De Myitkyina a Simbo.

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Subiendo a la barca en Myitkyina.Toda la noche ha estado lloviendo aunque afortunadamente vamos a ir en barco. Volvemos a desayunar en el mismo sitio de la tortilla de ayer. El té lo hacen con grandes hojas casi verdes y en algunas ocasiones te lo sirves de un termo y en otras te lo ponen en el vaso con las hojas. Debe haber una técnica para beberlo y no comértelas pero la desconozco.
Concierto el transporte con un tuk-tuk grande y limpio donde quepamos los cuatro occidentales y su equipaje. Hiro es japonés pero es un tío alto y fuerte aunque delgado. Nuestro equipaje es escaso pero el de María Jesús es enorme. Mucho. Más que entre los tres restantes.

Llegamos al muelle y ya está allí la coreana de Seattle. Nos dice que no saquemos “ordinary class” sino “upper class”. La diferencia de precio no es muy grande. Cuando llegamos al barco nos percatamos que en la clase superior hay que ir dentro de un habitáculo  casi cerrado y que no se ve nada y que nos gusta más la “clase turista”, traducción libre de “ordinary class”, porque llamarla “clase ordinaria” siendo que vamos a viajar nosotros…Regreso y cambio los billetes.

El muelle es una cortada en la tierra de la orilla y una tabla por la que se sube al barco. Solo hay dos birmanas sentadas en los dos primeros asientos cuando llegamos nosotros. Viajeros de “ordinary class”Son bancos de madera de dos asientos con un pasillo central. El asiento que da al pasillo tiene un metro hasta el suelo. Para que te hagas una idea una silla tiene 45 centímetros de alto. El barco se va llenando de gente y de mercancía. Salimos a las 9 pero te recomiendo que llegues antes de las 8 si quieres coger un sitio que no esté mal. Ha dejado de llover y la niebla que cubre el río va desapareciendo. El barco va de una orilla a la otra parando en muelles hechos en la tierra de la orilla donde atraca. (¿Se les llamará “muelles de fortuna”?) A las once y media paramos 20 minutos para comer. La mayoría de los birmanos sacan sus fiambreras y comen en el barco y algunos en unos restaurantillos de la orilla. La birmana que está detrás de mi abre su fiambrera y se santigua. Es un viaje bonito, agradable y además sin el traqueteo del tren. Puedo dedicar parte del tiempo a escribir estas notas. Vida a orillas del río.En la orilla, de vez en cuando, alguna cabaña solitaria y un pequeño claro alrededor. Pero, excepto en esas ocasiones, siempre es una masa verde densa de árboles, arbustos, bambú y plantas mil. (El bambú es una gramínea, o sea lo que llamamos “hierbas” pero que en el caso del bambú birmano me parece poco llamarla de esta manera).

Y así llegamos a Sinbo a la una de la tarde. Nosotros queremos ir a Bhamo pero hay que hacer escala aquí, en un lugar que no aparece en ningún mapa. Le he preguntado a la joven cristiana que se sentaba detrás de mí por el alojamiento. Me ha dicho uno pero no he logrado saber si era el mejor o el único.

Bajamos a la orilla e intentamos enterarnos de si hay un barco que salga hoy como asegura la coreana o tenemos que esperar a mañana como dicen el resto de las informaciones que hemos recogido. Pues hay uno mañana a las 9 de la mañana. Llegamos los cinco a la fonda-pensión-hotel. Cuando nos están atendiendo llega un policía o militar. Por los galones parece un sargento y lleva un letrerito que dice “inmigration”. Delgadito y chulo como no te lo puedes imaginar. No es el rey de la selva pero se comporta como tal. Sospecho que les ha dicho a los jóvenes del hotel que nos atienden que nos pidan más dinero. El sitio es más que austero. Maria Jesús dice que ha estado en sitios peores pero yo solo recuerdo peor que esto dos noches en un viaje en barco por el río Mekong en Laos. Le pregunto al “capitán” si no hay otro. Me dice que sí, el nombre y hacia donde debo ir. Hiro me acompaña y a los dos minutos nos pasa con un vespino. Que le sigamos y desaparece. Sin su ayuda llegamos a la otra fonda. Nos enseñan las habitaciones. Con vista al río y más grandes. El sargento dice que no nos conviene porque en la madera de la cama se ven, o mejor se huelen, restos de gasoil que nos dice que se ha empleado para “matar animales”. Imagino que será para eliminar a las chinches y que después del tratamiento estarán bien muertas pero la perspectiva de que se entere Marisa si no se lo digo, y si se lo digo seguro que no quiere ir, me hace rechazar la nueva posada. Cuando se lo digo a Hiro me dice que él tiene problemas con los insectos y que no quiere quedarse. Todo lo de las chinches lo he imaginado porque el sargento sólo ha hablado de “animales” así en plan genérico, y lo de las chinches me ha parecido lo más suave porque podrían ser animalejos o sabandijas mucho peores. De todas maneras no sé como se dice “chinche” ni en inglés ni en japonés. Volvemos al hotel de la llegada y nos hace la inscripción el de inmigración. ¿Hacia adonde estaremos emigrando?Habitación en hotel de Sinbo. Nuestra habitación está a nivel calle con dos camastros de madera con un baldaquino para colgar la tela mosquitera. Menos mal, porque si Myitkyina era zona palúdica y era una ciudad esto que es un poblado en medio de la selva no quiero ni pensarlo. También hay una ventana que da al restaurante y que tendremos que dejar abierta toda la noche para evitar asfixiarnos. El colchón es más delgado que un aislante de camping. No suministran toalla pero para casos así sirve la que llevo, aunque está tan al fondo de la mochila que puede que nos sequemos al aire. Por lo menos consigo que cambien la sábana, única, que hace la función de bajera, encimera y cubierta. La manta tiene tan mal aspecto que quizás, en contra de mis costumbres, puede que duerma vestido. Pero como no hay otra opción puedo decir que he estado en el mejor alojamiento de Sinbo. Por cierto , a veces he visto Sinbo y otras Simbo.Escuela de Sinbo.

NB.
Toda esta región pertenece al estado de Kachin, con capital en Myitkyina. Durante la época colonial británica fue uno de los lugares en los que los misioneros cristianos, especialmente los baptistas y también los católicos, pusieron más interés. Está situado por encima del trópico de Cáncer y disfruta (?) de un clima extremo: calor sofocante en verano y frío en invierno. Eso dice la guía pero desde esta pensión de Sinbo desde donde escribo las notas no imagino, ni creo, que aquí pueda hacer frío nunca. La gente viste como en el resto del país aunque alguien me dijo que había ocho etnias diferentes dentro de los kachin. El “longyi” es el vestido habitual en ellas y ellos aunque muchos jóvenes varones empiezan a llevar pantalones. Quizás en algunas festividades se vuelvan a ver vestidos tradicionales pero no en el día a día.

Mapa.
Como ahora sí aparecen noticias sobre los disturbios en Birmania podéis ver la situación de Bhamo y Myitkyina en este enlace de “El País”.

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2 comentarios to “De Myitkyina a Simbo.”

  1. Maria Says:

    Hola de nuevo, te deje un mensaje en el dia 24, muchas gracias y cuidado por alli, suerte!

  2. Angel de Birmania Says:

    María, te lo he contestado allí

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