18. Lago Inle. Día 4. Primera parte.

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Casita de monje

Ya casi nos hemos acostumbrado a dormir con el ruido de las barcas a motor y apenas nos despiertan.

El día ha amanecido con pocas nubes y el magnífico desayuno ha acabado por despejarlas. Hoy ha sido una sopa “shan”. Evidente, porque estamos en el estado Shan.

El estado Shan.

Su capital es Taunggyi y su población de unos cinco millones de habitantes. Está situado en la parte nororiental del país haciendo frontera con China, Laos y Tailandia. Con esta última su frontera es hacia donde van los aguerridos occidentales de excursión cuando van a Chan Rai.  La guía dice que la gente de este estado está así relacionada étnica, culturalmente y lingüísticamente con los grupos tai que viven en los estados vecinos. También dice que sus señoras son admiradas en todo el país por su belleza y ligera complexión. Yo diría que lo de la complexión es general a todas las birmanas, solo hay que ver el tamaño del asiento de los trishaws en el que una gran parte de occidentales se quedarían atrapadas. Hay una buena parte del estado a la que no podemos acceder los extranjeros. Eso tampoco le diferencia de algunos otros estados.

Mis amigos de la CIA dicen que el grupo shan representa el 9% de la población del país. Así que si hacéis unas cuantas sencillas operaciones teniendo en cuenta que son casi cinco millones los habitantes de este estado y que la población total de Birmania son casi 48 millones, casi todos los que viven en Shan son shan. Da gusto cuando el gentilicio es igual que el nombre del lugar.  Así debería ser siempre. Antes, en los 60, se utilizaba así en algunos ambientes juveniles y se le llamaba a uno “Sevilla” porque era sevillano.

La CIA también dice que el mayor control que se ha ejercido sobre el tráfico del opio que hacía o controlaba el United Wa State Army (UWSA) ha llevado a que se compense con el tráfico por el sur y el este del estado Shan.

Volviendo a la sopa shan: es una especie de engrudo de fideos de arroz con tofu haciendo de aglutinante en una sopa ligeramente picante. Muy bueno pero para estómagos bien armados. Marisa sigue con los crepes de plátano y miel.

Hoy es el día de la caminata que pomposamente llaman “trekking”.  No sé donde empieza uno y acaba la otra pero lo de hoy no es un “trekking”.  Lo que pasa es que para el marketing es un buen nombre. No es lo mismo “un trekking por el triángulo del opio” que “una marcha por el campo tailandés”. Por ejemplo.

Ayer nos dijo el que nos va a hacer de guía, y que es el dueño del restaurante donde comimos antes de ayer, que duraría unas seis horas y que acabaríamos en un pueblo del lago donde cogeríamos una barca.

(Estoy escribiendo el borrador en “Shwenyaung junction” esperando el autobús que nos llevará a Mandalay. Al lado hay un señor bajito con uniforme pero sin armas. Cada vez que pasa un camión toca un silbato, se para el camión, baja un ayudante del chófer y le da un billete. No veo que les dé a cambio ningún recibo ni ticket, ni que los camiones paren de motu propio. Eso me hace sospechar que sea un peaje de corrupción).

Se supone que el guía lleva la comida para los tres y yo el agua para nosotros dos. Me recomendó tres litros. No espero que la comida sea hasta allá pues ayer le pegué un buen apretón en el regateo. Como en las publicidades de los sitios turísticos donde matan de hambre, solo espero que sea “sana y abundante”.

El plan es subir a la falda de las montañas que por su parte oriental limitan el lago y ver algunos pueblecitos  pa-o y alguna pagoda.

A diferencia de los días pasados luce un buen sol y lo hará a lo largo de todo el día: el más soleado desde que dejamos Ammán.

La subida no es fuerte pero estamos desentrenados. Se lo comento al guía y me dice que él también pues hace seis meses que no hace el recorrido. Esto os puede dar una idea de los problemas que tienen toda esa gente que se dedica al turismo.

Bonito retrete de rattan (o similar)

Pasamos por un pueblecito, Taunyo, camino de nuestra primera parada: la cueva de meditación Tha Inn. Son pistas de tierra por donde los de los pueblos suben o bajan a Nyaungshwe andando. Se ven las marcas de unas ruedas que son de carros tirados por búfalos. No vemos ninguno pero con aquellas cuestas y las torrenteras del camino debe ser algo espectacular encontrarte con uno.

Llegamos a la cueva, que es un paraje encantador, que se han empeñado en estropear con una construcción adjunta horrible que están haciendo ahora. Dentro de la cueva vive un monje de unos 70 años que en aquel momento está leyendo un libro. Debe ser uno de tipo religioso de los que leen sin parar porque está todo sobado. Nos ofrece té y unas pastitas.  Habla unas cinco palabras con nuestro guía pero no parece nada interesado en nosotros. Debe ser un deber de hospitalidad budista pero le importamos un pimiento. Parece que lleva once años allí y que hay otros tres monjes que llegaron más tarde y que viven en otras casitas cercanas pero solo se visitan de vez en cuando.

Imagino que habrá algún día en que vendrán a la cueva las gentes de todo el entorno y entonces será un follón pero el resto del tiempo es un gran desierto humano.

La cueva de meditación Tha Inn

Me hubiese gustado poder hablar con ese hombre y saber porqué cree que estar allí sin hacer nada es lo que quería Buda que hiciese para que el mundo fuese mejor. Me parece que hay una corriente budista que cree en la salvación conjunta y otra en el “sálvese quien pueda”. Obviamente éste es de la segunda escuela.

Dormitorio en la cueva de meditación Tha Inn.

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3 comentarios to “18. Lago Inle. Día 4. Primera parte.”

  1. jose luis Says:

    Mmm, crepes de plátano y miel!!! En Inglaterra conocía a un Iraní que hacía unas bolas con plátano y algo más, que luego ponía a freir en una sartén con mucho aceite hirviendo. Eran deliciosas.
    Hay que reconocer que aunque un poco aburrido, el monje no se lo ha montado mal con la cueva, luego hará sus salidas puntuales y listo. Yo mas de un día he deseado estar así de agusto. Sobre todo cuando España gana la Eurocopa.

  2. Angel de Birmania Says:

    Joseluis, que te conozco. Que tú en esa cueva no aguantas ni un fin de semana.

  3. Luigi Says:

    Todo depende de la compañia…y de los deberes que tengas que hacer!!

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