8. Calcuta, tercer día, 2/2.

by

Del cementerio voy al metro y paso por la casa de Sikkim. Es el lugar para pedir el permiso para visitar ese estado. El primer día que llegue fui ya a pedirlo. Eran las 9 de la mañana y el empleado que me atendió me dijo que el encargado de dar los permisos llegaba a las 10 y media. Volví a esa hora. Que no había llegado. Me senté y las 11 me dijeron que no vendría. Y eso que no hubo ninguna llamada entre tanto. O sea que les dice si no estoy a las 11 es que no voy a la oficina. Y me dicen que volverá el veintitantos de octubre. Hoy como me coge de paso vuelvo a entrar por si las flais. Esta el mismo de la otra vez y son las 10:45. Le pregunto si es posible obtener hoy el permiso. Mira el reloj, lo piensa y me dice que todavía no ha llegado. ¿Y cuando llegara? Me contesta que el 24 de octubre. Me quedo de piedra sin entender la contestación después de mirar la hora. La única explicación que se me ha ocurrido: sabes la hora que es y sabes las horas que va a tardar en llegar y en lugar de decirte 95 horas y 45 minutos, calcula y te dice el 24 de octubre. Vaya, como lo de Poincaré pero sin rusos. Y si no es esa la explicación es que sus ritmos neuronales están alterados. Me voy con el metro hasta el Palacio de Mármol.
Palacio de Mármol.

Palacio de Mármol
Es mi segunda visita y creo que es el monumento mas desaprovechado de la India y casi iba a decir del mundo. La primera particularidad es que es gratis. Debe ser único en todo el país. La segunda es que debes pedir un permiso para visitarlo en la oficina de turismo, y cuando digo que debes pedirlo es que no te lo ofrecen favoreciendo su visita, pero que tampoco te ponen pegas cuando lo pides. La tercera es que esta en un barrio de esos que vuelven locos a los fotógrafos como mi mujer: oficios medievales, patios increíbles, colores vivos y si además te pierdes un poco como me ha pasado a mí hoy, todavía más. El palacio parece que es un edificio privado y que fue construido en mil ochocientos treinta y tantos por un zamindar (vaya nombre para un concurso) bengalí. La visita es acompañada pero no hay ninguna indicación en ninguna de las obras que hay allí, la mayoría de origen europeo, con estatuas y pinturas que podrían llenar un museo. Por haber hay hasta un Rubens de los grandes, pero no he podido verlo apenas porque no había luz eléctrica. Así que recomiendo ambas visitas, el palacio y el barrio que lo rodea.
Me voy a comer a un restaurante de comida bengalí que cita la guía: pescado y un plato de un vegetal. No he podido identificar a ninguno de los dos pero estaban buenos. El pescado se llama “pabda”. De vuelta al hotel descubro una pastelería-cafetería con aire decadente y muy grande. Techos de unos 6 metros de altos. Pastel de chocolate y un
té. Casi me cuesta tanto como la comida: 52 rupias. No llega a un euro pero el té era un servicio de esos de tres tazas. Además aquí la gente se sienta y charla o no hace nada pero no se mueven en mucho rato y eso me hace sentirme más a gusto que donde están esperando que te levantes y te vayas. Curiosamente esta enfrente del del otro día y ambos al lado de mi residencia. Breve descanso en el hotel. La tormenta diaria me retiene allí hasta media tarde. Voy luego a la zona del “New market” que es la parte de
Choringwghee con mas hoteles, pero a pesar de que hay bastantes occidentales no tiene comparación con Pahar Ganj de Delhi. Como mañana es Diwalli hay un frenesí de gente comprando. Muchos establecimientos adornan las fachadas o por lo menos cuelgan guirnaldas de flores. Algunos montan estrados con santos. Han puesto uno enorme con la diosa Kali y otro con música donde a las 9 de la noche canta una vocalista con varios músicos.
El publico es totalmente juvenil pero son todos chicos. Solo hay alguna señora pero con pareja. ¿Donde están las chicas? Quizás es que no les gusta la música. Los que idealizan a sociedades como la India deberían encontrar una expoliación esta continua discriminación. También había antes, en el momento de romperse el Ramadan, en la misma plaza, un grupo de jóvenes varones musulmanes esperando ese momento sentados en el suelo encima de un trozo de tela y con unas fuentes con fruta pelada y cortada. Venían otros con fiambreras (eso que llamáis “tuper” pero metálicas) y añadían más fruta. Era parecido, pero más discreto, a lo que vi el año pasado en Ahmedabad. Y la misma observación: solo chicos y hombres. ¿Es que a ellas no les gusta comer la fruta en la calle con esa celebración? Imagino que se la comerán en casa. O mientras la
preparaban, que seguro que les toca pelarla a ellas. En la puerta de ese mercado hay unos “ganchos” con carnet y todo que llevan un capacico e intentan por todos los medios que compres con ellos. Son verdaderamente pesados.
En resumen: pasea por cualquier mercado de Calcuta en Diwali. Espectáculo asegurado.

3 comentarios to “8. Calcuta, tercer día, 2/2.”

  1. jose luis Says:

    Llevas ya por lo menos un par de Diwalis, no? El año pasado y este que sepa.

  2. Angel desde la India Says:

    Efectivamente y si puedo seguire pasando esa fecha alli.

  3. José Luis D. Says:

    Hace dos años y medio estube en Calcuta, y vivía en un hotelucho cerca del New Market, y me encanta leer la crónica escrita de este viaje a Calcuta, especialmente el tono irónico que tiene, imprecindible para asumir las dificultades del viajar por ese país, porque efectivamente la ciudad es así terrible y dura y a la vez sorprendente y encantadora.
    Yo he estado se puede decir, bastante tiempo en India, pero opino que hasta no ir a Calcuta, no conoces la India, por cierto, quizá vuelva este año.

Los comentarios están cerrados.