La fe en la posibilidad de enriquecimiento mediante el spam va a menos, muy a menos. En seis meses nuestro anti-spam Akismet había detenido y borrado más de 12.000 comentarios spam que dan una media de casi 70 diarios. Algunos días lo más tedioso de administrar el blog era revisar los comentarios listos para borrar, para no eliminar con ellos alguno de los comentarios valiosos que, muy de vez en cuando, se atreven a escribir los lectores, o los robots que imitan a los lectores, que de todo hay.
Pues bien, a partir de mediados de Septiembre y en coincidencia con la crisis económica que nos adopta, el spam disminuye que da gusto. Menos de 10 diarios. Creo que una de las razones es que las crisis económicas suelen ser, además, crisis de fe. La creencia en que el envío de cartas imbéciles de tipo divulgativo-publicitario puede llevar directamente a la Fortuna sólo se explica si se fundamenta en una fe inquebrantable, sin posible refutación. Pero quizá la ralentización del mercado inmobiliario ha causado junto con el descreimiento en las espirituales grúas otras incredulidades.
En resumen, el spam de hipotecas se ha terminado, lo que parece comprensible dada la incertidumbre de tipos de interés, que podría haber cuajado en un mayor realismo en los surtidores de correo inútil; pero es que además se han terminado el spam de viagra, el de copias de relojes caros, el de viajes baratos etc… todos los posibles sustitutos de la casa confortable. Quedan los seguros y los créditos. De modo que lo que parece haberse agotado no es el deseo de los compradores sino la fe de los spammers.