36. Cherrapunjee, día 1.

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25º 13’ 9,0” de latitud norte
91º 39’ 45,9” de longitud este
955 metros de altitud.Estoy escribiendo este borrador sentado en este punto en el exterior de un hotelito que es una monada. Enfrente de mí unas montañas que forman grandes gargantas. Yo estaría sentado en el borde de una de ellas. A mi derecha una vegetación tropical que no permite ver nada a su través. A mi izquierda, a dos metros una tienda tipo iglú donde dormiré. En la lejanía el sol va bajando y debajo de él las llanuras de Bangladés con grandes manchas de agua, que al reflejarse el sol parece que se están incendiando.

Una maravilla de sitio. Menos mal que he llegado aquí al final porque si no me quedo aquí una semana.

Y va a haber una puesta de sol de Technicolor ®.

Y luna llena.

¿Se puede pedir algo más? Pues sí, pero es muy personal.

El autor.

Hoy iba a ser un día con un viaje desconocido en cuanto a transportes así que decidí coger un autobús temprano y les pedí en el hotel que me llamasen a las seis.

Por alguna razón, que luego descubrí, estaba medio despierto y me llaman por teléfono. Nunca entiendo lo que me dicen pero siempre imagino que es algo así como “señor es la hora”. Esta vez no ha sido diferente, o sea que tampoco lo he entendido pero me han dicho más cosas. Miro el reloj y son las cuatro de la mañana. Se han equivocado de habitación. Me preocupa porque pienso que si ellos creen que ya me han llamado no lo volverán a hacer a la hora que les dije. A través de la cortina de la ventana veo un fuerte resplandor: el amanecer, que debe ser glorioso por la fuerza del sol. Pensaba que salía más tarde. Voy a llamar a los de recepción a decirles que son las cuatro y que me llamen a las seis. Corro las cortinas para ver el amanecer. No solo hay mucha luz sino que el sol calienta fuerte esta mañana: un edificio bastante grande está ardiendo a unos 50 ó 60 metros de mi habitación. El resplandor es enorme y el calor de las llamas llega hasta mi ventana. Como estaba medio atontado seguía con la peregrina idea de meterme en la cama y decirles a los de recepción que me volviesen a llamar más tarde. Así que les llamo y me contestan que sí, que son la cuatro pero que hay un incendio cerca y hay que estar prevenido. Menos mal que mi habitación daba a ese lado y lo estaba viendo porque si no no sé que hubiese entendido. Quizás solo lo del “fuego” y habría salido pitando.

Incendio en Police Bazar.

El incendio es espectacular. En alguna ocasión ya he escrito que después de lo del Corona de Aragón en Zaragoza, donde murió la familia de un compañero de trabajo, en nuestra compañía se preocuparon mucho de los hoteles a los que íbamos por el tema de la seguridad y yo personalmente siempre miraba donde estaban las salidas de incendios o por donde tendría que salir si ocurriese algún problema y además cuando viajo por Asia tener una linterna a mano. Pero en este viaje he perdido esa sensibilidad, quizás porque he estado siempre en sitios pequeños, pero lo volveré a hacer.

Así que decido arreglar el equipaje por si hay que salir corriendo.

Cuando me han llamado he oído a una familia con una niña que salían de la habitación de al lado. He pensado que sí que cogían pronto el autobús. Eso ha debido ser lo que me había medio despertado antes de la llamada de la recepción.

Decido asearme y vestirme pues como aún es de noche si cortan la electricidad ya veremos cómo se sale de aquí. Y ya con todo arreglado me dedico a contemplar el espectáculo.

Las llamas han llegado a su máximo y van descendiendo. El problema son los edificios colindantes. Al lado del hotel hay un edificio grande en construcción e imagino que los albañiles viven allí pues hay ropa tendida. Su terraza se va llenando de gente.

Incendio en Police Bazar.

Dada la cantidad de cachivaches que hay entre los edificios y las infraviviendas hechas con tablas y que ocupan los huecos, es fácil que se propague por todo el barrio. La casa de enfrente a la incendiada empieza a humear. Al fin aparecen los bomberos y echan agua sobre ella con una manguera. Un joven, imagino que propietario o inquilino de esa casa, sube como puede hasta la terraza y se cuela dentro. Y eso que está echando humo por todos los sitios. Aparece con una botella de butano y luego con otra. Después las tira desde la terraza a la calle. Y vuelve a entrar varias veces. A mí me parece un suicidio pues aunque no llegue a incendiarse puede asfixiarse por el humo pero es que para esta pobre gente que lo pierde todo en un momento debe ser una tragedia terrible.Incendio en Police Bazar.

En unas casas bajas que hay entre el hotel y la casa incendiada hay un gran trasiego de señoras con niños. Imagino que están preparándose para salir si el fuego al final sigue en la casa humeante. No paro de pensar en esa gente que además de vivir en esas condiciones encima se encuentran con esto. Me voy a la recepción a pagar y me encuentro a la familia que salió de la habitación a las cuatro y sigue allí todavía a las seis. Varios empleados del hotel bajan del piso superior con botellas de butano y se las llevan fuera del hotel. Debe ser una consigna de seguridad quitarse el butano de encima en cuanto ocurre algo así. Me dicen que el edificio que ha ardido es propiedad del dueño del hotel pero que no ha habido desgracias personales.

¡Vaya experiencia!

Dejo la mochila grande en el hotel y me voy con lo necesario –mucho más de lo necesario, pero no lo sabía- para pasar la noche, en la mochila pequeña.

Anteayer fui a ver donde estaba la estación de autobuses para no tener problemas hoy y me dijeron que para ir a donde quiero yo esta mañana, Mawshamok (que lo tengo que leer cada vez porque no me lo he aprendido y además he descubierto que hay otro pueblo de nombre parecido y si lo pronuncio mal igual me envían al otro) había un autobús a las 6:30 y otro a las 7:30. Pues me he perdido en el camino y he aparecido, ¡oh milagro!, en la parada del único autobús que va allí pero que no era donde me habían dicho. Y además solo hay uno y sale a las siete. Estoy tan mosca de la coincidencia que pregunto varias veces si el bus va realmente a Mawshamok.

Hemos salido a tope y por el camino se han subido unos dos mil más y eso que era de los pequeños.

En el bus he visto a un joven leyendo un periódico en inglés y a él me he dirigido. Ahora utilizo muchas veces esa táctica para saber si mi posible interlocutor habla inglés: si lee un periódico en inglés, habla inglés. Le pregunto otra vez si el autobús va a donde quiero ir. Que sí. Y más información al respecto.

Mi compañera de asiento es una señora pequeñita embozada en su mantita. Al poco me habla en inglés. Pero bajito, por debajo del embozo y sin mirarme. Las he pasado canutas para entenderla pero resulta que iba también a Mawshamok.

Mi plan es más o menos el siguiente: llegar con el bus hasta Mawshamok y de allí ir andando hasta Laitkynsew que según la guía está a tres kilómetros. Parece que hay una especie de “casa rural” donde te explican lo que puedes ver y las posibles excursiones con mapas hechos por ellos. Tenía otra opción que era ir a otro pueblo un poco más lejos e intentar hacer alguna de esas excursiones preguntando a la gente y regresar a dormir al hotel. Mi compañera de viaje me dice, o eso entiendo algunas veces, que vaya al hotel primero. También le pregunto si me podré quedar a dormir en Mawshamok pero ella insiste en que me vaya primero al hotel.

El autobús para un buen rato en Cherrapunjee, un pueblo que ha sido para mí totalmente decepcionante y que es el centro de toda esta zona. La guía decía de él que era “Scotland of the East” y lo describe como “rolling grassy moors”. Para mí eso era “cubierto de ondulante hierba” pero es que no sabía que “moor” es “páramo”. Y eso es lo que me he encontrado: un páramo seco sin un árbol. Y yo me esperaba una sabana como la africana con trozos de selva tropical. Y es que Cherrapunjee, que la gente de aquí con muy buen criterio llaman Sohra, es el lugar de la tierra con mayor pluviosidad. Y yo me había dicho que tanta agua y en este ambiente pues como el Congo. Ni un árbol y todo muy seco con vegetación rala tipo alta montaña. Estamos de 1300 a 1600 metros de altitud. Y los pueblos por los que hemos pasado son del tipo de “pobres y depauperados” que me decía mi mujer que les enseñaban las monjitas para describir a los habitantes de las Hurdes. Y suben al bus pasajeros con olores corporales de no lavarse habitualmente y de vivir en casas sin chimenea, pobremente vestidos, que contrastan con los estudiantes que también suben que van de uniforme y muy limpios.

Como he dicho una decepción.

También había leído que los “moors” estaban salpicados de monolitos khasi. Pues sí, alguno había. Son grandes pedruscos puestos de pie pero para evitar que los roben o estropeen están rodeados en muchos casos con vallas y postes de cemento. Más decepción. Pero es que la gente viene a Sohra a ver una cascada y los bengalíes la “Ramakrishna Mission”. No sé si podré visitar la cascada mañana cuando regrese.

La guía dice que mejor que todo lo anterior es bajar por la estrecha carretera que en 14 kilómetros te lleva a Mawshamok, por las vistas sobre las cascadas y los acantilados. Y es que después de Sohra que está en una especie de altiplano viene la llanura inmensa de Bangladés. Y en esa diferencia de altitud se han formado unos cañones enormes. Y la vegetación cambia. Todo es verde.

Mi compañera del bus está leyendo un periódico en inglés. Pues no. Resulta que es en la lengua de los khasi que se escribe con caracteres latinos. Y es que al que le he preguntado esta mañana también leía un periódico en khasi.

Llegamos a Mawshamok. La señora del bus me dice que una joven que baja con un chico van hacia Laitkynsew, que es el pueblo que está a 3 kilómetros de aquí, y que me vaya con ellos. No tiene pérdida porque es una carretera pero la gente intenta ayudarte y además imagina que puedes perderte. La joven habla inglés y me explica que ella vive en Shillong pero trabaja de maestra en este pueblo y que los lunes viene con el bus y se vuelve el viernes. Va muy rápido a pesar de llevar un saco en la mano que parece pesar bastante pero el ganapán que va con ella no le ayuda nada. Le pregunto y es su hermano. Así se entiende. Debe ser que llega tarde porque me dice que el autobús ha llegado con una hora de retraso y eso en 70 kilómetros de recorrido me parece una barbaridad. En un desvío antes del pueblo me dice que es el de mi hotel y nos despedimos.

Iglesia católica y campanario

El hotel está al lado de una misión católica que parece medio desierta. Nada que ver con el catolicismo barroco por lo poco que he visto del exterior. Sencillez y casi pobreza. Un campanario hecho con cuatro troncos.

El hotel está situado en lo alto de uno de los acantilados que tiene enfrente “todo” Bangladés. La vista desde allí es soberbia. Y tiene muy buen aspecto el hotel.

El dueño es un “huido” del mundo del negocio con un aspecto estupendo. Un indio elegante y atractivo. Me reciben con un vaso de agua, que después de los tres kilómetros de carrera se agradece. Y un té. Más agradecimiento.

Hay tres tipos de habitaciones, o mejor de estancias. Las habitaciones del hotel como tal, seis, que dan a un gran comedor-sala de estar octogonal. Los otros dos lados están ocupados por la entrada y por una puerta que conduce a la cocina y la vivienda de los del hotel. También hay una casita independiente para los chóferes de los clientes: “te puedes quedar aquí pues hoy no hay nadie”. En la India es muy corriente el hecho de tener chofer incluso con coches utilitarios. Y finalmente me ofrecen la oportunidad de dormir en una tienda. La pondrá enfrente de la puerta de entrada del hotel con un colchón. Voy a probar lo de la tienda. Hasta me la montan ellos. Una iglú de cuatro plazas. Cuando la veo instalada no me lo puedo creer: han hecho una cama de verdad, con colchón, sábanas y mantas, me han puesto una toalla, una botella de agua, jabón y champú. Mejor que en muchos de los hoteles en los que he estado. Y también más caro.

Hace años le explicaba a una montañera que quería ir al Himalaya cosas de los hoteles de Delhi y de alguna otra ciudad del recorrido. Me cortó con voz seca: “nosotros vamos de camping”. Pues en la India lo tenéis jodido, pensé yo. Me hubiese gustado saber a qué camping pensaban ir en Delhi o en Calcuta. Pues aquí, mira por donde, voy a dormir en una tienda.

Escaleras camino del puente.Le digo al dueño del hotel que me tengo que ir mañana al mediodía y qué recorridos me recomienda. “Pues ahora puedes ir a ver este puente”. Porque esta es la maravilla del lugar además de su situación: los puentes de raíces (“root-bridges”). Para poder pasar los arroyos, que en época de lluvias bajan muy fuertes, los khasis los construyen plantando un ficus, o buscando uno ya existente, en cada orilla. Ya sabéis que echan unas raíces aéreas muy grandes –en Calcuta hay uno enorme-, pues cogen esas raíces y las llevan al otro lado del río. Al final se consigue un armazón que permite cruzar el cauce. Según el dueño del hotel un puente tarda unos 25 años en construirse. Eso se llama tener visión del futuro. Y algunos tienen más de 100 años. Me dice que él tiene localizados más de 20. Me da una fotocopia de un plano hecho a mano por él mismo y me explica las dificultades de interpretación que me puedo encontrar. Niña khasi.Son las 12 y me pongo en marcha. El camino pasa por un par de grupos de casas y luego empieza a descender por unas escaleras de piedras. Estoy preocupado porque no encuentro a nadie para preguntar y las escaleras son muy empinadas y si me equivoco en algún cruce y tengo que retroceder será una gran putada. Es un bosque a ratos muy denso con unos verdes preciosos. El único sonido es el de una especie de cigarra que canta con una estridencia terrible. Como si arrastrases un piano al que le hubiesen astillado las patas por una habitación con suelo de mármol . Y además sin interrupción y sin cambiar de tono. En música hay una cosa llamada “bajo continuo” que se caracteriza porque no tiene pausas y se utiliza como fondo de acompañamiento de los instrumentos. Pues aquí sería un “alto continuo” pero sin otros instrumentos porque no se oye ni un pájaro. Sí que se oye a veces algún ruido que indica presencia humana lo que te tranquiliza porque piensas que al fin podrás preguntarle a alguien si no te has equivocado de camino, pero que luego te inquieta porque no ves a nadie.

Puente de raíces.Y después de una bajada fuerte, fuerte, que me hace pensar continuamente en lo dura que será la subida, con unos escalones muy deslizantes, aparece ante mí la maravilla arquitectónica del puente, también llamados “puentes vivientes de raíces”.

El entorno es muy bonito aunque ahora baja muy poquita agua, la temperatura ideal, el verde espectacular y algunos rayos de sol filtrándose entre los árboles. Y el puente una construcción sólida que podrían cruzar varias personas a la vez.

Hormigas y oruga.Al otro lado del torrente, colocado estratégicamente, un feo banco de cemento y algunos restos de plásticos. En una grieta del banco se ha quedado aprisionada una gran oruga verde y unas hormigas, también grandes, se la están zampando.

Antes corría la “leyenda científica” de que en el caso de una gran hecatombe que hiciese desparecer casi toda la vida sobre la tierra solo quedarían las ratas y las hormigas. (Yo añadiría ahora que también las sabandijas que pescaba el pobre de Agártala). Con una diferencia: que mientras no haya ratas mezcla de rata y oso hormiguero, las hormigas acabarían comiéndose a las ratas.

Conducción de agua.Debajo del puente pasa una curiosa conducción de agua hecha con cañas de bambú como cañerías.

Descanso un rato y comienzo el camino de regreso.

Los mismo verdes, las mismas escaleras, las mismas cigarras y los mismos misteriosos ruidos. Y llego al hotel. La ida 60 minutos y la vuelta 75.

Me tomo un té, veo una puesta de sol increíble, escribo, charlo con el dueño del hotel, ceno, charlo más con el dueño y a dormir que mañana tengo que madrugar, tendré agujetas y hoy me he levantado a las cuatro de la mañana.Puesta de sol sobre Bangladés.

Nombre propio.
El dueño me dice que en khasi existe el nombre propio de “Ángel” pero se pronuncia “ánguel”.

3 respuestas to “36. Cherrapunjee, día 1.”

  1. Avatar de Carmen V Carmen V Says:

    Ánguel, ¡qué bonito! ¡qué pena que sólo puedas estar un día, con lo que te ponen a tí los paisajes y las puestas de sol!
    ¡Qué miedo lo del incendio y las botellas de butano!
    Por cierto que tienes un auténtico ánguel de la guarda para no perderte por esos lugares ni perder los autobuses.

  2. Avatar de Chiqui Chiqui Says:

    Espectacular la descripción del entorno. ¡Y ese puente de raices!
    Y la puesta de sol…

  3. Avatar de Angel de la India Angel de la India Says:

    Carmen (Quinta de España y Decimotercera de Nicaragua) y Chiqui, es que la puesta de sol fue algo increíble. Estás en una tierra de esas de «fin de mundo», solo o casi, y parece que delante de ti y hasta el ocaso no hay nada excepto esa gran llanura que es Bangladés.
    Y una sensación de paz…

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