Lo que afecta a la ciudadanía debe ser sencillo, explicable con facilidad y limpio. Creemos que una reciente noticia no se atiene a esos criterios.
La Comunidad de Madrid ha obtenido del Ayuntamiento de Madrid la cesión por veinticinco años de la red de alcantarillado y de las siete depuradoras de agua de la ciudad. A cambio le pagará 750 millones de euros en los tres primeros años y luego nada. Entendemos poco del negocio, pero no comprendemos dónde está el truco o la ventaja del acuerdo para los ciudadanos.
¿Es razonable que Entes Públicos realicen este tipo de transacciones?
¿Hay alquimistas a sueldo en la Comunidad dispuestos a transmutar en metales preciosos algún residuo más orgánico?
¿Se trata de inyectar liquidez en las arcas municipales? ¿Liquidez por liquidez? A pesar de lo habitual de sus diferencias, ¿acude la Comunidad en ayuda del derroche horadador del Ayuntamiento?
Se dice que el Ayuntamiento pierde dinero con los activos que ahora cede, gasta más de lo que ingresa. ¿Es la Comunidad más eficiente en la gestión o, como se espera, tratará de ingresar más?
¿Se espera que en caso de que el Ayuntamiento cambie de signo político en las próximas elecciones se le pueda hacer cambiar por depuración?
Se ha asegurado que el recibo del agua de los contribuyentes no resultará afectado y estamos dispuestos a creérnoslo dentro de veinticinco años; mientras tanto no vemos la necesidad de descontar esos flujos.