16. De NJP a Darjeeling, 2/2.

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Los compañeros de viaje.
Hoja de betel que se mastica con la nuez de areca, llamada de betel. El tren tiene filas de “tres mas uno” asientos. Pensando en la posición del sol, cosa que suelo hacer en los viajes largos, me sitúo en la ventanilla de la izquierda. En Siliguri Junction, donde el tren se llena, sube una pareja de mediana edad. El se sienta a mi lado y ella en la butaca sola de la derecha. Rápidamente se me presenta y aunque no entiendo su nombre si que son de Bangladesh. Para mí que eran indios. Vaya, yo no los podría distinguir. Además ella iba con sari y con el punto rojo en la frente. Y así que supuse que eran hindúes de Bangladesh. Les acompaña un joven que me dicen que es su guía. Por lo menos eso es lo que entiendo pero parecía un criadico, porque estaba sentado encima de un equipaje todo el viaje y cuando necesitaban algo siempre acudían a él. Mi compañero en un momento del viaje saca una fiambrera pequeña y me ofrece. Me parece que son unos pastelitos, pero prudente digo que no. La abre y saca un trozo de hoja de betel fresca, le pone un trozo de nuez de betel y de un frasquito saca cal diluida en agua que también la echa por encima. Lo dobla cuidadosamente y se lo pone en un carrillo. Pues eso es el “pan”. Luego se echa a la boca un puñadito de picadura de tabaco que saca de una lata. Ella también lo toma alguna vez. Le pregunto que cuantas y me dice que tres al día. Creo que produce cáncer de boca pero no he querido decírselo porque seguro que son como los fumadores que no les importa morir de enfisema. Me pregunta que cuanto me ha costado el billete. Le digo que no tengo. “Nosotros, tampoco”, me contesta y pícaro me dice que “gratis”.
En la primera estación nos hacen comprar el billete. Y mientras tanto sólo se veía paisaje por mi lado, que por el de la señora iba pegado a la montaña o a la vegetación. Por fin me dice que si le puedo cambiar el sitio a ella para ir juntos. No iba a decirle que no, que además de lo amables que han sido me han invitado a naranjas, compradas por el criado, claro. Cambio de sitio y cambia algo de las montañas y a partir de aquel momento todo el paisaje aparece en mi lado y la pared en el de la señora. Aunque yo no tenía la culpa me sentía bastante mal. Afortunadamente cuando faltaban un par de horas la situación orográfica volvió a cambiar y pudieron tener su ración de paisaje. La pareja hablaba bengalí e ingles y no podía entender para qué necesitaban un guía. Me decido a preguntárselo y me dice que no es un guía, que es su hermano. Como hay sitios donde la palabra “hermano” no tiene el significado exacto de “hijos de la misma madre y padre” no supe de verdad lo que era, porque seria su hermano, pero fue sentado en un bulto metálico las 8 horas. Que yo a mi hermano le hubiese dejado el asiento un rato, e incluso la ventanilla. Cuando había paisaje. También le pregunte si siendo hindú no tenía problemas en Bangladesh. Pues resulta que es musulmán. “¿Y la marca roja en la frente de tu mujer?”. Que es una moda. No le pregunté porqué comía sin parar si estábamos en Ramadan, porque creo que cuando viajan tienen ciertos privilegios pero eso sería de cuando viajaban en camello por el desierto, que debe ser parecido a la abstinencia católica, que no puedes comer blanco de cerdo durante ninguno de los viernes de Cuaresma, pero te puedes poner morado de cigalas.
Que ahora te parece un cuento pero en la época escolapio-franquista te comías en uno de esos días una humilde morcilla de cebolla y te morías sin confesarte e ibas al infierno para toda la vida. A lo mejor ahora ya no es así o es así pero no lo cuentan. Eso es lo que tiene la enseñanza confesional, que aprendes mucho y no lo olvidas. Y volviendo a mis compañeros de viaje también pensé que no sé que opinarían los islamistas de la tripita al aire de la señora. Pero eran una pareja encantadora. Decidieron que al llegar les acompañase a buscar hotel pero después de dos intentos fallidos debido a la oscuridad del ambiente los perdí.
Problemas con el inglés. Con el añadido del “pan” y del traqueteo del tren me dice el bangladesí (lo escribo de manera fonética): “Daryiling escul”. O sea “escuela de Darjeeling”. Entiendo que me habla de alguna escuela de aquí, pues hacia poco que le había explicado que mi mujer era profesora. Así que quería hablar de una escuela pero no sabía de cual, le pregunto, le digo que yo no voy a ir a ninguna en Darjeeling y un montón de tonterías más, escolares. De los escolapios no, que eso estaba fuera del alcance de mi inglés. Lo que quiso decirme era “Daryiling is cul” o sea que hacia frío. Encuentro hotel en la ciudad tras un duro regateo y después de cenar me voy a Internet. El dueño me pregunta cuando me voy si soy ruso. Le digo que no pero insiste que parezco ruso o finlandés. No sé que tendré que hacer con mi aspecto.
Ultimo detalle técnico. Seguro que a alguno le interesa saber el ancho de vía del tren. Pues exactamente la longitud de tres bolígrafos Bic, 60 centímetros. Pero seguro que en la web está en pulgadas.

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2 comentarios to “16. De NJP a Darjeeling, 2/2.”

  1. jose luis Says:

    Siempre creí que el betel era el tabaco rojo que mastican.

  2. Angel desde la India Says:

    Si es eso, pero le llaman “pan” a la mezcla total con las hojas y la nuez y varios aditivos que le ponen en las “panaderias”.

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