De profesión, sus lujurias.

by

Me contaron que un director general de una gran empresa española fue nombrado responsable de la construcción de un nuevo edificio y del traslado a él del personal afectado. Meticuloso de carácter, supervisaba todo con atención. En cuanto comenzó a poblarse de empleados, aparecieron en el edificio signos de vida y entre ellos máquinas de bebidas frías y calientes. Algunas de las máquinas de bebidas frías tenían en su frontal una imagen impresa en metacrilato de una mujer joven tomando un helado. El director en cuestión sintió que la fruición de la joven tenía algo de felatoria y ordenó con malos modos la retirada inmediata de la foto, lo que la empresa encargada del suministro hizo con presteza, y con no poco trabajo, por temor a perder la concesión. Máquinas similares pueden verse en toda España sin provocar disturbios de consideración.

El cómo semejante mentecato ocupa puestos altísimos y de responsabilidad en una empresa puede considerarse inexplicable, si bien las malas lenguas aluden sin rodeos a su pertenencia a una poderosa organización religiosa y a una extrema cercanía al presidente de la empresa, de la que el tal individuo se jacta y se prevale. Es, sin embargo, un hombre sin complejos, que exige meritocracia en las selecciones de empleados, que no duda en despedir y desplazar personas a su antojo organizativo y que preguntado por la incertidumbre en la que las coloca responde veloz y de memoria: “Dios proveerá”.

Una respuesta to “De profesión, sus lujurias.”

  1. Mala lengua Says:

    Creo que no es “mala lengua” el pensar que el pertenecer a una asociación religiosa, empresarial o política sirva de trampolín a fines de escalada laboral. ¿Cómo explicas si no algunos puestos directivos o de responsabilidad en verdaderos irresponsables y memos?
    Aunque sea marginal me gustaría conocer la marca de los helados motivo de censura.

Los comentarios están cerrados.