29. Sihanoukville II.

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Sihanoukville. Ofrendas en el hotelDespués de una noche de lluvia hoy ha sido un día sin una gota. O casi. Incluso ha habido ratos de sol. No parece Camboya. Desayuno en el hotel. Es la única comida que no me importa hacerla en un lugar en que solo haya extranjeros pues no me acostumbro a su desayuno a base de arroz y sopa. En las comidas y cenas si en el restaurante no hay gente del país no entro. El azucarero esta rodeado de agua. Así evitan que las hormigas lo tomen al asalto. Ya lo he dicho pero es que en este viaje es donde más nos han picado todos los bichos, entre ellos las hormigas. Luego contratamos a un motorista pues queremos ir bastante lejos para ir andando. Fijamos el precio para todo el día diciéndole un recorrido, aunque luego acabemos bastante antes: 5 dólares. Los dos, por supuesto. Primero sacamos el billete para mañana. Hemos decidido coger un minibús que va directo de aquí a Bangkok cambiando de vehículo en la frontera. La opción alternativa era: coche o barco rápido hasta el último pueblo de Camboya. De allí una moto cada uno hasta la frontera. Paso de ésta a pié. En la parte tailandesa minibús o algo parecido hasta Trat, donde se coge un autobús hasta Bangkok. El problema es que si quieres hacer el viaje en el día llegas a Bangkok casi a medianoche a la estación de autobuses. Nosotros llegaremos a la 7 de la tarde y además te dejan en Khao San, el centro neurálgico de los hoteles a los que vamos. Además contratamos un coche para que venga a buscarnos al hotel por la mañana y no tener la incertidumbre de la lluvia con las motos. Todo claro y asegurado. Después visitamos el mercado central. Como todos muy interesante y muy grande. Y las vendedoras que te posan para que las fotografíes. La carne no es muy apetitosa pero el pescado una maravilla. Desde allí el motorista nos lleva al puerto de pesca que está al norte de la ciudad. Descubrimos un mundo donde la gente vive en unas condiciones que nos parecen muy duras, aunque quizás ellos estén encantados: casas de madera sobre pilotes sobre el mar. Un pasillo estrecho de madera con casas a cada lado hace de pantalán conduciendo a las barcas de pesca que están atracadas allí. La corriente arrastra todo tipo de basuras flotantes que quedan enredadas entre las casas. La gente nos recibe de maravilla y los niños posan para las fotografías. Regreso al centro, comida y vuelta al hotel. En el restaurante la dueña le pregunta a Marisa que porqué come con el tenedor. Cuando el calor cede, paseo por la playa de Occheuteal, que es la que está al lado del hotel. Familias de camboyanos bañándose vestidas y algunos, pocos, extranjeros. Anochece y vamos a cenar al restaurante del primer día. Cena memorable, casi tan buena como la comida de ayer. Noche cerrada cuando regresamos al hotel aunque sólo son las 8 de la tarde. A pesar de las advertencias de algún amigo ningún problema de seguridad.
Estatuaria de Sihanoukville.
Recuerdo con horror unas estatuas que colocaron en Barcelona en los años 80 de unos animales. Luego para seguir en la misma línea una estatua mariana que descubrí en Madrid al lado del museo de escultura al aire libre del Paseo de la Castellana. Pues esta ciudad tiene las estatuas más feas que he visto en mi vida. Hay un monumento a la Victoria o a la Independencia horroroso, un cangrejo espantoso, una señora en traje de baño que no te lo puedes imaginar, pero la gloria de la ciudad es un cruce de carreteras con una pareja de leones. O sea león y leona. Se le conoce como el “Golden Lions Roundabout”. O sea que son dorados y enormes. Son tan grandes que quizás sean de poliestireno expandido o un montaje óptico. No he visto nada más feo en mi vida. Visto un artículo de “elsoles” sobre la escultura desaparecida en el Reina Sofía me gustaría que alguno de sus gestores se hiciese cargo de la decoración urbana de esta ciudad a ver si así desaparecían unas cuantas estatuas.
Ofrendas.
En todas casas hay un altarcito dedicado a dioses o antepasados. Por la mañana se colocan las ofrendas perecederas del día como frutas, té o café. En este hotel de Sihanoukville hay un paquete de billetes de 100 dólares (imagino que falsos) y un peine. ¿Para qué querrá un dios o un antepasado un peine? Pues por lo mismo que un fajo de dólares. He estado por poner un cepillo de dientes pero a lo mejor no les sentaba bien.

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2 comentarios to “29. Sihanoukville II.”

  1. LUIGI Says:

    Lo del cepillo de dientes no les sentaría bien, ¿por qué estaba usado o nuevo?

  2. Al de Camboya Says:

    Pensaba dejar uno nuevo, que no explico porque pero llevaba unos 30. Además a los antepasados hay que tenerles respeto estén vivos o muertos.

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