El apagón.

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En el apagón de Barcelona me sorprende que la electricidad se considere algo que se da por hecho. A sólo cincuenta años de la universalización de la electricidad en España y en un momento en el que en prácticamente todos los paises los sistemas eléctricos rompen por las costuras, un apagón ataca un derecho conquistado. Además, los ciudadanos entrevistados afirman sentirse engañados por no haber recibido información exacta sobre la avería y el momento de su reparación.

Sorprende que ante fenómenos complejos en sus aspectos técnicos y económicos, aunque la causa inmediata de la avería se pueda explicar con sencillez, se tienda a una simplificación irracional. ¡Ésto no puede volver a pasar! se afirma airadamente.

Sorprende que ante averías similares en otros puntos de España no nos hayamos ofendido tanto, no hayamos tenido derecho a compensación alguna y no hayamos comparado lo ignominioso de nuestra situación con nuestra grandeza pasada y presente como ciudad. Tan sólo en Madrid ha habido 4 ó 5 apagones similares con subestaciones ardiendo en lo que va de siglo.

Es también curioso que el máximo responsable del gobierno autonómico afectado sólo se preocupe de responsabilidades e indemnizaciones, cuando su única preocupación acerca de la empresa suministradora (la misma) hace un año, en su cargo anterior, era la elección del futuro propietario. Todo es según el color del cargo desde el que miras…