29. De Antep a Estambul, segunda

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El lago Tuz, 50x80 kilómetros, en la planicie de Anatolia, el tren no pasa por aquíCreo que ha sido el viaje más largo en tiempo que he hecho nunca de una sola tirada. Una vez hicimos un viaje de 4 días en autobús para llegar al valle de Zanskar pero parábamos por la noche. El tren salía a las 14:30 y hemos llegado a las 18 del día siguiente con media hora de retraso o sea 28 horas. Por carretera son 1136 kilómetros o sea un promedio de algo más de 40 kilómetros a la hora. Va despacito, despacito y con largas paradas. Pero ha sido un viaje de lo más relajante. Si no tienes prisa es ideal. Y también es ideal que no tengas prisa. Excepto al final del viaje que se ha animado más hemos ido 4 viajeros en el vagón. Yo el único de principio a fin. Se atraviesa toda la llanura de Anatolia, una altiplanicie de unos 1000 metros de altitud. Con montañas nevadas en el horizonte y con campos cultivados casi siempre. De vez en cuando algún grupo de campesinas. He podido leer, dormir, escuchar música, escribir y pensar. Vaya, el tipo de viaje que me gusta hacer a mí. Claro que si toda mi estancia hubiese sido a esa velocidad hubiera visto la mitad de las cosas solamente. Pero está bien como preámbulo del fin de viaje que me espera en Estambul. También ha sido el tiempo más largo sin tomar té desde que estoy aquí. Un joven que iba con su madre no ha podido resistir la tentación y me ha invitado a pistachos. Imagino que lo ha hecho para demostrar a su madre que el dinero que se había gastado en clases de inglés ha servido para algo. Debía saber dos palabras de inglés o ninguna. Pero me ha explicado que tenía 20 años, que estaba haciendo el servicio militar o había hecho o lo iba a hacer y que quería ser disc jockey de radio. Me ha sonreído y le ha traducido a su madre todo lo que yo decía. Fuera en inglés, en castellano o en bielorruso. Por cierto su madre a las 4 de la mañana me ha dado un coscorrón y me ha despertado para explicarme algo. Aunque luego he pensado que a lo peor estaba roncando y no la dejaba dormir.
Ya sabéis que Turquía es un país dividido entre dos continentes, Europa donde sólo tiene un 3% del territorio y el resto hasta 780.000 kilómetros cuadrados está en Asia Menor o Anatolia. Así en Estambul hay dos estaciones de ferrocarril, la del lado europeo y la del asiático que es a la que llego yo: la estación de Haydarpasa. Es un edifico notable y está pegadita al mar así que nada más bajar vas directo a coger el trasbordador que te lleva a la parte europea. Y la sorpresa ha sido el frío y el tiempo desapacible. Me han dicho que ayer estaban a 20 grados y al llegar yo no llegábamos a cinco. Después del tren al barco y luego un tranvía que me deja cerca del hotel. En el barco le pregunto a un señor que me dice que habla italiano porque es camionero y va mucho a Italia. Hablar no habla mucho pero me indica el mejor camino para llegar al tranvía. De nuevo gente excelente que te ayuda. Y ya empiezo a oír hablar castellano en Estambul.
Pensamiento político.
¿Pero los de ETA no eran los malos? ¡Pues claro que son los malos! ¿Pero es que se negocia con los malos? Se negocia con los malos, con los poderosos, con los que te tienen puesto el tacón de la bota en el cuello. O por lo menos lo intentas. Y si alguien te dice que hay otros métodos y ha estado antes en la situación de aplicarlos, ¿porqué no lo ha hecho? Y tú puedes estar dispuesto al martirio o a la heroicidad pero ¿y los demás?
Final: son los malos pero tienes que negociar si quieres que se acabe. ¿Y la justicia?
Amigo, es que no hay una solución perfecta.

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