18. Sobre bichos y oscuridades.

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Un cariñoso pangolín indio.Ha habido algunos comentarios sobre mi crónica en Tezpur; los bichos que viven en las habitaciones y en la naturaleza y la oscuridad que reina en las ciudades. (Siempre quise escribir una frase con “la oscuridad que reina en las ciudades”).

Oscuridades.
Las grandes urbes son un caso aparte y que no conozco, pues en Delhi y Calcuta (en Madrás y Bombay solo he estado una vez y hace tiempo) siempre estoy en lugares muy céntricos y desconozco que pasa en sus barrios. En las ciudades pequeñas, como podría ser el caso de Tezpur en este viaje, o en los pueblos, sí hay luz eléctrica y no tienes ningún problema en ir de noche por sus calles, pero no vayas muy tarde. No suele haber alumbrado público, pero todos los bajos de las casas que dan a la calle, que en general son solo bajos, están ocupados por tiendas y estas tienen luz eléctrica, así que las calles están suficientemente iluminadas. Hay tres excepciones:

1. Cuando cierran las tiendas te quedas sin luz pero a esas horas ya deberías estar en el hotel. Recuerda que estos días en el Bramaputra el sol se ponía a las cuatro y media así que a las cinco era ya era noche oscura.
2. Cuando estás en un pueblo y también en muchas ciudades que tienen cortes de suministro eléctrico. Los establecimientos importantes suelen tener generadores de gasoil (a vigilar su situación en algunos hoteles pues puede tocarte debajo de tu ventana), pero los pequeños puede que se queden con un candil de aceite, así que hay luz pero no demasiada. Esto te puede pasar incluso en tu hotel. Si te despiertas a mitad de noche es probable que no tengas luz, pero peor es que tengas que marcharte temprano por el horario de tu transporte y no tengas luz y todo el equipaje distribuido por la habitación. Así que mejor antes de acostarte ten tus pertenencias mas o menos organizadas.
3. Que tu hotel este en un entorno precioso pero sin tiendas alrededor, caso del de Tezpur que estaba enfrente de un parque, y que te vayas con luz del sol y cuando vuelvas, aunque sean las ocho de la tarde aquello esté como una boca de lobo. El problema no es la oscuridad, el problema es encontrar a alguien para preguntarle por el camino.

Consejo: lleva siempre una linterna contigo aunque te vayas de día porque no sabes cuando vas a regresar. Y recuerda además que las alcantarillas suelen estar al aire libre.

Bichos.
Cuando dije que vi, de reojo, un bicho metiéndose debajo de mi cama quise decir algo pequeño, que si hubiese sido un pangolín, que es uno de los mamíferos de esta región, pues si que hubiese mirado o me habría puesto a gritar. O mejor a gritarle. Ya sé que los pangolines no te entienden, pero los hijos tampoco y a veces gritarles te tranquiliza.

Digresión pangolinera.
Una vez vi un documental en La 2 sobre Vietnam donde salía un cazador de pangolines. Cogía uno para los de la tele y lo volvía a soltar. En la vida real los cazan y se los venden a los chinos para su medicina tradicional. Esta medicina acabara con todas las especies que supuestamente tengan algo que prolongue la vida biológica o la vida sexual de los viejecitos de Hong Kong.
Fin de la digresión.
Pero, ¡ay!, no era un pangolín, que ya me hubiese gustado contarlo en este blog, que todo lo que cuento es real.

Y entonces, ¿qué haces? Os recuerdo que los colchones estaban guarros, guarros. La habitación no, pero nunca miro debajo de las camas cuando llego para ver si la “bonne de chambre” (tal es la categoría de mis hoteles) ha hecho bien su trabajo. Sí miro cuando me voy por si se me ha caído algo y no siempre es agradable lo que veo. Así que veo pasar algo que no sé qué es pero que no es ni un mosquito ni una paloma, que son los dos únicos animales que mato. ¿Que hago? Pues nada. Imagínate que es una sabandija común que vuelve a su hogar después de una dura jornada de trabajo o quizás una sabandija pendón que tiene una cita precisamente debajo de mi cama. Siempre que no haga mucho ruido…

Digresión lagartera.
Quizás ya he contado esta historieta sobre el ruido.
Una vez estuvimos, mi mujer y yo, en un hotel en Laos, creo que en Luang Prabang, donde por la noche había un bicho que gritaba tanto que no nos dejaba dormir. La habitación tenia las paredes de madera y lo malo es que estaba detrás de la pared. Se oía como si estuviese en la cama contigo. Yo me levantaba y pegaba zapatazos en la pared a ver si se asustaba. Recuerdo que llevaba unos zapatos de marca alemana que se fabricaban en Reus. Cuando me quejé por la mañana al dueño del hotel me dijo que era un lagarto que estaba en celo. O eso entendí yo. Por los gritos debía estar muy, muy en celo y además ser como un cocodrilo. Total, que sí se asustaba con los zapatazos pero poco porque volvía a gritar al momento. Así que nos dio la noche.
Fin de la digresión.

¿Pero qué consigo mirando debajo de la cama? Pues a lo peor es una sabandija pendón pero de la subespecie pudibunda y les da corte si me ven fisgoneando. Vive y deja vivir.
Siempre que no seas ni mosquito ni paloma.

Otra cosa son las arañas como centollos que refulgen como gotas de rocío según descripción poética de Joseluis. Creo que le voy a dar el numero del teléfono celular del poeta de Majuli.

Yo en la mili, por circunstancias de mi destino (entendido “destino” aquí no como “fuerza desconocida que se cree obra sobre los hombres y los sucesos” sino como “empleo u ocupación”) sí que tuve que ver algunas ladillas como centollos, pero esas no brillaban como gotas de rocío.

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5 comentarios to “18. Sobre bichos y oscuridades.”

  1. jose luis Says:

    a mí no me importa hablar con el tal Majuli, mientras no me toque el pelo y me mire como en las pelis indias. Y seguro que las arañas no tienen problemas para conocer a esas ladillas, aunque con la de tiempo que hace que terminaste la mili deben estar secas o quizás han tenido un final más triste en algún restaurante gallego.

  2. Chiqui Says:

    Es que desde que leí el Señor de los Anillos y vi luego las pelis… pues cuando leo lo de “las arañas como centollos que refulgen como gotas de rocío” me viene a la memoria “Ella-Laraña” (Shelob en la versión original, término que procede de She, “Ella”, y de Lob, una palabra inglesa antigua para designar a una araña)… y claro… buff…

  3. Angel de la India Says:

    Siento confesarte que ni lo he leído ni visto el film pero me dejas anonadado con tanto saber.

  4. Chiqui Says:

    Pues te pierdes una gran lectura y un peliculón… Soy una gran fan… es más, muchas veces hago comparativas y asigno personajes… 🙂

  5. LUIGI Says:

    acerca de la oscuridad, el colchón, los bichos en esa habitación…para mi el `problema` es que te saliera una “mascota” como la de foto. Prefiero las sabandijas, te lo juro!

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