17. De Jorhat a la isla de Majuli.

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De uno de los satras de MajuliEsta noche ha llovido y esta mañana esta lloviznado. Ante la incertidumbre de saber si tendría donde dormir o no esta noche en la isla y siendo que tengo que volver a Jorhat, he metido lo necesario para un par de días en la mochila pequeña y he dejado la grande en el hotel. Sabia decisión. La guía dice que los autobuses de Jorhat a Nimatighat, que es donde se coge el barco, van “abarrotados”. Van “much more” que “overcrowded”, que es la expresión que utiliza. Ayer pregunté y me dijeron que salían los autobuses cada media hora desde las siete y media hasta las nueve. Y lo pregunté en la estación de autobuses. Esta mañana no está claro el horario que tienen. He llegado a las 7:50 y como el hombre blanco siempre tiene suerte he cogido el último asiento libre. Una especie de reducto entre el conductor y la mampara de vidrio que lo separa del resto del pasaje. Y esperando que no lloviese mucho porque la ventanilla del conductor, detrás de la cual voy, es de madera. O sea que si quiere ver el retrovisor o simplemente la carretera a su derecha tiene que llevarla bajada. He viajado en muchos autobuses cochambrosos y éste es uno de ellos.
Ha seguido llegando gente y subiendo y como el equipaje no cabía por ningún lado lo han ido apilando encima del motor al lado del conductor, que un chaval ha ido todo el viaje sujetándolo en las curvas y frenazos. Llegaba casi hasta el techo. Delante del conductor también han puesto todo lo que ha cabido que no tenía visibilidad por la derecha y poca por delante. Así hemos salido a las 8:20. Un letrero decía “Nimatighat 12 kilómetros”. Pues más de una hora. Yo tenía las piernas casi gangrenadas. Esta es una palabra de la que aprendí su forma correcta ya al final de la adolescencia, quizás al leer alguna novela de aventuras donde a alguno se le gangrenaba la pierna por efecto de alguna herida. Yo antes siempre había creído que era “cangrenar”. Ahora descubro que “cangrenar” es una forma en desuso de “gangrenar”. Pero es que a mi me parece la forma sonora mas adecuada. Dilo en voz alta, compara y veras que tengo razón: “cangrenar” mucho mejor.
Y llegamos a Nimatighat, que no sé si llega a pueblo, pero que está en un banco de arena del Bramaputra y es el punto de partida para el ferry que cruza a la isla. Allí nos hemos lanzado. Para la gente que íbamos en el autobús un barco demasiado pequeño. También “overcrowded” lo llama la guía. Y así iba. Todo el mundo se ha metido en una especie de cubierta baja pero yo he leído sobre demasiados naufragios en ríos y siempre me pongo en algún sitio desde donde pudiese salir fácilmente. Así nunca me quedo en el interior de los autobuses o coches que cruzan ríos en transbordadores. Claro que no sé si saldría de un río como este.
En la cubierta superior había una docena de motos y sus propietarios, un coche con los pasajeros en su interior y una docena de jóvenes encima del techo. Y yo con las motos. Lo que no sabía es que iba a ser tan largo. Unas dos horas y eso que era rio abajo. Lo bueno es que había dejado de llover, el barco apenas hacia ruido y el ambiente era estupendo.
A mitad de camino los jóvenes del techo de la cubierta han empezado a señalar un bulto que sobresalía del río. Era el hocico de una vaca que estaba cruzando el río a nado. Me gustaría que si me leyese algún especialista en vacuno explicase no sólo como es posible que pueda atravesar un río así de grande un animal como ese, sino que si tienen algún tipo de recuerdo migratorio como los patos y sabía como volver o bien es que era una vaca aventurera.
A mi lado una pareja de recién casados jóvenes. Al final ella se ha atrevido con la pregunta típica y única que me hacen: “¿De donde eres?”. Menos mal que el novio no ha hablado hasta el final porque ha estado todo el viaje con el casco puesto y hablar inglés con un casco integral de moto puesto puede que no sea difícil pero entenderlo es casi imposible.
Al llegar a tierra nos lanzamos a los autobuses. Y aquí tengo que describir algo de la isla.
La isla de Majuli.
Es la isla fluvial más grande del mundo según la guía. Además de la población asamesa tiene un importante grupo de “mising”. No es que estén “desaparecidos”, es que se llaman así. Uno de ellos me ha dicho que eran el 50% de la población. También hay algún otro grupo pero no me he enterado bien. Los transbordadores llegan a un banco de arena que esta a 3 kilómetros de Kamalabari y este a 5 de Garamur que es el centro administrativo de la isla. Su principal particularidad son los “satra”.
Un satra es como un monasterio de neo-visnuitas. Ya sabéis que la mayoría de los hindúes se dividen entre seguidores de Visnú y de Siva, pues en el siglo XIV un filósofo de Asam creó esta tendencia. Rechazó, o por lo menos evitó, el sistema de castas y la adoración de los ídolos (aunque viendo sus monasterios nadie lo diría) centrándose en Visnú como único dios y especialmente en su avatar Krisna.
El posible problema de alojamiento era porque venían muchos neo-visnuitas a un festival que duraba toda la semana. Imagino que esa era también la razón de la cantidad de gente del bus y del barco.
Al llegar todos los autobusillos iban a Kamalabari que es donde están los satras mas importantes, pero los dos únicos hoteles que relaciona la guía esta en Garamur. Me dicen de uno que va allí, pero nos deja en el primer pueblo y desde allí con una larga espera otro nos lleva al destino. El último transbordador de vuelta sale a las dos de la tarde y ya son las doce y pico. Afortunadamente hay sitio en el hotel. Debe ser una falsa alarma lo de la avalancha de la gente, aunque también me habían dicho que en los satras admiten gente a dormir.
El hotel es básico, básico. Me recuerda a uno de este verano en Birmania en el viaje por el río. Un camastro con una mosquitera en una habitación de paredes de madera pero tiene electricidad y un ventilador aunque el ambiente al atardecer es mas bien fresco. Por supuesto con baño común, pero como no hay donde elegir me quedo. También tiene un restaurancillo, lo que aprovecho pues no he desayunado. Además son muy amables, tanto que a veces agobian. El dueño parece un funcionario y creo que es algo del departamento de educación. Me dice que me dejara un libro sobre Majuli. El segundo de a bordo me explica lo que puedo ver y un mising que anda por allí también me da conversación.
Cerca hay dos satras. Me voy a ver el grande, “bor satra”. Es un camino agradable pues aunque hay algún coche y alguna moto son escasos. Fotografío a una señora que esta arreglando un huertecito delante de una casa. Se da cuenta y llama a sus dos hijas, mocitas, para que salgan. Imagino que quiere que hablen conmigo en inglés y que vea lo guapas que son. Pero son tímidas. Fotos.
Llego a la satra. No me ha sorprendido su sencillez pues ya había leído que no tienen nada que ver con la exuberancia del resto de templos hindúes. Aquí lo más importante es una gran sala con el piso de tierra muy dura, como pasada con apisonadora, para rezar. Cuando llego hay un grupo pequeño de fieles con un cura. Aprovecho que se lo enseñan a ellos para ver una especie de capilla que estaba cerrada. El cura me regala una hoja verde que me dice que es “tulsi”. Le pregunto si las figuras que hay allí son de Visnú. Que si, pero que tiene 1008 nombres. No le he preguntado si se los sabia todos, pero me he acordado de un recitado de mi infancia que nos preguntaban los padres escolapios y que imagino era el catecismo en el que te preguntaban: “¿El Padre es Dios?”, y luego “¿EL Hijo es Dios?” y finalmente “¿El Espíritu Santo es Dios?”. Aquí seria agotador.
La figura mas grande es alada y con un buen pico. No sabía que Visnú fuera así.
Sigo el recorrido y en una casita hay sentado otra cura detrás de una mesa baja, pero este es elegante y joven. Parece el jefe de todo, lo que no sé si de toda la isla o sólo de este satra. Desde luego tiene una foto con otros 8 ó 10 barandas con el primer ministro Mr. Sing y con la cantidad de indios que hay y lo que les gusta fotografiarse imagino que debe ser difícil, o sea que a lo mejor es alguien importante. Como le pregunto varias cosas me da un folleto, no sé si para congraciarse conmigo o para perderme de vista. Cuando le iba a preguntar si estaban casados o no, le han llamado por teléfono, celular por supuesto. De todas maneras por allí no había ninguna presencia femenina ni infantil. Antes le había preguntado por las famosas celebraciones: son del 24 al 27 de noviembre. O me habían informado mal o es en otra satra. Regreso buscando la pequeña o “saru satra”. Unos niños juegan al cricket, la gran pasión india. Cuando llego a la satra esta todo cerrado. O no vive nadie o se han ido a otro sitio.
Pasa un señor en bicicleta, me saluda y me dice que el camino por el que va a ir él a su casa hay un hotel y es bonito. Es inspector de algo. Realmente es un sitio bonito y tranquilo con casas arregladas y con flores en las casas. Hay unos ejemplares preciosos. Me dice que una casa que hay al lado del camino es de un francés. Descubro que era la segunda opción como hotel de la guía. Menos mal que no lo he buscado porque no lo hubiese encontrado y además esta cerrado. Regreso a mi hotel por caminos y encuentro a uno reparando los radios de una bicicleta. No creo que en España se siga haciendo. Mi padre lo hacia con la suya, con una llave especial se tensaban los radios y se dejaba recta la rueda. Claro que era la España todavía no motorizada donde la gente iba en bicicleta a trabajar. O a pie.
Mi hotel esta en el centro de Garamur y al llegar pienso en lo agradable que seria sentarte en una mesita en la calle a tomar un té. Doy una vuelta por los 50 metros de carretera que es el centro y no hay ni un sitio donde hacerlo. Sí descubro uno: el porche del puesto de la policía de Asam (AP). Hay un banco donde a gusto me sentaría a escribir y ver la gente pasar pero ¿como se lo explico al policía? Así que vuelvo al hotel, me tomo un té en su restaurantillo y escribo el borrador de estas notas. Allí conozco a uno que nombran en la guía pues me lo dice y se busca para enseñármelo. Me pregunta que significa “fixer” pues en el libro lo definen como guía y “fixer”. Le digo que yo entiendo por eso a “alguien que resuelve problemas”, pero que ya lo había leído y realmente no sabía muy bien qué significaba. Entonces pienso que puedo utilizar el razonamiento inverso: si es guía y “fixer” cuando no trabaja de guía eso es lo que querrá decir. Y se lo pregunto: “¿Qué haces cuando no trabajas de guía?”. Pues me dice que hace poesía. La hemos jodido. Lo que no sé cómo se puede vivir de ello pues parece que soy el único extranjero en la isla. No logro entender si el hotel del francés que vi esta tarde es suyo o trabaja allí. Pero desde luego no tiene a nadie. Sigo hablando con él y me explica que vive con su madre. Su padre falleció. Así que me imagino a su madre desesperada de tener un hijo de 24 años en casa y con un futuro incierto. Me acuerdo de la madre de la que os hable en una crónica birmana que iba detrás de su hijo preso. ¡Siempre las madres sostén de sus hijos!
Este poeta “fixer” conoce a Neruda y a Lorca. La verdad es que se los nombre yo y me dijo que sí. A Lope de Vega no lo conocía.
A éste es al primero que tengo que contarle mi situación familiar pero no en plan defensivo, o sea al revés de lo que me pasa habitualmente, para que sepa que no estoy solo pues parece que le gusta encontrarse con gente solitaria. Para dejar de serlo, vaya.
Cuando se va me dice “no quiero a nadie detrás de mi”. O sea un espíritu libre. Pero seguramente su madre le tendrá preparada la cena y la ropa limpia.
Ceno en el hotel y escritura de nuevo. El manager del hotel me pregunta si soy escritor. Pues no, que sólo lo hago para un blog y esto es el borrador. Además lo estoy haciendo en una antigua libreta de “Cuentas Corrientes” con un cuadricula muy especial y con anotaciones de “Debe”, “Haber” y “Saldo”. Si sabe algo de contabilidad creerá que estoy tonto escribiendo así.
A las ocho cierran las puertas de la calle. Los clientes, unos 5 ó 6, están viendo un partido de cricket entre la India y Paquistán nada menos.
A las 10 me voy a la habitación, cierro la mosquitera y a dormir.
Le pregunté al poeta solitario si había malaria. Me dijo que sí, pero en plan elevado me dijo también que la malaria no era el principal problema de Majuli. Pues no lo será pero a mi lo de los mosquitos y más los anopheles no me hacen ninguna gracia.

Nota del editor: no se puede reprochar que en Majuli y en Assam y en la India hagan una publicidad ligeramente engañosa de su isla, pero Majuli no es la mayor isla fluvial del mundo, solamente del sur de Asia. Sus más de cuatrocientos kilómetros cuadrados, disminuidos por la erosión desde los casi 600 que llegaron a ser, no son poca cosa; es tan sólo que la isla de Bananal en Brasil tiene casi 20.000 km. cuadrados una extensión superior a la superficie de Jamaica o del Líbano y claro está de Mallorca que tiene menos de 3700. En Colombia en el río Magdalena también hay una isla mucho mayor que Majuli y en Canadá no en río sino en lago de agua dulce, también. Los amigos de las islas y de las estadísticas pueden consultar como siempre en Wikipedia.

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3 comentarios to “17. De Jorhat a la isla de Majuli.”

  1. jose luis Says:

    Como gran colonia inglesa que fué, La India no sólo juega al cricket o toma el té de las cinco, también tienen vacas locas, y supongo que esta era una.

  2. Angel de la India Says:

    A lo mejor estaba loca de amor.
    Lo del te de las cinco imagino que es otra licencia poetica tuya porque a las cinco lo que hacen en esta zona es cenar.

  3. LUIGI Says:

    qué interesante recorrido!

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