempre: un indio llega a Europa y quiere visitar el santuario de Fátima y los europeos pagan 10€ pues lo indios que paguen 250.  Por favor, por favor.

Y encima el billete es un cartoncito de un centímetro y no te dan ni un planito, ni una explicación.

¿Por qué se viene aquí?

Tengo una amiga que busca mis destinos en los mapas y se queja de que no los encuentra.  Como no sé de la vejez de sus atlas he pensado suministrar primero la información del sitio.

Sanchi fue conocida en tiempos antiguos como Kakanaya y Kakanava. En el siglo V aparecen registros en los que se refieren a ella como Kakanadabata. Más tarde en el siglo VII la mencionan como Bots-Sri-parvata. También se ha encontrado información como Kanakhada. O sea que los antiguos no lo podían haber hecho más complicado con los nombres.

Pero si no eres un viajero del tiempo que busca y necesita la información de hace siglos, ahora Sanchi está situada a 9 Kms. de Vidisha. Y si eres un fanático del GPS y necesitas las coordenadas: 23º 29’ de latitud norte y 77º 45’ de longitud este. Porque ahora hay gente que si no lleva un navegador portátil no sabe ir a ningún sitio. No es broma, que a mí me lo han preguntado si viajo con uno.

Sanchi tiene la estupa budista más perfecta y mejor conservada de la antigüedad y permite ver el desarrollo del arte y arquitectura budista durante un periodo que va desde el siglo III a.C. al XII d.C. aunque no tiene ninguna relación con la vida de Buda. A pesar de eso es un lugar importante de peregrinación.Una de las estupas de Sanchi.

Se cree que lo empezó a construir el emperador Asoka y no se sabe como llegó a su fin el budismo en este lugar pero se sabe que no hubo ningún monumento nuevo desde el siglo XIII. Y así quedó desierto desde el siglo XIV hasta que en 1818 un general británico descubrió sus ruinas que estaban en su mayoría intactas. Los arqueólogos aficionados y los cazadores de tesoros, o sea tu admirado Indiana Jones, destrozaron el lugar. Y entre ellos los militares británicos tuvieron un destacado papel intentando encontrar tesoros y reliquias, abriendo brechas y agujeros que provocaron el hundimiento de algunos monumentos. Pero no solo los británicos, también los de las aldeas vecinas sacaron de allí material para construir e incluso el baranda local, el “zamindar”, partió el pilar que había construido Asoka para hacer con él una prensa de caña de azúcar. A los 70 años del descubrimiento otro militar británico empezó una labor de limpieza de la vegetación y de reparación de los males causados. Así hasta 1936 en que finalizaron las labores de excavación y desde entonces solo se han hecho de mantenimiento.

¿Sabéis esas historietas de los museos de arte contemporáneo que una señora de la limpieza le da la vuelta aun cuadro y nadie se da cuenta? Pues cuando restauraron las puertas parece que cambiaron de orden y situación de algunos elementos y así se siguen viendo ahora.

Otra curiosidad es que cuando se restauró el sitio los monumentos fueron numerados del 1 al 50. Así te encuentras el “monasterio 40”, que no quiere decir que haya treinta y nueve monasterios más.

Una de las piezas más conocidas de este sitio es el llamado “pilar de Ashoka”. Tiene los cuatro leones que han sido adoptados como el emblema nacional del país.

El pilar de Ashoka

Pero lo primero que ves y lo más espectacular es la llamada “estupa 1” o “Gran Estupa”.

Hablo con frecuencia de esas construcciones en mis viajes: una estupa es un monumento funerario, más bien un túmulo funerario, que contiene las cenizas y restos carbonizados de muertos generalmente santos o famosos. Si alguna tiene algo de Buda ya es la leche. Muchas de ellas son montículos macizos pero en alguna ocasión pueden tener alguna capilla en su interior.

Esta de Sanchi tiene una cúpula semiesférica truncada cerca de la cima y coronada por una triple sombrilla. El diámetro de la estupa es de 36,6 metros y su altura (sin sombrilla) es de 16,46 metros.

NB sij. Para los turistas hambrientos y faltos de recursos.

Cuando es San Nanak, los sijs organizan una especie de comida gratuita en algunos puestos callejeros y el personal se acerca a probarla como cuando en los pueblos de España hacen una judiada o una paella para todos los que vayan. (Que no es gratuita aunque lo parezca. La de tu pueblo).

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