Madrid-Bangkok.

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Cena en las líneas aéreas tailandesasDe nuevo en movimiento. Y sus sorpresas. El estado de “parado” no presenta ninguna incertidumbre. Todas las moléculas están quietas. Tú también estás quieto. (Creo que hace un par de viajes escribí algo sobre los quietistas). Pero cuando los átomos, las células y vosotros os movéis empiezan las incertidumbres, que es una bonita manera de llamar a los problemas. ¿Recuerdas la máxima ignaciana de “en tiempos de tribulación, no hacer mudanza”? Pues podría aplicarse lo contrario: “empieza a hacer mudanzas y vendrán los tiempos de tribulaciones”.

Véase: el avión sale a las 13:50. Entro en internet a las 10 antes de ir al aeropuerto y tengo una nota desde Rangún marcada como urgente: la persona que nos gestiona el visado para tenerlo al llegar allí me dice que no aparezco en la lista de viajeros de la compañía aérea entre Bangkok y Rangún. No es la mejor manera de comenzar el viaje. Compruebo de nuevo mi nombre y fechas en el billete. Espero no tener problemas en el aeropuerto. Pero me queda la inquietud.

Barajas es un caos. Es sábado, fin de mes y comienzo de las vacaciones veraniegas. El empleado de la línea aérea me pide el “pre-visado”. Se lo enseño y nos da el billete hasta Rangún. O sea que “sí” estoy en la lista de pasajeros. Eso me tranquiliza. Cuando lleguemos a Rangún ya veremos.

Volvemos a viajar en las líneas aéreas tailandesas. Ya sé que éste es un blog sin publicidad, un búho, pero tengo que repetir lo del año pasado: estas líneas aéreas son una maravilla. Si fuese un Borbón (¡vaya putada!) diría ese eufemismo de “con permiso de la reina son cojonudas”. No solamente son encantadores sino que además no paran de servirte bebidas y comida, lo que comparado con el racaneo de algunas líneas o la total supresión de otras es una maravilla.

Mis compañeros de fila son peculiares. A mi lado una profesora que va con un grupo de Plasencia a Vietnam. He sabido de ella antes de conocerla. Hablaban en la cola de facturación de una pasajera que se había equivocado y había llegado al aeropuerto con un pasaporte caducado. Y encima el vigente lo tenía en Toledo. Pues era ella. Así he descubierto que si tienes un problema semejante, y no es sábado por la tarde o domingo, te pueden hacer un pasaporte nuevo en el acto en la terminal T4. Necesitas llevar el DNI y fotografías. Claro, si no te da un ataque antes. Esta es una información que brindo a mis lectores viajeros (y olvidadizos). El otro pasajero es uno mayor que va solo a Indonesia vía Bangkok. Nos intercambiamos informaciones hasta que la de Plasencia-Toledo nos dice que la dejemos dormir. Debe ser que el ataque de angustia la ha dejado exhausta.

Llegan las 6 de la tarde y cierran las ventanillas y apagan las luces. Es que en Bangkok es de noche y quieren que empecemos a encontrarnos como allí. El numeroso grupo de Plasencia debe darse cuenta de que en la tierra extremeña no es de noche y siguen paseando y hablando entre ellos. Creo que no he visto en ningún vuelo tanta gente en movimiento que encima se suponía que debían dormir. Es que estas azafatas son unas blandas. Seguro que a las de Lufthansa no se lo hacían. Me he acordado de una palabra que empleaba Rodríguez de la Fuente cuando hablaba de los grupos de pájaros: gárrulos. Pero al final los ciclos circadianos pueden con ellos y entran en reposo cuando llega la noche placentina, pero que en Tailandia deben ser las 4 de la madrugada. Así al poco nos despiertan con un desayuno y ya estamos en Bangkok.

Nervios entre algunos pasajeros pues tienen que conectar con otros vuelos y tienen poco margen de tiempo pues hemos llegado con algo de retraso.

Nota culta (¿inculta?) y aclaración.

Yo había dicho siempre “garrulo”. Así, con pronunciación llana. Era una forma despectiva para gente zafia o algo cariñoso entre amigos. Entonces en los 60 aparece Félix Rodríguez de la Fuente y emplea “gárrulo”, así, con pronunciación esdrújula. Y entonces pensé que lo mío era el pánico esdrújulo aragonés que nos hace decir “pajaro”, “apostoles” y “arboles” y que lo pronunciaba mal y además con un significado erróneo. Pues no. Ambas acepciones existen y cada una con su pronunciación diferente. Así quiero aclarar que a las placentinas las llamé “gárrulas “y no “garrulas”.

Por cierto, ¿algún culto lector podría decirme como se llama esas palabras que se escriben igual, excepto el acento, y que tienen distinto significado? Es que son casi homógrafas o casi homófonas, pero no del todo.

4 respuestas to “Madrid-Bangkok.”

  1. Avatar de Carmen Carmen Says:

    ¿Serán los homónimos homógrafos?
    Son palabras con la misma grafía pero con significado diferente.

    Esperaré por esas magníficas fotos de Birmania 🙂

  2. Avatar de Angel de Birmania Angel de Birmania Says:

    Carmen, es que al llevar el acento ortográfico una y no la otra no sé si se considera con la misma grafía.
    Sigo esperando al gramático, incluso al mono gramático, que me resuelva el dilema.
    Un beso

  3. Avatar de Carmen V Carmen V Says:

    Pues me temo que no deben ser ni lo uno ni lo otro, porque sonar, tampoco suenan igual
    Si no conseguimos que alguien de la Academia lea este blog, nos quedaremos sin saberlo, pero a mí me basta porque hoy he aprendido una palabra nueva: ‘gárrula’

  4. Avatar de Angel de Birmania Angel de Birmania Says:

    Carmen V, ¿es como lo del emperador Carlos que en Alemania era V pero aquí sólo I? ¿O es como lo de los barcos que hay Carmen I, carmen II, Carmen III….?

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