17. De Kratie a Ban Lung.

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Vista aérea del lago Yak Loum en RatanakiriSi Kratie ya era Asia esto lo es más todavía. Ayer compramos el billete de Kratie a Ban Lung. No hay autobuses, por lo menos en esta época del año. Las dos posibilidades son coche o pick-up. En éste puedes comprar el billete para dentro o fuera en la caja, al aire libre. El que nos vendió los billetes lo llamaba “minicar” pero no decía claramente qué tipo de coche era. Como aquí todos los taxis son Toyota Camry le pregunté si era uno de esos: “Yes”. O sea que sí.
Salía a las siete y media. A las siete estábamos en la puerta del hotel de donde salía. Les enseño el billete y me dicen que espere. Como había bastante tiempo pedimos dos desayunos. Lo tipico estos dias: tortilla francesa con barra de pan y té. A las siete y cuarto aparece una furgonetilla y nos dicen que es la nuestra. Va hasta los topes excepto un trocito vacío que son nuestros asientos. Algo así como asiento y cuarto. Nos sacan la tortilla y aunque no era la hora nos daba corte hacer esperar a toda aquella gente así que las metemos en una bolsa y subimos apresuradamente. Nos despedimos de la pareja con la que compartimos la tarde. Realmente eran encantadores y congeniamos muy bien. No voy a dar más detalles por si él ha dicho a su familia que está haciendo un master en Sidney y no viajando por aquí con su novia, que aunque tailandesa se la echó de novia en Barcelona donde ella sí estaba haciendo un master.
En la furgoneta no cabía ni un alma más así que los pasajeros que han cogido han subido todos al techo con el equipaje. La guia decía que la carretera era un infierno y yo estaba sorprendido de que era tan buena como la de ayer. Es que cuando no llevas una guía actualizada en un pais que cambia muchísimo te pasa eso. Cuando llevamos una hora de viaje unos jovenes en la carretera paran la furgoneta y hablan con el chofer. Nos pregunta si vamos a San Monoron, porque el minibús va allí y no a Ban Lung donde creíamos nosotros. Peor todavia: es que vamos en la dirección opuesta. Por eso la carretera era tan buena como la de ayer, es que era la de ayer. Creo que ha habido un cierto cachondeo entre el personal. Habrán dicho que estos occidentales tan listos que se creen y son mas tontos que el demonio de la historia que os expliqué. El conductor para un pick-up que va en la dirección contraria, Imagino que les habrá explicado lo gilipollas que éramos, ha reacondicionado al pasaje enviando algunos a la caja para meternos a nosotros y regreso. En un cruce cerca de Kratie nos esperaba nuestro coche: un Toyota Camry, y que encima habia salido a las 8 y pico de Kratie.
Pasajeros: una pareja australiana que trabajan en Camboya con una niña preciosa Ellie, de 22 meses, rubia como un ángel y con quienes compartimos el asiento trasero del coche, una holandesa, una camboyana y el chófer. Y nosotros. Siempre te dicen que viajarás con camboyanos pequeñitos y aunque los australianos son normales, cuatro en el asiento trasero en un viaje de siete horas no es lo mas cómodo que esperas. Y nosotros hemos hecho dos horas más “de gratis”. En la primera parada tenia una pierna tan dormida de la extraña posición que al salir casi me caigo al suelo. Afortunadamente la pareja australiana eran encantadores -¡que suerte tenemos!, ¿no?-, la holandesa también y no ha habido ningun contratiempo. Hemos encontrado una zona con mucho barro de unos 500 metros pero el chófer ha logrado pasar con mucha pericia. Todo el camino de tierra y no ha llovido hasta llegar a Ban Lung donde ha diluviado varias veces desde entonces. No quiero ni pensar lo que les habrá podido pasar a la pareja barcelonesa-tailandesa pues ellos viajaban en la parte descubierta de un pick-up. Ellos sí iban a San Monoron.
El hotel una preciosidad y muy barato. Al comienzo de las crónicas dije que Camboya no era barato. No lo era ni Siem Reap ni lo son los transportes cuando no puedes coger un autobús normal pues entonces te ponen el precio que quieren. Vaya, que si pueden te clavan. O sea que aquí el hotel es bueno y barato y los transportes caros. De todas maneras decido echar una ojeada por el resto de hoteles pues ésta ha sido la elección interesada del chofer y ese sentimiento de que te obligan no me gusta nada. Así que la holandesa, Eva, y yo vamos a ver un par de hoteles. Conocemos a una pareja de franceses a la que llevamos varios dias viendo y que han llegado en otro coche. Al final vamos todos al mismo hotel, el que eligió el chofer. Me proponen que hagamos los viajes alrededor de Ban Lung juntos y nos repartimos el trabajo de buscarlos. Al final se apunta la holandesa y tambien los australianos. Lluvias torreenciales, pero torrenciales de verdad. Cuando paran podemos salir a la búsqueda. Localizo al dueño de un hotel que tiene un todo terreno Montero que alquila haciendo él de guía y chófer. Todos estan de acuerdo y contratamos el viaje para mañana. Cuando regreso al hotel, yo solo de noche me paso de largo. Es que está a unos 500 metros del pueblo y aunque Ban Lung es la capital de la provincia de Ratanakiri, no tiene alumbrado eléctrico. Esta mañana la holandesa me decía que para ella el problema del hotel era su situación para volver sola por la noche. Claro, ella tenía una sensibilidad a esas cosas que yo no tengo. Pero me pierdo igual. O más. A ver si me espabilo que he tenido que preguntar a un grupo de jóvenes cuando ya me había pasado y se pensarían que estaba tonto porque después del hotel no habia nada de nada..

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Una respuesta to “17. De Kratie a Ban Lung.”

  1. jose luis Says:

    La primera vez que fuí a Marruecos, me subí en un autobus camino de Meknes, era el día de Nochevieja y llegaba justo para “comer las uvas”. Cuando me bajé en la estación estaba en Fés. Al final, después de mucha lucha para que me sufragasen el billete hasta Meknes, porque me engañaron descaradamente, pude llegar a eso de las 3 de la mañana. No lo sentí mucho por las uvas, pero tenía un hambre!
    Eso me pasa por viajar con las compañías más baratas dónde los carteles están escritos en un trozo de cartón en letras árabes. Eso sí, en esos autobuses se come, se baila y todo vale, y claro con 18 años lo que te va es el cachondeo. Ahora me parece mejor idea mezclarme con la gente en la ciudad y hacer los viajes de la manera más cómoda y adecuada a mis posibilidades.

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