31. Bangkok I.

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Bangkok. Larga vida al Rey de TailandiaDespués de lo de ayer hoy ha sido un día de lo más plácido. Vaya, tendría que haber habido una invasión de medusas terrestres gigantes y que encima nos hubiesen picado para ir peor. Primero cambio de hotel. Es uno que descubrimos en nuestra última estancia aquí. La recepción la está dirigiendo la misma chica que entonces, con más años y un poco menos de mala leche.
El hotel esta en la zona de Khao San Road o Thanon Khao San, pero a unos 200 metros de esa calle. Cuando lo descubrimos nos gustó porque estaba cerca de Khao San pero apartado de su bullicio y concentración de hoteles y restaurantes. Los tiempos cambian. Ahora está a rebosar de ellos. Desayuno frugal y visita a Chinatown. Este es un lugar que nos encanta. Conocemos sus callejas, algún restaurante e incluso un óptico. Para llegar allí se puede ir en barco por el río o en autobús. Vamos con uno y regresamos con el otro. La primera sorpresa es que en el barco, que es una especie de autobús fluvial con paradas, viajan muchas señoras con nikis amarillos. Pienso que serán de un grupo de turistas tailandeses a los que la agencia los ha uniformado. Pero han subido y bajado más con el mismo atuendo. Pues claro, son empleados como del metro o de la RENFE. O quizás de alguna oficina pública con uniforme. Quizás sean católicos que van a ver al Papa que quizás esté en Bangkok pues creo que acostumbran a disfrazarse de ese color. ¿Porqué se visten así para ver al Sumo Pontífice? Mira que es difícil de conjuntar ese color. Ahora entiendo lo de Navarro Valls y Zapatero. Seguro que no fue a verlo a Valencia porque a su señora, que es muy elegante, no le pareció bien vestirse de ese color. Claro que tampoco veo yo a Mariano Rajoy de amarillo, pero como no estuve allí no sé si se disfrazó o no. Total que lo del barco es un enigma. Allí viajan unos sijs y me preguntan por su parada. Les debo parecer del país. En Chinatown hay una colonia india muy grande pero esos eran turistas. Al bajar muchas señoras y algún señor con el niki amarillo. Comemos en el restaurante que acostumbramos y allí las camareras llevan también el niki pero además de la leyenda en tailandés también en inglés: “larga vida al rey”. En España te piden que te vistas de amarillo para agradar a la monarquía y antes te quedas sin comer una semana. Y es un problema porque hemos entrado en unos grandes almacenes y todas las dependientas van con el niki amarillo pero también muchas clientas y no sabes a quien dirigirte. En la calle multitud de altares exaltando a la monarquía. Chinatown es un lugar propio de chinos con sus establecimientos, sus restaurantes y tiendas y con algún taller de esos que ya no se encuentran en España. Encontramos una imprenta como las que había hace muchos años y que ya habíamos visitado. La dueña nos invita a entrar y nos enseña una vetusta máquina con orgullo: está hecha en Alemania, en Heidelberg. Fotografiamos a su madre de 87 años. Como mi padre. Y mucha, mucha gente por la calle, con pasadizos muy estrechos. Para mí es uno de los lugares más fascinantes de esta ciudad, donde siempre vuelvo y nunca me decepciona. Hoy es una festividad china y encontramos templos pequeños pero muy interesantes. Cantidad de papelinas que no sé si contiene algo o no, como ofrendas, y figuras de dioses o profetas con aspecto terrible. En uno hay un señor regordete que parece de verdad y que lo han metido medio desnudo dentro de una vitrina. Cuando te acercas te das cuenta que es una estatua porque se está riendo. Si fuese de verdad estaría más bien cabreado. Regreso con el autobús y bajada en el sitio exacto gracias a la amabilidad del cobrador. Y es que en Tailandia la gente es muy amable. Paseo por Thanon Khao San. Si a un tailandés lo llevan allí sería incapaz de reconocer en que país estaba. Creo que es el mayor gueto de extranjeros que he visto nunca. Lo curioso es que era el fenómeno de una calle que se ha transformado en todo un barrio. Me da la impresión de que hay gente que viene a Tailandia y no se mueve de aquí. El 99% son occidentales de 25 a 35 años. Hemos pasado por un bar donde la gente estaba larga en una especie de camastros – cada uno en el suyo, nada de promiscuidad- mirando todos en la misma dirección: una pantalla gigante de televisión donde se proyectaba una película. A lo mejor soy antiguo, que lo soy, y además desconocedor de las costumbres actuales pero es la primera vez que lo veo. Si hubiese estado más oscuro y con humo hubiese parecido un fumadero de opio. Lo más parecido que he visto de ese tipo son los asientos de un planetario. Pues Khao San ha mejorado: parece más limpio y con menos follón que antes. Debe ser por la expansión a todo el barrio que realmente se llama Banglamphu. Internet y vuelta al hotel.
N. B.
A propósito de los trajes regionales, nacionales y minorías étnicas. También de los uniformes. Por Khao San se pasean unas señoras vestidas de alguna minoría étnica vendiendo baratijas. En aquel ambiente festivo, lleno de letreros luminosos parecen sacadas de la edad media. Luego te das cuenta que sólo llevan un tocado típico que se quitarán en cuanto salgan de aquí. En la entrada de la calle hay un puesto de policía. Suelen ser delgados, con la ropa muy ajustada y el aspecto más chulesco que has podido ver en un uniformado. No te quejes de los “grises” ahora policía nacional, porque no sabes la suerte que tienes, ciudadano español.
Bangkok.
¿Recordáis la cita que escribí de Pamuk sobre Estambul? Pues he encontrado la siguiente en un libro sobre un viaje por Tailandia.: “No es el mejor lugar para iniciar un peregrinaje: pasar de un invierno inglés a ese invernadero fétido de atmósfera espesa como caldo y calles pavimentadas de esperanzas rotas.” Y no sigo por si me lee mi madre y se asusta.
¿Y de donde viene esa mala fama de Bangkok? Parece que esta ciudad ha sido siempre una ciudad pecaminosa pero que el nivel alcanzado ahora viene de la época de los “R&R” que además de significar “rock and roll” aquí es “Rest & Recreation”. Soldados americanos que luchaban en Vietnam y que iban a descansar a Tailandia unos días. ¿Recordáis la peli “Saint Jack”? Pues eso. Y ha quedado esa herencia de prostitución.

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2 comentarios to “31. Bangkok I.”

  1. Alvaro Says:

    Aunque la prostitución es abundante en toda Tailandia me sorprende como la gente es tan sensible a ella allí y tan poco en su propio país, donde cada pueblo por pequeño que sea tiene al menos un par de supermercados de la carne bien surtidos de inmigrantes ilegales explotadas por mafias. ¿Es la constumbre?, ¿ceguera?… ¿o simplemente un lugar común ideal para hipócritas?.

  2. LUIGI Says:

    En mi caso, mi paso por Vietnam me planteó las mismas preguntas que muy bien se hace Álvaro. !Qué pena!

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