4. Calcuta, primer día, 2/2.

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El palacio del Gobierno de la Calcuta colonial.El avión ha llegado a las 5 de la mañana. Mi equipaje ha salido de los últimos. Eso me ha permitido observar a los indios y sus hábitos en la cinta transportadora de los equipajes. Lo primero es que les encanta contratar a un mozo de cuerda. Eso también se ve en las estaciones de ferrocarril. Y lo segundo es la cantidad de equipaje que llevan. No había visto nunca nada igual. Quizás la causa es que muchos venían de USA de ver a sus hijos, como mi compañero de asiento, o quizás de una larga temporada, pero era impresionante. A su lado mi mochila de 60 litros parecía una mariconera. Solo una occidental rivalizaba con ellos, pero ponía en sus paquetes con grandes letreros “Donativos para la madre Teresa de Calcuta”. Por lo visto no sabia lo de que tu mano derecha no sepa que hace la izquierda. Taxi y al hotel. Mañana os hablare de él. Aseo y empieza la dura jornada del turista. Pregunto como ir a la oficina de turismo y me dicen que coja un taxi. A los indios no les gusta nada andar, aunque en Calcuta hay mucha gente andando por la calle, pero es que deben creer que todos los occidentales somos paralíticos. En la oficina de turismo de la India (hay otra del estado de Bengala pero mucho peor) me atiende una jovencita encantadora. Como el sábado es Diwali le pregunto si es mejor pasarlo en Calcuta o en Darjeeling: “sin duda en Calcuta.” Nada como las señoritas encantadoras para reafirmarte en tus creencias, porque yo pensaba pasarlo aquí.
Si vienes a esta ciudad tienes que pasar por esta oficina y pedir la lista de los precios de los taxis. Esto es algo que aprendí en mi viaje anterior y que desgraciadamente hace falta todavía. Hay dos tipos de taxímetros, los mecánicos y los electrónicos. Cuando cambian de tarifas lo normal sería que actualizasen los aparatos. Pues no. Editan unas hojas donde esta calculado el importe en función del tipo de taxímetro. Claro que los taxistas las llevan pero siempre hacen el calculo a su favor y así te evitas complicaciones. En Madrid también ocurrió hace años. De allí en taxi a la oficina ferroviaria de venta anticipada que esta en el centro de Calcuta. He cogido un taxista que además de no saber inglés era el más torpe de la India. Ha parado cinco veces para que yo preguntase en inglés donde estaba esa oficina de la que sabía la dirección exacta. Yo hablaba con el guardia o peatón y ellos le explicaban en bengalí adonde tenía que ir. Cuando ha parado para preguntar la sexta vez me he bajado del taxi. Y le he pagado.
Oficina de venta anticipada. Los extranjeros tenemos un cupo de billetes en algunos trenes – eso de “algunos” lo he descubierto hoy – que se venden en oficinas especiales en algunas grandes ciudades. Después de una larga espera mi tren no tenia cupo de extranjeros y por tanto me tenía que ir a sacarlo a la oficina contigua donde había un infierno de gente. Afortunadamente se han apiadado de mí en el primer sitio y me han escrito algo y me han enviado a una ventanilla en la que no había nadie. Ni público ni nadie atendiendo. ¡Claro era la ventanilla para los heroes de guerra y los mayores! Ha aparecido una encantadora jovencita ferroviaria y ya tengo billete para el domingo por la mañana. ¡Ah! Soy “mayor” no “héroe de guerra” Ya sabeis que en la India a partir de 60 años eres “Senior Citizen” y ademas de ventanilla especial en las estaciones tienes un buen descuento. Creo que el 30%.
Como en un chino que recomienda la guía. Bastante desangelado. Le pido al camarero un plato de espaguetis o sea “Chow Mien”. Se me queda mirando como diciendo “¿sólo un plato?”. Le aguanto la mirada sin pestañear y cuando se da cuenta de que no voy a pedir nada más se retira. Ya me ha pasado otras veces. Si cedes no puedes acabarte la comida. Ese plato en España sería para dos personas. Por la tarde gran tormenta y refugio en un sitio de internet. Al final recalo en una cafetería-pastelería de tipo inglés. Es un lugar precioso y el té muy bueno, pero me han tocado fumadores a ambos lados. El de la derecha es un joven occidental de los que creen que en Asia no es necesario tener buenos modales. Un poco marrano. A lo mejor es el que escribe “Cerdos no” en los lavabos de los terminales aereos. No es por lo del tabaco, advierto. Para compensar, el camarero que sirve la pastelería lleva en la cabeza un gorro de ducha. O es que quieren demostrar que es un sitio muy limpio y al camarero lo duchan continuamente o es que tiene un ataque grave de alopecia. Pero esta muy cómico.
Hoy prontito a dormir.

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2 comentarios to “4. Calcuta, primer día, 2/2.”

  1. LUIGI Says:

    Todas las mujeres encantadoras, ¿son jovencitas?

  2. Angel desde la India Says:

    Todas las mujeres encantadoras son encantadoras y suelen serlo mucho mas que los varones. Por lo menos a mi me lo parece y creo que a ti tambien. Respecto a la edad no tiene nada que ver con el encanto, lo que pasa es que la vida a veces machaca a la gente y se vuelve mas arisca y en algunos casos bordes incluso, por lo que es mas facil encontrar gente encantadora antes delos 30 o asi.

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