A veces la mención de un número llamativo como 33, que no olvidemos que podría ser otro distinto si tuviéramos un numero distinto de dedos, puede esconder una llamativa realidad: por ejemplo, que los sapiens, como los lemmings, no hemos sido capaces de adecuar socialmente nuestra vida a los recursos de que éramos capaces de disponer. En Octubre se cumplirán los 33 años del comienzo del drama planetario de la escasez de energía barata. Gracias a la impagable wikipedia conseguimos fácilmente una cronología de los precios del petróleo 1970-2003.![]()
En 1973-1974 los precios se cuadruplicaron. En 1979-1980 subieron algo más del doble. En los últimos dos años y cuatro meses, que el gráfico no refleja, el precio medio ha vuelto a duplicarse y supera los máximos del gráfico, es decir, estamos en valores nominales absolutos. También ha habido momentos de estabilidad y descenso de precios que han contribuido al crecimiento económico mundial 1985-2000 y retardado la adopción de medidas de ahorro energético. Todavía no hemos llegado a los máximos precios reales (descontada la inflación) de la Historia, que fueron superiores en 1980 y en 1860 a comienzos de la utilización industrial del petróleo. Claro que en 1860 la población mundial se desplazaba a pie o en vehículos tirados por animales y se acostaba a la puesta del sol. Los españoles de hoy no superaríamos esa prueba de no ser en caros concursos de supervivencia en televisión.
03/05/2006 a las 20:08
Realmente no sólo no hemos adaptado nuestras necesidades a lo que hay, sino que cada día vamos creándonos nuevas necesidades que requieren más y más energía. Y así seguiremos hasta que se produzca la catástrofe. Como sucede siempre en época de crisis, cuando se produzca el desastre, el ser humano será capaz de los mayores sacrificios y renacerá sobre los muertos que no se habrían producido si ese magnífico ser humano no hubiera sido tan necio en época de bonanza.
03/05/2006 a las 20:09
Sé que soy torpe, pero qué tiene ¿qué ver el 33 con el número de dedos? ¿o se trata de una figura retórica?
03/05/2006 a las 23:04
Es un número mágico que los antiguos curanderos del «seguro», ahora Sanidad Pública, hacían repetir a los enfermos para curarlos con ese misterioso conjuro: «Diga treinta y tres».