41. De Guwahati a Nueva Delhi.

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Me acosté con la inquietud de que no me llamasen esta mañana para coger el tren pues la otra vez que estuve en este hotel no lo hicieron.

A las 6 me voy a la estación. Estoy a menos de 10 minutos pero siempre hay incertidumbre de lo que te puedes encontrar. El tren debe ser de los más largos de la India pues viene de Dibrugarh, que está en el extremo nororiental de Asam aunque la mayoría de los vagones los ponen aquí, en Guwahati. Así, que según dice el billete, me voy a hacer 1898 kilómetros. Saldremos a las 7 de la mañana y llegaremos a Nueva Delhi a las 10:20 del día siguiente: 27 horas y media si todo va bien.Estación de ferrocarril de Guwahati.

El tren es de los que llaman Radjani. O sea, la pera. Aquí todos los trenes tienen unos nombres larguísimos y éste no podía ser menos: “Dibrugarh/Guwahati New Delhi Radjani Express”. Luego para escribir el nombre del tren en los formularios te dejan un centímetro. Menos mal que además tienes que escribir el número del tren y éste es siempre de 4 dígitos.Estación de ferrocarril de Guwahati.

Creo que ya os dije que en la India hay 9 clases de billetes. Esta vez voy en la segunda empezando por arriba. Son departamentos de cuatro literas y dos más en el pasillo. Es realmente confortable para los estándares indios. Su único inconveniente es que suelen ser heladores por el aire acondicionado.

En un comentario me preguntaban que opinaba de las literas. Depende de si viajas solo o acompañado. Y aquí no hay nada de tipo sexual en la observación, que no creo que en un tren indio te encuentres a una Sylvia Kristel y te pase lo del avión de Emmanuelle. Vaya, ni en un tren indio ni de Madrid a Calatayud en un Talgo. (Tren de lujo de la época de la peli).

Volviendo a las literas.

Si vas solo la peor es la superior del pasillo. Y hay que tener en cuenta la idiosincrasia del indio viajero. Primero y más importante es que son muy invasores y poco respetuosos con los límites de tu asiento. Un poco más si eres extranjero. Así, si no marcas tu territorio, con una mochila por ejemplo, puede que te invadan el sitio gente de otros departamentos. Segundo es que les encanta estar largos en el viaje. Tercero que pueden sentarse con las piernas cruzadas en la litera superior pero tú no. Así que para mí, si voy solo, la mejor opción es la litera inferior, que además es la que tiene el asiento de la ventanilla. Así estás sentado cuando quieres y cuando llega la noche te tumbas. Si coges la de arriba y el de abajo es un indio dormilón pues puede que te toque estar arriba mucho rato.

Si vas con pareja coges arriba y abajo del mismo lado y así puedes hacer lo que quieras. Incluso si tienes mala suerte y te tocan las del pasillo podéis ir sentados los dos y luego dormir cada uno en la suya.

Si es en literas de tres alturas la mejor es también la de abajo. Las otras dos depende de cómo sean tus compañeros de viaje y de cómo lo pasen. La de más arriba, de todas formas, es un poco corta de altura y puede ser claustrofóbica.

Hoy no tengo claro con quien comparto el viaje. Hay una señora mayor con un niño y un señor más joven que parece el padre del niño y quizás el hijo de la señora. Pero me da la impresión de que entre los tres solo tienen un asiento. En los otros dos se van colocando y marchando diferentes viajeros que claramente no son los propietarios de esos asientos hasta que llega una pareja que lo son de las literas superiores. Y aquí empieza el avasalle y el defender el territorio. El primer problema es que si no coges el tren en la estación de origen o cogiéndolo allí no llegas pronto, el espacio de debajo de los asientos, que es el dedicado al equipaje, está totalmente ocupado. Así como la gente en los autobuses viaja con una bolsita en los trenes viajan cargadísimos. Así esta pareja que acaba de llegar se ha encontrado sin sitio para sentarse ni para dejar el equipaje. Es una pareja de unos 38 él y algo menos ella, muy puestos y arreglados. Le he dicho a ella en el primer intento de invasión que la mitad del asiento era mío y que donde iban mis pies iban mis pies, pero no su equipaje. Tautología sobre mis pies nada inútil, pues querían colarme una caja debajo de ellos. Ahora está la señorita sentada en la mitad de mi litera y enfrente el niño, la abuela, el padre y el que es pareja de la gordita que tengo al lado, que rápidamente ha ido a buscar al revisor que ha venido pero todo sigue igual.

Al otro lado del pasillo, en las dos literas hay dos señores. Con uno de ellos he hablado bastante esta mañana. Es un militar que está destinado en Nagaland y que vuelve 17 días de vacaciones a su casa.Grupo de porteadores en una estación de ferrocarril.

Una particularidad de estos trenes “Radjani” es que está “todo incluido”. Como en esos hoteles de lujo del Caribe. Primero te dan una botella de agua. Me acababa de comprar una en la estación. Luego te dan el periódico. Me acababa de comprar dos en la estación. Y en cuanto arranca el tren te sirven una bandeja con galletas y una dotación para dos tés, con un termo de agua caliente. Me acaba de tomar uno en la estación. Después te preguntan aquello de “¿qué desea tomar el señor para desayunar¿”. No sé las opciones pero he pedido tortilla. Cuando me la estaba comiendo me ha preguntado el camarero si quería otra. Le he dicho que no, pero ha entendido que sí.

El “sí” indio.

Los indios tienen una particularidad para mover la cabeza. Todos movemos la cabeza de delante a atrás para decir “sí” y de izquierda a derecha para decir “no”. Eso son movimientos sobre dos planos. Entonces queda un tercer plano de movimiento en el espacio que nosotros nunca utilizamos y los indios sí. Y que además quiere decir “sí” pero no sé si con la fuerza del nuestro. A veces parece algo así como “pues qué bien”. Lo resumo en esta tabla.

El si indio.

 

Pues me ha traído otra.

Antes de comer, como aperitivo, un consomé con dos palitos y mantequilla. Luego la comida: a elegir entre “veg curry” y “chicken curry”. Al acabar un heladito. A las 4 de la tarde una meriendilla a base de un triángulo doble vegetal y una samosa, como un buñuelo grande relleno de patata, y la dotación para dos tés con galletas. A las 6 de la tarde un zumo de mango. A las 7 y media una sopa como la del aperitivo. Y a las ocho y media la cena y un helado de postre. La restauración ha acabado con un desayuno como el de la llegada: tortilla con repetición y dotación para dos tés.

Pero este tren tiene el inconveniente de todos los trenes con aire acondicionado de la India: que no ves casi el paisaje pues tienen los vidrios muy tintados y lo que ves te recuerda a esas imágenes de las películas de cuando uno sueña o se está muriendo. Pues lo han copiado de aquí. Y así atraviesas la India sin casi enterarte.

He aprovechado el largo viaje para ponerme al día con los borradores pendientes de este diario de viaje.Estación de ferrocarril.

Así entre comidas y escrituras ha pasado el día y llega la noche antes de las cinco de la tarde. Y de nuevo la tensión entre la gordita nueva y los que se sientan con su marido.

El único incidente: al niño se le ha caído un vaso de agua y me ha mojado algún papel. Pero nada de importancia. Bastante bien se ha portado para estarse sin moverse del asiento tantas horas. Pienso en mis nietos y me parece imposible.

De la prensa asamesa de hoy:

¿Por qué he comprado dos periódicos? Pues porque estando en el quiosco de prensa de la estación de Guwahati le he preguntado a un oficial de policía que estaba allí si sabía si vendían prensa en inglés pues no veía nada. Se lo ha preguntado al quiosquero y ha sacado dos diferentes. Le he preguntado de nuevo al policía que cuál me recomendaba. Me ha dicho que me llevase los dos.

The Telegraph.

Hoy es el cumpleaños de Amitav Ghosh. Hace unos días os recomendé una novela suya.

Muchas protestas porque un grupo de contramanifestantes desnudaron a una joven adivasi en la calle durante una protesta de estos días.

Según la guía la región de las montañas de Cachar es la parte más atractiva de Asam. Pero dice que está sufriendo problemas por culpa de los separatistas de Dimasa, DHD (Dima Halam Daogah), y que por tanto visitar Haflong que es una estación de montaña no es recomendable. Y yo por tanto NO HE IDO (las mayúsculas son para mi familia). Pues el periódico dice que ha habido ataques importantes por una facción del DHD llamada Jewel Gorlosa.

También en Asam, pero en Dibrugarh sigue la violencia así como en otras zonas. Parece que siempre es lo mismo: hay una manifestación de adivasis, los de las plantaciones de té. A algún grupo se le va la mano y rompen algo. Entonces los habitantes de allí que no son adivasis los atacan. Y hay muertos y heridos. Y la policía, según algunas noticias, viendo todo esto pero sin actuar demasiado.

Y la gran noticia del día es que Musharraf traspasa el mando del ejército a Kayani. El periódico dice que entre las cosas más importantes de su biografía es que es presidente de la federación paquistaní de golf con un handicap de 18 y que es “chain smoker”, o sea que con la colilla de uno enciende el siguiente. Como a los paquistaníes no los quieren mucho a lo mejor es de cachondeo porque dice que su única acción militar fue en el año 1971, o sea hace 36 años, luchando como teniente en una guerra contra la India.

The Assam tribune.

Un grupo de manifestantes adivasis atacan a un autobús que formaba parte de una comitiva de una boda. Los atacan con “flare-tipped arrows”. Que no sé que tipo de flechas son pero parece que tienen una bengala en la punta. A lo peor los de los arcos que vi el otro día en Sohra venían de un ataque.

Un militante del ULFA se entrega con sus armas a la policía. Para mí, lo raro pensando en “nuestros terroristas” es que dicen en la noticia su nombre, el de sus padres, donde vive y todo el armamento que tenía.

En Shillong una mujer se suicida por no poder pagar su familia la dote. Lo curioso es que era profesora. La chica de 28 años estaba presionada por su marido y cuñados para que su familia pagase una dote de 50 mil rupias. Menos de mil euros. Y eso que su marido era abogado. Se había casado hacía un año y desde entonces su familia política la estuvo puteando por el tema de la dote. “Harassed” en inglés decía la noticia. La echaron de casa y se tuvo que ir a vivir con sus padres. Pues a pesar de eso siguieron con el acoso y se ha prendido fuego. Ha muerto. Lástima que no se haya llevado por delante un par de cuñados y al calzonazos de su marido.

Estas noticias y otras más me hacen recapacitar sobre la información de la guía y sus recomendaciones de no viajar a algunas partes. Generalmente son unos exagerados, pero en esta ocasión parece que no.

Y he seguido sus consejos.

Antes de la cena vuelve a haber tensiones y bronca entre la gordita y el padre del niño que al final se va parece que a su asiento que está en otro vagón.

Y pasa la noche y llega el amanecer y entre los vidrios tintados y la humedad de la mañana no se ve absolutamente nada del exterior.

Esta noche ha sido peor que cuando vine, pues el pobre niño, que estuvo casi toda tarde durmiendo y que estaba en la otra litera con su abuela se despertaba y ella lo reprendía en voz alta.

El marido de la gordita, que ha dormido con pijama y todo, al levantarse le ha hecho alguna caricia y alguna broma al niño. Ella nada. Diagnóstico: no tienen hijos pero él sí quiere tenerlos.

Me dijo que tenía una plantación de té. Le he preguntado por el significado de las siglas CTC: “crush, tear and curl”. O sea triturado, desmenuzado y rizado. Aunque quizás en el negocio del té emplean otros términos. Tiene su plantación en Bengala y los recolectores son adivasis como expliqué en Asam. Me dice que vaya a ver su plantación. Debe ser una fórmula de cortesía porque no me da la dirección. Sí me enseña una fotografía en su teléfono celular. Claramente no tiene hijos. Ni nietos. La pareja se pasaron casi toda la tarde de ayer y toda la mañana de hoy con un teléfono que se deben de haber comprado y lo están probando.

El militar de la litera del pasillo me explicó que por la mañana hay que dar propina al camarero que nos ha servido. Le pregunto que cuanto: 10, 20, 50…Esta mañana cuando voy al lavabo el camarero me dice “propina” y “100 rupias”. Le pregunto al tetero: que 20 es lo normal. Cuando pasa le doy las veinte y se queda esperando más. Luego el tetero le da 20, de los dos, y al camarero le parece bien. Este dueño de la plantación de té es muy generoso con el dinero de los demás, porque ha dado la mitad de lo que me dijo. Ayer salió el tema de las diferencias de los precios de las entradas de los monumentos nacionales entre los indios y los extranjeros. Una de sus razones: que ganamos más dinero. Le digo que si el Sr. Mittal va al templo de Konark paga 10 rupias y yo 250. Entonces me dice que no, que es por el cambio de la moneda. ¿Y entonces los bangladesíes? No sabe que contestar. Pero a ninguno se le ocurre decir que es una medida arbitraria.

Y yo les vuelvo a machacar con lo mismo: espero que vengas a Europa y que como indio te cobren 25 veces más. A ver que te parece. Lo que les debe parecer es que soy un cabrón. Un cabrón que cree en la ley de la reciprocidad.

Y así llegamos a Delhi: 29 horas.

Una respuesta to “41. De Guwahati a Nueva Delhi.”

  1. Chiqui Says:

    Como te gusta hablar y crear polémica…
    Yo si viajara en un tren de estos que describes, me pido estar en tu comparetimento. 🙂

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