29. Agártala, día 1.

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Agártala es la capital del estado de Tripura. Y la guía prácticamente no dice nada más, excepto que Bangladés está a 3 kilómetros del centro.

La habitación que al final me dieron ayer era grande y el ruido de la calle también. Encima han metido esta mañana un camión en un callejón al que da la ventana de mi habitación. Y el hotel está de reformas; hay plantas totalmente derribadas y no paran de trabajar en todo el día. O sea un follón. Me cambian de habitación a una individual pero de todas maneras este hotel tiene muy mala relación calidad-precio.

Antes de salir a la calle le pregunto al recepcionista si los letreros de los establecimientos están escritos en bengalí o kokborok. Todo en bengalí. No entiendo ninguno de los dos pero me gusta saber que es lo que no estoy entendiendo.

Salgo y lo primero es buscarme el desayuno. Entro en un restaurante con buen aspecto donde tienen tortilla pero ninguna clase de pan hasta dentro de dos horas. Visto lo que me ha pasado algún otro día me decido por una tortilla a palo seco.Palacio de Ujjayanta.

De allí me voy al palacio de Ujjayanta, que es el centro más importante de la ciudad.

Según la guía fue construido por el 182 marajá de Tripura. Ese ordinal, el centésimo octogésimo segundo, me deja perplejo. ¿Desde cuando son los marajás? Porque si calculamos 20 años de media sale que el primero fue hace 3640 años, o sea que “aprox” 1500 años antes de Cristo, que eso es de cuando el imperio hitita. O está mal o es que los marajás vivían muy poco. ¿No me lee ningún especialista en genealogías marajanescas? Porque quizás lo de “vivir como un marajá” no signifique vivir muy bien sino que te vas a morir enseguida.

El palacio de Ujjayanta es un edificio muy bonito, blanco, con una gran cúpula, flanqueado por dos grandes estanques y jardines. Y que no se puede visitar porque es la sede de la asamblea del estado. Uno que había en la puerta me ha dado a entender que quizás en turismo me podrían dar algún tipo de pase. De todas maneras parece que el interior no es nada espectacular.

Me voy a la oficina de turismo. Al contrario de otras oficinas de información semejantes aquí me he encontrado un funcionario que me ha explicado los lugares a los que quiero ir con los autobuses y sus precios y no el típico “coja un taxi”. Pero el palacio no se visita.

Al lado del turismo hay un edificio con una foto de Sonia Gandhi y muchos hombres con aspecto musulmán que entran. Y algunos policías –aquí TP, Tripura Police- merodeando por allí.

Al lado del palacio hay cuatro templos hindúes –y una gasolinera- y dicen que el más interesante es el de Jagannath.

Jóvenes en Agártala.Muchas chicas jóvenes llevan una especie de uniforme de color fucsia y blanco. Las tripurianas sin ser una belleza suelen tener una cara muy agradable. Quizás como una especie de mezcla de chinas y birmanas pero con los rasgos más suaves.

La sensación de las calles es que estoy en una ciudad de provincias tranquila. Algo así como Teruel. Pero, ¿quién quiere visitar Teruel?

Camino del templo oigo por unos altavoces una salmodia que no para de repetirse. Dicen que a veces en algunos cultos los fieles entran en trance. Creo que lo hacen para no oírlos. Horrible.

El templo de Jagannath. La guía no dice que sea el más “interesante”, como primero entendí, sino el más “extravagante”, como enseguida comprendí. Parece que es de los seguidores de Krisna. Es un pastiche que no te lo puedes creer. El templo de Jagannath. Entrega del donativo.En la nave principal hay una serie de filas de curas sentados en el suelo, casi todos vestidos con telas de color azafrán y unos pocos de blanco. Detrás de los curas los fieles y casi todos mujeres. El más venerable, de blanco, canta tres palabras o por lo menos yo solo distingo tres: “jare”, “ja” y “krisna”. Pero sin parar. ¿Cómo puede uno ganarse la vida repitiendo solo eso? Padres que estáis desesperados por el futuro laboral y profesional de vuestros hijos: aquí tenéis un ejemplo. Nada de “conocimientos de bases de datos” o “informática a nivel usuario”, ni siquiera “remalladora”, que no sé lo que es pero que antes era una petición de trabajo en los periódicos que siempre me ha fascinado. No preocuparos; seguro que vuestro hijo es capaz de repetir esas tres palabras. Además no hay que aprender ni siquiera el orden pues cada vez las dicen de una manera. La verdad es que cuando me marchaba ha añadido otra palabra más, pero también facilita: “rama”. Así que cuatro palabras.

Los padres de hijas lo tenéis peor porque allí las mujeres solo se acercaban a los curas para darles dinero. Nada de cocos, ni alfalfa, ni velas: dinero.

Bien es verdad que había por allí muchas señoras mayores vestidas de blanco, y todos sabemos después de “Agua”, esa peli terrible y preciosa, que ese color significa viudedad y por tanto quizás los curas con ese dinero mantienen una especie de asilo. Porque, esos sacerdotes es que tampoco se pueden gastar el dinero en muchas cosas. Van descalzos, se visten con un par de trapos y la comida es barata.

Total, que ha sido muy interesante.

Hay un pequeño estanque cercano donde sí se puede acceder e incluso hay algún banco para sentarse. Había alguna pareja de novios festejando pero sin tocarse. Nada que ver con la lubricidad de los novios españoles.Pareja festejando.

Me acerco después al sitio de donde salía esta mañana la salmodia. Ha resultado ser como una feria religiosa. Antes de entrar en el recinto me encuentro con bastantes brahmanes. ¿Cómo se sabe? Pues porque llevan un cordón blanco que les cruza el busto. Les pasa como a los que llevan tatuajes que tienen que llevar camisas de manga corta para que se les vean. Pues es también otro exhibicionismo pero éste del alma y siempre andan con camisetas de tirantes o con un trapo en lugar de camisa de manga larga que es el estándar entre los varones indios. Para que se les vea el cordón; como diciendo “¡que soy brahmán!”. Que te entran ganas de decirles lo de “¡mira como tiemblo”.

Entro en el recinto. Hay puestos como en las ferias de productos artesanos. Aquí, excepto en una de la Cruz Roja, no se de qué va la cosa en el resto de las casetas. Hay una grande cerrada y con un gran letrero que dice algo de unos estudiantes de no sé donde que dan la bienvenida a la primera dama y una fotografía de Sonia Gandhi. No sé si va a venir pero si lo hiciese sería algo espectacular dado el carácter indio. Hay puestos vacíos o con gente esperando a que se acerquen los fieles o clientes (no sé si venden algo más aparte del más allá, que creo que esa es la diferencia entre “fiel” y “cliente”), pero en uno de ellos hay cola. De señoras. En su interior hay un señor sentado en un sillón con la mirada un poco perdida. La cara es igual que la del hijo de un amigo. Podría ser su doble.Señoras seguidoras, postrantes y donantes.

Las señoras entran dentro en grupos de dos o tres. Se postran, pero bien postradas, delante del señor, le tocan los pies, y le meten dinero debajo de una alfombrilla que está pisando. A la izquierda del señor hay sentados en el suelo tres o cuatro acólitos. El que está más cerca de él, de vez en cuando, introduce la mano debajo de la alfombrilla coge un puñado de billetes y los mete en una bolsa. Alguna señora le dice alguna palabra y él la mira, le medio sonríe y le contesta algo, pero breve. Además es de pocas palabras. Yo no serviría para eso. En primer lugar no dejaría que se postrasen y menos que me tocasen los pies, pero es que en cuanto alguna me diese algo de conversación nos liaríamos a hablar y las que estuviesen en la cola esperando dejarían de ser mis seguidoras por aburrimiento. Y se irían a seguir a otro. Porque me imagino que le cuentan cosas terribles o muy importantes. No me puedo creer que después de hacer cola un buen rato, postrarse, poner la pasta debajo de la alfombrilla y mirarle embelesadas vaya y le digan: “ayer me compré unas chanclas azules”. Porque el santo, por las contestaciones que les da, no puede decir más que frases del tipo de “¡qué bien!” o “¿si?”. Pero si le dice que el marido de su hija es un bandarra y ha cogido un chancro blando (“soft chancre” en inglés, por si te hace falta) en un prostíbulo de Calcuta cuando se fue a una convención de vendedores de frutos secos, entonces no puede contestarle “¿si?” y menos “¡qué bien!”. Porque lo propio es que si eres un santo le des una solución. Por ejemplo: “Dile a tu hija que cuando su marido esté en lo más profundo del sueño le eche 10 gotitas de Loctite ® sobre el glande y le introduzca un tubo de plástico de los de manguera. Ya está curado”. Si eres un santo perfeccionista puedes añadir que en esta situación no hace falta que las superficies a juntar estén limpias y secas. Sí que deberías decir que no deje el pegamento al alcance de los niños. Pues parece que el santo dice siempre “¿si?” o “¿de veras?”. Pues mira que tiene cola…Pero lo que tiene realmente espectacular es el pelo. Yo he visto santones en el Himalaya que no se cortan el pelo nunca y lo llevan en una torre como Marge Simpson. Pero creo que este es el más espectacular que he visto jamás porque no he debido cortárselo desde que nació. La de broncas que ha debido tener con su padre cuando era adolescente. “Que te cortes el pelo”. “Que no, que voy para santo”. “Yo a ti te voy a hacer santo pero de dos hostias”. Y todo así. Pero ahí le tienes. A mi, la verdad, es que me daba un poco de angustia porque la montaña que llevaba encima de su cabeza se le bamboleaba y parecía que se le iba a caer y a cubrirle entero o a partirle el cuello. Porque se le veía más bien indefenso y frágil.

Le hice una sesión fotográfica.

Chiringuito-catedral.Al lado de las casetas hay una construcción como los antiguos chiringuitos de las playas, hecha con palmas pero como si fuese un chiringuito-catedral. Enorme. Está rodeada de varios pasillos hechos de cañas como para formar colas. No hay nadie pero en su interior hay como altares. Una cosa bien rara.

Me voy a un restaurante de un hotel que recomienda la guía. Está muy bien el sitio pero estoy sólo y eso no me gusta nada. A veces en situaciones así me voy, pero me temo que por aquí no encontraré otro. Pido un plato de patatas con coliflor y un nan, que es como un chapati pero grande. El camarero insiste que si no quiero algo más. Después de los días que llevo de platos enormes, el último ayer en la cena, le digo que no. Vuelve e insiste que si quiero un entrante. Que no. Luego el plato es enano pero no me atrevo a pedir nada más.

Al salir veo algo que me hace reconsiderar el creer que en la India ya lo había visto todo. Os aseguro que en todos mis viajes no había encontrado algo así.

En Agártala, como en todas las ciudades indias, excepto el centro de las más grandes, los desagües van al aire libre. A veces son como canales, otras como grandes acequias o a veces simples canalillos. Pero siempre, excepto en periodos de lluvias, de aguas estancadas y negras. Había un pobre, porque hay que ser pobre, pescando en uno de esos canalillos de unos 50 centímetros de ancho. El agua negra, negra y totalmente estancada. ¿Qué podía pescar? Yo creía que en aquel ambiente excepto ratas no podía haber ninguna actividad animal, pero allí estaba aquel pescando. Y llevaba una bolsa o sea que sí debía coger algo. Como me costó digerir la situación no le pregunté que había pescado y que me lo enseñase. Yo creo que en esas circunstancias sí deben vivir algunas bacterias que se harán como gazapos (en su primera acepción del diccionario de la RAE, de conejico) o algún unicelular que se harán como cochinillos, pero lo de pescarlos me dejó perplejo.

Brahmán-estatua.Vuelvo a donde había estado esta mañana. El santo ya no estaba en su sitio, vaya que allí no había nadie. Sí había gente esperando fuera en el chiringuito-catedral y dentro algunos brahmanes. Se iban sentando por parejas en cada uno de los altares donde había un fuego en cada uno. Habrá un centenar de fuegos, lo que daban unos 200 sacerdotes. En una de las entradas un brahmán grandote y algo excéntrico está de pié. Se le acercan las señoras, algunas se postran y le tocan los pies y le dan dinero. Pero él estaba como si fuese una estatua y no les hacía ni puto caso. Cuando se cansó de estar allí y a pesar de que tenía cola esperando se fue sin decir nada. Luego pensé que a lo mejor era un brahmán-estatua como en Las Ramblas de Barcelona. Allí también hay gente que les da dinero. Pero no se postran. Por ahora.Adoración, postración y donación.

Mientras tanto van llegando los brahmanes y se van poniendo en sus puestos medio arrodillados, medio sentados. El personal estábamos al otro lado de las cañas. Unos que formaban un grupo especial e iban de blanco decían cosas por un micrófono. Digo “decían” porque yo de bengalí solo conozco “Tres lanceros bengalíes”, que era un film que me encantaba cuando era un niño. (Leí que era también uno de los favoritos de Hitler. Pero él no era un niño). Uno de los curas de blanco pasó por el perímetro exterior gritando consignas y levantando las manos. Algunas mujeres le contestaban dando grititos como las bereberes. Cuando me cansé de esperar a que comenzasen me fui. En aquel momento llegó un todoterreno hasta la misma puerta del chiringuito-catedral, se bajó el santo de por la mañana rodeado de un grupo de seguidores. La gente se arremolinó para acercarse a él. Me tenía que marchar y me perdí lo que allí se hizo.Chiringuito-catedral.

Cuando llegué al hotel pasaba por delante una mani pero en plan procesión con dos filas muy bien organizadas y al final los jefes. Lo curioso es que eran musulmanes, quizás los que había visto esta mañana al lado de la oficina de turismo, todos con una especie de identificador y el gorrito y la barba que los distingue como musulmanes. Creo que es la primera vez que veo una manifestación en que solo había hombres.¡Cómo son estos musulmanes con las mujeres! Bueno, una vez vi una de guardias civiles y también era así. Claro que a lo mejor no es que fuese de “hombres musulmanes”, sino que fuese de algún sindicato en que todos los trabajadores son hombres, como los ebanistas. ¿Has visto a alguna ebanista en la India? ¿O alguna cambiadora de bombillas?Brahmán y guardia coqueteando.

Me voy a comprar el billete de autobús para ir a Shillong, mi próxima y última etapa antes de ir a Delhi.

En la Tripura Road Transport Corporation, TRTC, el bus que sale desde allí es de clase “deluxe” que dicho así parece mucho pero que para un viaje de 24 horas puede ser durillo. Pero allí hay también una oficina de venta de billetes de tren. Esto forma parte de la idiosincrasia india: oficinas de RENFE donde no hay tren. Pido un billete para dentro de 9 días. Me dicen que está todo completo pero estoy en la posición 50 de la lista de espera. ¿Y otra clase? Nada. ¿Y un día antes o después? Nada. ¿Y otros trenes? Nada. Cuando ya tengo acorralado al empleado me manda a otra ventanilla. Allí no hay problemas. Tengo el tren, el día y la clase que quiero. Pero ha sido un buen susto.

Me voy a los autobuses de Asam para el billete a Shillong. Pues casi lo mismo que con el tren. Ellos tienen clase “AC”, de “aire acondicionado”, que es el mejor, y “E-class”, que son los de “2+1”, que tanto me gustan. Pues en ninguno. Insisto e insisto y parece que al final hay en AC. Imagino que tendrá las ventanas cerradas y no podré ver el paisaje bien porque serán con los cristales muy tintados pero no hay otra opción como el “2+1”. Le pregunto al empleado de los autobuses por el chiringuito catedral. Me dice que el santo se llama Bhola Nanda Maharaj Kathiya Baba y que el montaje ése tan enorme es solo para los tres días en los que él está aquí. No sé si creérmelo. También me ha dicho que el resto de los brahmanes habían venido aquí a rezar con él.

Al salir paso por delante de un templo y apunto en un papel el nombre que está escrito en la calle. Se me acerca un joven y me pregunta que qué estoy escribiendo. Le digo que a él que le importa –en castellano hubiese sido más contundente- y que si es policía. Luego pensé que quizás quería charlar conmigo y no me hizo la pregunta adecuada. Pensará que soy un borde.

Me voy a internet, que aquí no está mal el lugar y a cenar. Y pronto a dormir que hay que madrugar.

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4 comentarios to “29. Agártala, día 1.”

  1. Pili Says:

    Hola Angel:
    ¿Cómo te va?
    Leo frecuentemente tus aventuras y me resultan muy graciosas, a veces, como la de hoy, del señor que pescaba en la alcantarilla, me he reído un montón.
    También las encuentro muy interesantes y enriquecedoras.
    La verdad que India es un lugar que nunca acaba de sorprenderte.
    Bueno, espero que te encuentres bien, como parece que lo estás Un saludo
    Pili

  2. Angel de la India Says:

    Pili, después de lo del “Perdón imposible, que cumpla su condena” que leí en el libro de José Antonio Millán o lo más internacional de la definición de un panda, les tengo mucho respeto a las comas y he tenido que leer tu primera frase varias veces. Y creo que es laudatoria. Muchas gracias.

  3. Chiqui Says:

    Que razón tienes Ángel en la importancia de los signos de puntuación.

    Yo soy mujer y a mi me encantaría ser ebanista. Me gusta la madera, su tacto y como huele… su nobleza. Buff… ¡que gran oficio!

  4. Angel de la India Says:

    Pues seguro que puedes ser ebanista. Puedes ser mujer, creadora de grades EP y ebanista. Y además en este orden. Tienes razón con lo del tacto y el olor de la madera. También las pieles, me refiero claro está a las pieles humanas. Como dirías tú: ¿qué tacto y como huelen!

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