28. Sihanoukville I.

by

Playa en SihanoukvilleToda la noche lloviendo pero afortunadamente esta mañana ha parado. Esta ciudad está llena de motoristas y en cuanto te ven aparecer en cualquier sitio tienes uno a tu lado que te ofrece llevarte en moto o en nuestro caso “llevarnos”. Pero queremos andar y decidimos visitar las playas. Para los que conozcáis la ciudad: hemos empezado por la playa de Occheuteal que es donde está el hotel, luego la de Serendipity, Sokha, Independence, Koh Pos, Lamherkay y finalmente Victory desde donde hemos cogido una moto para regresar al hotel. Conducía bastante deprisa a pesar de que la motocicleta era como un vespino y de que llevaba dos de paquete. Marisa iba detrás con los ojos cerrados y yo cogía al pobre muchacho por los hombros y ha debido llegar fatal por los apretones que le he dado.
Las playas son de arena blanca, más o menos limpias pero totalmente vacías. Y eso que hemos estado recorriéndolas desde las 9 de la mañana a las 5 de la tarde. Algún occidental o ninguno.
La playa de Sokha que parecía la más bonita y larga era pública solo los primeros 50 ó 60 metros, luego surgía un vigilante que solo sabía decir en inglés que no podías pasar y que debías regresar. Mi guía que tiene dos años dice que es la playa mejor y más popular pero que está en construcción un complejo de vacaciones que la hará cambiar. Y con mucho optimismo dice que queda por ver como resultará el acceso del público. Pues ha pasado lo peor. Lo peor en esta playa, pero va a ocurrir lo mismo en otras pues hay en construcción otro gran complejo en otra y sitios vallados al lado de la costa que hacen temer que no se podrá acceder a las playas. O sea que si quieres venir a las playas de Sihanoukville date prisa. En la costa hay un hotel que se llama Independence. A lo mejor ha cambiado desde la información que tengo yo que dice que por la noche funciona como un burdel. Y es un hotel enorme. Y explica que si decides alojarte allí y por las noches oyes gemidos y suspiros que no te asustes que no son los fantasmas.
Paramos a comer en la playa de Koh Pos. Una playa muy pequeñita a la que se accede por el restaurante. Además del edificio tiene unas pérgolas cerca de la playa con una mesa cada una. Un lugar paradisíaco. Hay ocupadas cuatro y en la entrada un Lexus todo terreno y un Mercedes nuevo y enorme. Esa demostración de poderío me asusta un poco y pido la carta antes de entrar. Es asequible y entramos. El del Mercedes resulta ser algún jefazo importante pues lleva chofer militar y cuando se va le sigue el Lexus de escolta. Nos sentamos en una pérgola, pedimos y nos sirven la comida. Una camarera se sienta cerca de nosotros con un tirachinas en las manos: es para espantar a unos monos que merodean por allí e imagino que robarán la comida. No hemos empezado a comer cuando viene y nos dice que la lluvia llega del mar y que tenemos que refugiarnos adentro y deprisa. Efectivamente, agua en cantidad. Los monos aparecen de vez en cuando por un rincón de la estructura metálica del techo y la camarera les dispara piedras que deben ser bastante gordas pues al no acertar suenan en el techo como disparos de verdad. ¿Sabéis esas comidas que se recuerdan a lo largo de los años? Dices aquello de “¿te acuerdas cuando comimos crema de gurripandas con berzas escabechadas?”. Pues esta comida será de ésas. La mejor de todo el viaje y casi la más cara: 13 dólares y pico, unos 11 euros. Los dos, por supuesto. Y con cerveza abundante. Y encima el té que es gratis. No recuerdo si lo he explicado: en Camboya en los sitios donde hay turistas pides un té y te sacan una taza de agua caliente con una bolsita de Lipton dentro. De medio a un dólar. En los sitios populares el té hecho de hojas está en jarras encima de las mesas y al sentarte a comer te ponen vasos con hielo para que te lo sirvas. Gratis. En los menos populares pero con clientela camboyana al final de la comida te sacan una tetera con té recién hecho y unas tacitas. Gratis. Siempre té verde y muy bueno. El final del recorrido por las playas es la de Victory que fue el primer reducto de viajeros occidentales con pocos recursos y que tiene muchos chiringuitos al lado del mar. Nos sentamos en uno de ellos para beber un coco. La tarde se ha quedado preciosa y te quedarías allí sin hacer nada hasta la noche en que imagino que llegarán los mosquitos. Al regresar al hotel paseo por la playa que está al lado, Occheuteal, y que está muy animada. Algunas familias camboyanas paseando o bañándose vestidas. No sé si es pudor o que no tiene traje de baño. Cuando digo que está “muy animada “es como en Sitges en octubre.
Curiosidad gastronómica.
La guía recomienda el restaurante donde hemos comido y advierte que el marisco te lo venden por kilos así que compruebes el peso. Tú pides medio kilo de almejas y cuando te las sirven con las salsitas y acompañamiento, sacas tu ordenador portátil y ejecutas la fórmula Secilef-Nazab para calcular si te han puesto los 500 gramos que has pedido o sólo 470. ¡Qué cosas tienen las guías!

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s