Que tiemble el enemigo.

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No hay en el titular (traducción de un verso de “Els segadors”) intención de enfrentamiento, aunque siempre nos ha asustado ese “bon cop de falç”, que no figuraba en la letra antigua de “Els segadors” y que hay quien dice que el Sr. Guanyavents añadió con más ánimo sicalíptico que literal. Se refiere al hecho de que, en caso de discrepancia, un Obispo catalán es un enemigo correoso capaz de desobedecer hasta al Vaticano. El Obispado de Lleida pide permiso a la Generalitat para obedecer a Roma como explica “El almendrón” aquí.