Dice la primera acepción de inexorable en el diccionario de la RAE «Que no se puede evitar.» Y así parece que en España muchas cosas son inexorables y en especial las que en su arreglo o consecución atañen a nuestros Representantes o a Servidores del Estado.
Que la costa está enladrillada y que su visión desde el mar semeja una fortaleza de alquiler, pues la Ministra de Medio Ambiente lo afirma ante quien quiera escucharla, pero lo lamenta «no tenemos competencias en materia de urbanismo y territorio». Parece que no se puede evitar.
Que la vivienda detrae un porcentaje de la renta de las familias mayor que en ningún otro momento de la historia española, se denuncia y se pone el grito en el cielo e incluso se podrían señalar culpables, que hay muchos, pero parece que no se puede evitar.
Que policías y fiscales anden a la greña, aunque los dos grupos dependan de Ministerios del Estado, cada parte señala las deficiencias de la actuación del otro e implícitamente se insultan, pero parece que no se puede evitar.
Que los fiscales crean que la policía no ha probado la peligrosidad de un grupo de delincuentes aunque esté escrito que estaban dentro de un banco y armados, pues en nuestra galaxia visual no se deben olvidar las imágenes, parece que no se puede evitar.
Estaríamos dispuestos a rogar a quien fuera necesario para acabar con esta inexorabilidad tan española, pero la segunda acepción de inexorable de la RAE es «Que no se deja vencer con ruegos.» Así, poco a poco y ejemplo a ejemplo, hasta la ira o el aburrimiento que parece que no se pueden evitar.
29/06/2006 a las 17:45
Magnífico