14. Phnom Penh I

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Fotos de víctimas en el museo del genocidio Tuol SlengCuando entro para escribir una nueva crónica suelo hacerlo en un documento Word. Lo primero que hago es cambiar el lenguaje al castellano. Imagino que si entra alguien después, me maldecirá si no sabe cambiarlo y le marca todo como error. En este ordenador no he podido ni cambiar el tipo de letra y además sin hacer nada me pasaba a escribir en chino o algo así. Lo hago en “Notepad”. Esta mañana nos esperaba a la hora convenida el tuk-tuk apalabrado ayer. Después de los monumentos de Angkor hoy ha sido una jornada totalmente distinta: las atrocidades de los jemeres rojos. ¿Hay que ir a verlos o mejor no? Quizás alguno recordaréis las campañas que hacía el PCF (Partido Comunista Francés) para que los turistas franceses no viniesen a España en la época de Franco. Decían que eso ayudaba a sostenerse económicamente al régimen. Otros por el contrario opinaban que la influencia de los turistas extranjeros modificaba la visión del mundo y las costumbres de los españoles. Yo que entonces era estudiante en Barcelona prefería que viniesen “las” turistas. Una situación parecida se presenta con las llamadas “mujeres jirafa” en Tailandia. Organizaciones de derechos humanos advierten que en realidad son chicas Karen que están en un régimen de semiesclavitud en campos de refugiados que funcionan como parques temáticos para turistas dirigidas por organizaciones mafiosas de Tailandia. Claro que puede que allí no tengan que preocuparse por su comida diaria. Conocí a uno que decía que las había visitado y eran muy felices. ¿Debes ir a verlas? Pues si dices que sí verás que el razonamiento se parece mucho al de la justificación de la prostitución infantil. Aunque, claro, tú vas a ver a las mujeres jirafa y no eres cliente de la prostitución infantil.
Volviendo a Camboya. Hay quien opina que se debe ir a esos campos de exterminio precisamente porque hay quienes quieren que se olvide ese periodo y destruir los campos. Y también que de la ausencia de testimonios concretos nace la revisión y de ésta la amnesia. Y esto recuerda a esa tendencia actual neorevisionista de la historia de la guerra civil española. O ese pensamiento del 23F: “si no hubiese estado la televisión hubiesen dicho que era mentira”.
Museo Tuol Sleng. Era una escuela francesa que se convirtió en la prisión más horrible de Camboya. Entre 1975 y 1979 pasaron por ella unas 20 mil personas detenidas. Y torturadas. Después las enviaban a Choeung Ek. A esta escuela se le llamaba en esos tiempos de Pol Pot “S-21”. No fue el único lugar terrible de aquella época pero sí el que ha quedado como ejemplo de las atrocidades. Cuando llegaron los vietnamitas sólo encontraron a siete con vida. Ahora ha sido convertido en un museo que intenta ser un testamento de las salvajadas de aquella época. Eran unos años en los que además de las torturas también llevaban un control administrativo con fotografías de todos los que ingresaban. Muchos de ellos procedentes de purgas dentro de la misma organización. En este museo lo que se presenta sobre todo son esas fotografías así como celdas donde vivían o eran torturados. Y todo eso en una escuela. Es horrible.
Campo de Choeung Ek. Entre 1975 y 1978 alrededor de 17000 hombres, mujeres y niños fueron torturados y exterminados. Para no gastar munición los mataban a garrotazos y culatazos. Hay 129 fosas comunes de las que han sido excavadas unas 40 y exhumados unos 9000 cuerpos. Más de 8000 calaveras están apiladas detrás de unas estanterías en la Memorial Stupa. Este campo de exterminio está a unos 15 kilómetros de Phnom Penh y le han dado el nombre “turístico” de “Killing Fields” como en la película. Sales de ambos sitios con el corazón en un puño. Pero creo que hay que verlo. No te explicas porqué ocurrió, lo que pasó ni como se llegó a ello. Pero pasó. Y hay que conocerlo. Al salir del campo el conductor nos dice que si queremos ir a pegar unos tiros. Le he entendido porque había leído en la guía de qué iba la cosa: los soldados camboyanos estan mal pagados y algunos redondean el sueldo dejando que los turistas tiren unas ráfagas con sus fusiles de asalto, los famosos AK-47. La guia dice que la costumbre había desaparecido pero parece que no. Después vamos a un mercado que llaman “mercado ruso” porque compraban aquí los rusos en los años 80. Y como todos los mercados muy interesante. Para acabar el Palacio Real. Porque Camboya ha vuelto a ser una monarquia constitucional, y el palacio real un lugar precioso que tienes que visitar. A mi personalmente los palacios reales, sean los de Aranjuez o Versalles o el de aquí, no me vuelven loco, pero sí creo que hay que verlos una vez en la vida. Y por alguna razón a las monarquías y a las religiones les encanta el oro y si es macizo mejor. Y palacios, iglesias y templos rivalizan a ver quien tiene la pieza más grande y con mayor cantidad de oro. Y una vez mas parece que el tamaño sí que importa. Demasiado boato, demasiado derroche y demasiado amontonamiento de piezas.
Regreso al hotel paseando al lado del río. Vaya, de uno de los tres ríos que tiene Phnom Pehn, que en eso se parece a Zaragoza. Allí más pequeños pero también tres. El del “paseo marítimo” es el Tonle Sap, el que viene del lago que esta al lado de Siem Reap. Y digo “viene” pero según la época del año “viene” o “va”. En la época de lluvias el río, que desemboca en el Mekong aquí en Phnom Pehn, lleva tanta agua que se invierte la corriente y la sube hacia el noroeste, hacia el lago Tonle Sap. En la estación seca, el Mekong disminuye su caudal y el Tonle Sap vierte sus aguas en el Mekong. Curioso ¿no? Volvemos al restaurante de ayer. La carta tiene 314 platos diferentes. No te recomiendo ir allí con un indeciso. Y encima la mayoría no sabes de qué van. Al final de tanto preguntar nos han sacado unas fotos, que tampoco dicen demasiado, porque ¿cómo distingues una sopa de otra por las fotos?
Gastronomía. Al atardecer, el paseo marítimo se llena de vida. Los novios sentados en la motocicleta, las familias comiendo algo, los barqueros que te ofrecen viajes por el río y algunos puestecitos de comida. En uno de ellos están haciendo ranas a la romana. Con el rebozado las ranas al freírse parecen muñecas barbies. Pero fritas. Habrá fotos.
Tele otra vez. Vuelvo a ver las noticias de TV1, y no comprendo una noticia de ayer. El Sr. Navarro Valls se despide de su cargo y en unas declaraciones compara a Zapatero con Fidel Castro, Daniel Ortega y creo que con Honecker. Pero parece que es peor que ellos. Se ha olvidado de Pol Pot. Y ahora entiendo que Acebes este cabreado.

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5 comentarios to “14. Phnom Penh I”

  1. Chiqui Says:

    Elie Wiesel (sobreviviente de Buchenwald -uno de los campos de concentración más grandes establecidos por los Nazis- y Premio Nobel de la Paz 1986) dijo: “si dejamos de recordar, dejamos de ser”.

  2. jose luis Says:

    Es curioso, justo el mismo día en el que cuentas los horrores del jemer rojo camboyano, y hacéis la visita al museo Tuol Sleng, en la sección de necrológicas de El Pais, me encuentro con este artículo que he copiado de la edición digital del mismo. Cuando lo leí lo recorté para hablar algo en el blog, ya que los sucesos fueron en Camboya, y mi sorpresa fué que ese mismo día tú hablabas de ello!
    Por suerte, también ese mismo día en otro sitio del mundo distinto a Camboya, no todo era así. Mi hija Lola había nacido en Madrid. Y eso si que es para alegrarse.

    CAMBOYA
    Capital: Pnom Penh
    Gobierno: Monarquía Constitucional
    Población: 13,363,421 (2004)

    El líder del movimiento Jemer Rojo, Ta Mok, responsable de la muerte de casi dos millones de personas durante los años 70, ha fallecido hoy viernes en un hospital de la capital de Camboya, según ha informado su abogado. Ta Mok, que había permanecido detenido desde su captura en 1999, fue trasladado al hospital militar de la capital, Phnom Penh, al presentar síntomas de tuberculosis, y problemas de tensión sanguínea. Los datos sobre su edad son inexactos, pero se cree que contaba con 80 años en el momento de su fallecimiento.

    La información sobre los detalles concretos de su muerte permanece clasificada, a la espera de que las autoridades militares decidan cómo disponer del cadáver. El fallecido, que respondía al nombre auténtico de Ung Choeun, era uno de los dos líderes del movimiento Jemer Rojo, cuyas políticas extremistas durante los años 70 acabaron con cerca de 1.700.000 personas. Desde 1975 hasta 1979, Mok supervisó cientos de purgas y masacres entre la población civil, a pesar de que siempre mantuvo su inocencia. Ta Mok, apodado como El Carnicero, dirigió el movimiento tras su desintegración hasta ser capturado en 1999.

    “Son noticias tristes. Es indignante”, ha informado Youk Chhang, director del Centro de Documentación de Camboya, un grupo independiente que investiga los crímenes del régimen de Ta Mok. “Algunos pueden estar contentos, pero no las víctimas que han esperado justicia durante tanto tiempo”.

    Reach Sambath, un portavoz del tribunal que juzgaba el caso de Ta Mok, ha descrito su muerte como “lamentable”, sin ofrecer más detalles, a la espera de una declaración que tendrá lugar a lo largo de hoy.

  3. Al de Camboya Says:

    Jose Luis, muchas felicidades por la suerte que has tenido.

  4. Al de Camboya Says:

    Chiqui, !que cosas tan bonitas escribes!

  5. LUIGI Says:

    José Luis, muchas felicidades a los tres.

    En Vietnam, ocurre exactamente lo mismo en ciertas zonas desmilitarizadas con el tiro de AK-47. Se ofrece esta diversión a los occidentales cuyos paises prohiben el uso y tenencia de armas de fuego con sus sonadas y malditas excepciones. Lamentable espectáculo.

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