Esta semana ha aparecido en la prensa la noticia de una ministra del Reino Unido, que no tenía la más mínima duda de que un regalo de 500.000 euros, hecho a su marido por alguien del entorno de Berlusconi, era tan sólo un regalo. Nos gusta comprobar que sigue habiendo personas ingenuas en la vida pública, sobre todo en esos puestos a los que es imposible llegar siendo ingenuo. Eso nos recuerda que a veces se razona sobre clichés que nos parecen aplicables a la situación observada, pero que son impropios. Seguimos utilizando el símil de la mujer del César en muchas ocasiones en las que su uso pervierte y disminuye la gravedad de los hechos. César era un autócrata y su mujer sólo estaba obligada a parecer «honrada» por lo que hoy podríamos llamar «razones de imagen», aunque es sabido que Pompeya era totalmente inocente como el propio César reconoció. Sin embargo, las parejas de las personas electas de hoy viven bajo el imperio de la Ley y es dudoso que no estén sujetas a un mínimo obligatorio de «honradez». Incluso si el César es mujer. No permitamos ni un solo segundo que los cargos electos sean menos escrupulosos que los dictadores, porque eso es lo que querrían los dictadores.
06/03/2006 a las 17:45
NO LO PERMITAMOS. Pero ¿qué podemos hacer?
Esta sociedad demócrta ha creado una infraestructura en la que todos nos sentimos libres y participativos. Cualquiera puede disponer de un medio público, léase ‘blog’, y poner de manifiesto la injusticia, cualquiera lo puede leer y solidarizarse y parece que una vez dicho pues todos tan contentos.
Mientras tanto la ministra de Cultura del Reino Unido (¡qué bonito nombre para España, lástima que ya esté registrado!) sigue en su cargo apoyada por el Primer Ministro que a su vez mintió, llevó a su país a la guerra y contribuye eficazmente a la intolerancia, el caos y el terror que nos domina. El primer Ministro está votado mayoritariamente por los británicos ¿algo que oponer?
¡Qué gran invento el ‘blog’ de las lamentaciones!