He oído que hay un grupo de «hackers» éticos que están pensando en crear un virus residente en el papel de las papeletas electorales. El virus en cuestión interrogaría al «soul kernel» del votante que lo tocase sobre las tarifas del transporte público habitual en la circunscripción elegida. Quien fallase las respuestas sería estimulado a marcharse del colegio electoral con un repentino deseo de no votar. Lo más misterioso es que parecen haber conseguido que el mismo virus, ante la presencia de candidatos cuyo nombre figure en la papeleta y ante el mismo fallo, logre la desaparición del nombre del elegible de todas las papeletas impresas. La tecnología utilizada no se ha desvelado, pero se sabe que es posible modificar fácilmente la pregunta a realizar. De esa manera, cree el grupo, se evitaría la presencia en las instituciones de personas que se permitiesen ignorar determinados aspectos de la vida.
Esta tecnología, de comprobarse su existencia, plantea graves peligros, pero también abre algunas esperanzas.
Nota: Quien no sepa nada de la ética hacker puede comenzar por aquí.